Mi espacio utópico y catártico

Más reciente

Querer no es poder… requiere adrenalina.

Hannibal_Lecter

Decían por ahí, “querer es poder” Y diciéndote esa frase querían decirte que, con el hecho de querer algo podías obtenerlo. Que lejos está de la realidad.

Hay días en los que todo es perfecto. Me despierto temprano – temprano es alrededor de las 7de la mañana – y con energías recuperadas. Con ganas de hacer cosas. Preparo huevos para el desayuno; la yema es perfecta, el sabor excelso. El jugo de naranja parece que lo acaban de exprimir de naranjas recién cosechadas, aunque es Florida’s Natural (algo caro pero bien vale la pena) Hablo a aquellos clientes que me deben información y en minutos la tengo en mi bandeja de correo. Me baño y el agua cubre al cuerpo como si fuera esa cobija con la que me cubría mi mamá estando pequeño y de la que no quería salir nunca.

El día transcurre así… todo pasa como debe de pasar. No hay sorpresas, parece que vivo en un capítulo de alguna serie aburrida de televisión. Llega la tarde y la mente se conforma con alguna actividad hueca: netflix, internet, nada interesante. Saco a pasear al perro y quiero regresar para poder dormir temprano y terminar de saborear el día “perfecto”

Pero no es un día perfecto. Es un día regular, plano y sin emociones. Si acaso quisiera algo, en ese día no lo iba a obtener porque me iba a encontrar cómodo y comfi en mi día perfecto. No querría más.

En un dia casi perfecto iba conduciendo tratando de entrar al periférico y no falta aquel que se quiere meter hasta adelante sin hacer fila. A veces pienso que lo hace porque tiene prisa y necesita llegar a tiempo a su destino. Pero otras veces sale la emoción y el deseo de aleccionar a todo aquel que osa a seguir acciones que atentan contra mi día perfecto.

Como me tocó 3 autos adelante que no lo dejaron pasar, “avienta lámina” y me obliga a pegarme a la izquierda casi pegando con la banqueta. *suenan alarmas en la cabeza* Voltea por el espejo lateral izquierdo buscando mi mirada y se ríe satisfecho porque le ganó a una camioneta.

– “Hijo de mil rameras bastardas” – Una vez que me pasó, frena y hace una seña que en México tomamos como ofensiva a nuestras madres. – “¿Muy calientito animal? Veamos cuánto lo estás” – pienso o lo digo mientras cambio al slot 6 del CD que contiene la música, ya sea para llegar rápido a algún lugar o para querer perseguir individuos que osan meterse conmigo cuando voy conduciendo.

En las bocinas se escucha “Ritualist” de Dimmu Borgir, acelero y me emparejo con el conductor del Toyota Corolla. El vidrio del pasajero ya está abajo y le grito la típica demanda que comienza toda reyerta callejera: “¿Qué te pasa pendejo?” Cierra su ventanilla y sigue hablando a a través de sus audífonos alámbricos. – ¿a qué tamaño de imbécil se le ocurre ponerse los audífonos para hablar y tomar el teléfono con una mano? ¿No es precisamente lo que quieres evitar? ¿Tomar el teléfono con una mano?

Dado que el resultado no fue el esperado, giro hacia él aventando las casi 2 toneladas que voy conduciendo cerrándole el paso. Apago rápidamente el motor y me bajo sintiendo la carga de adrenalina en el torrente sanguíneo. “A ver pendejo me vas a responder ahora. ¿Qué chingados te pasa? Haces que casi choque con la banqueta y luego te haces el que no hizo nada.”

Es verdad lo que mencionan en la película “Fight Club”: no es sencillo hacer que la gente quiera pelearse, por lo menos, no a golpes. El tipo asustado sólo movía su dedo haciendo giros en su oreja y murmurando temblando “bueno, usted está loco. ¡Ya! Lo siento.” Avienta el auto, se burla y luego no tiene los huevos para asumir las consecuencias de su actuar.

“Maldito puñaloide” le grito dándome la media vuelta. Me subo a la camioneta y me doy cuenta que me tiemblan las manos. La respiración agitada parece que hubiera terminado una pequeña carrera de 20 minutos. “Pinche adrenalina. Es cabrona” pienso para mis adentros. Llego a casa y lo primero que hago es sacar la ropa deportiva e ir a correr al jardín con el perro.

Tengo meses queriendo hacer ejercicio para bajar poco a poco de tallas y por más que quiero “puras habas” La ropa ya me queda apretada, la condición se encuentra muy por debajo de lo que estoy acostumbrado, pero un evento que genera adrenalina logró moverme para realmente poder.

Entiendo que las riñas en las calles son una reverenda estupidez. Ahora que reflexiono mientras escribo, me siento un pendejo por haberme dejado llevar. Sin embargo, le agradezco al conductor del Corolla el haber provocado esa derrama de adrenalina… Ese día llegué a correr para recuperar condición por si se hubiera bajado y nos hubiéramos liado a golpes… ya tranquilo me repito “¡no mames! No seas pendejo”

En fin… el querer no es poder, requiere adrenalina.

La ilusión-desilusión de los reyes magos

140106ReyesMagos

Se dice que hoy llegan los “reyes” en la noche a dejar regalos a los niños en México… Para no variar y siguiendo con la misantropía en mi vida no estoy de acuerdo que existan esas cosas. Hay gente que me dice que es para que los niños tengan la ilusión. ¿La ilusión de qué? ¿De que existen seres sobrenaturales que tienen el poder de llevar juguetes a millones de niños pero no les sirve para detener guerras, crimen y un cúmulo de cosas malas en el planeta? Aparte son pendejos porque a niños que son bullies, malcriados, groseros y patanes les traen los juguetes que les piden y a los que son educados, nobles y bien portados les traen de todo menos lo que pidieron… ¡Qué mamada!

Eso de la “ilusión” fue una idea sembrada por la propaganda que se alimenta de la derrama económica que los desesperados padres provocan al sentirse obligados a regalarle algo a sus hijos porque si no, cuando lleguen al otro día a la escuela y les pregunten,”¿Qué les trajeron los reyes?” no se sientan mal por quedarse atrás.

En fin… a veces un padre en las familias es cuerdo, revolucionario y quiere educar a sus hijos con criterio, diciéndoles la verdad siempre y dejándose de mamadas que no sirven más que para engrosar los bolsillos de los fabricantes de juguetes, tiendas departamentales y todos los eslabones de la cadena económica de la franquicia de los “Reyes” y para desilusionar y decepcionar terriblemente al niño cuando descubre que todos estos años le han mentido, se han burlado de su inocencia y le han estado viendo la cara y tomándole fotos para que quede registro de la ilusión de su “ilusión” al abrir los regalos pensando que un trío de magos sobrenaturales e ineptos les trajeron de todo menos lo que pidió. 

Lo malo es, que cuando un padre tiene cordura a veces el otro padre es borrego, o no tiene criterio o de plano es pendejo como para razonar e imaginar a su hijo viviendo en la verdad y estando por encima de sus compañeritos llenos de “ilusión” y echa a la basura el esfuerzo del otro padre. Solución: decirle a su hijo a escondidas del otro la neta y dejar que el otro padre que es pendejo, sea el engañado y al que le vean la cara haciéndole creer que el niño en cuestión se traga la fábula pueril e inverosímil del gordo inmortal ridículamente vestido de rojo y los dichosos reyes.

Menos mal que todo en esta vida tiene solución :)

Aprovecho para agradecer a mis padres la “ilusión” que me vendieron por unos 6 años, fuera de aquella vez que recuerdo con tristeza un 6 de enero. Abriendo mis regalos, les debí de haber dado la más triste sorpresa en esas fechas: salí corriendo de mi habitación a buscar en las medias que mi mamá había confeccionado especialmente para los días de reyes. En ellas depositarían mis regalos que, según dice la leyenda (qué nadie te puede decir de dónde chingados sale la dichosa leyenda), los regalos que te traen dependen de cómo te hayas portado en el año – es decir, no sólo te juzga el obeso mórbido de rojo, también estos 3 cabrones montados en bestias tienen el atrevimiento de juzgar tu comportamiento sin importar las circunstancias individuales de cada quién –

En fin… llegué a las medias y mi cara debe haber sido lo último que esperaban mis padres… pobres. Ahora que lo recuerdo tengo ganas de abrazarlos y de darles las gracias por el esfuerzo. Pero de chiquito pues ni modo, eres toda sinceridad. Yo había pedido las figuras de acción de Star Wars, ya fueran Han Solo, Luke Skywalker, Bobba Fett, R2 D2 o C3 PO.  Cuando vi la caja larga envuelta juré que había recibido, al menos cuatro. Pero oh desilusión: aparecieron 4 figuritas de una marca imitación playmobil de aquellos recién inaugurados 80s: Exin, que nada tenían que ver con la de Star Wars que era Lily Ledi.

Eran como robots alienígenas de un plástico de no tan buen ver (se le notaban las rebabas del ensamblado a los lados) en una cajita mediocremente impresa que semejaba aquellas en las que venían los “monitos” de Star Wars.

140106StarWars

Lloré desconsoladamente y debí haber dicho algo onda “Pinches reyes magos hijos de la chingada. Me porté bien y me trajeron esto.” sólo que no recuerdo exactamente qué dije pero seguro quise decir eso.

Mis papás preocupados me preguntaban si no era lo que yo había pedido. Entonces les expliqué con lujo de detalles lo que yo esperaba y como, lo que había recibido era una mentada de madre para mí…

Ya me imagino a mis padres como locos buscando los caprichos del escuincle, para que al final del día, no hubiera sido lo que él esperaba :( Qué distinto hubiera sido si yo hubiera sabido la verdad sobre los reyes y hubiéramos ido juntos, padres e hijos a comprar los regalos; sin prisas, de paseo familiar, todos contentos. Pero el “hubiera” no existe y fue lo que fue. Creo que el siguiente año supe la verdad y así mis padres dejarían de sufrir cada año en la compra de regalos.

Para acabarla de chingar recuerdo que a mis compañeros en la escuela les decía:

– “Si no crees en ellos no te van a traer regalos.”

– “Es que tú te portas mal y como no te van a traer nada, por eso dices que no existen.”

Ahí estaba yo haciendo el ridículo cuando había niños que ya sabían que todo era un vil teatro maquinado para conservar la “ilusión” de ilusos como yo :(

Padres: no cometan el error borrego de seguir tradiciones estúpidas y sin sentido. Mejor digan la verdad a sus hijos y disfruten estas fiestas búrlandose de los que sí conservan la ilusión y literalmente, creen en Santa Claus.

Abur.

El último del año…

2014Último día del año y aquí me encuentro frente a la computadora descargando palabras. Este año estuvo lleno de sorpresas. Podría decir que algunas no fueron agradables. Sin embargo, sigo pensando que todo es positivo en esta vida. Todo sucede para que seamos mejores y para que pasemos al siguiente nivel. Sí, sí, sí… ya sé que es cliché y suena horriblemente trillado el “todo pasa por algo.”

Yo prefiero “el Universo es sabio y acomoda las cosas para lo mejor” así que, aunque algunas sorpresas dolieron o parecieron en su momento de lo peor, sé que sucederá siempre lo mejor. Por otro lado, las sorpresas que de entrada fueron agradables han enriquecido enormemente mi existencia. 

Está por comenzar un nuevo año y es natural que en momentos me quede observando al horizonte con la mirada perdida, sin expresión en la cara. Son momentos de reflexión que me gustaría tener más seguido. Una amiga Zen me diría que esos momentos deberían suceder diario y varias veces; eso es la meditación. Concuerdo perfectamente con ella. Necesito esos momentos para saber en dónde me encuentro física, mental y emocionalmente y así poder dar el siguiente paso con un poco de certidumbre del lugar a donde quiero llegar. Es relativo porque no tenemos certidumbre más que de que vamos a morir, pero ayuda a la planeación a corto plazo.

De esas reflexiones me doy cuenta que TODO – con mayúsculas, subrayado y negrita – tiene un efecto. Toda acción tiene una reacción. Nada pasa desapercibido. Todo lo que hacemos tiene un efecto. No estoy seguro sobre eso de la causa, pero el efecto sí. Si hago algo estando solo, no pasa desapercibido para el Universo, tiene también su efecto y si involucra a otra persona indirectamente, con más razón, aunque nadie me vea. 

Ahora estoy convencido que esto sucede también a nivel mental. No sé en qué medida pero sucede. La mente es una herramienta poderosísima y que la mayoría del tiempo está ahí jodiendo junto con el ego. Cuando pienso algo se refleja en mi cara. Esa expresión tiene una reacción. 

Por ejemplo, puedo estar desnudando con la mente a la mujer que está haciendo fila frente a mi. Podría pensar que no pasa nada, al fin y al cabo sucede en mi mente. Pero si alguien me filma sin que me dé cuenta, me daría cuenta que mi cara revelaría que por mi mente pasa algo agradable – para mí – y por la dirección a la que apuntan mis ojos tiene que ver con las nalgas de la mujer delante de mí. A menos que uno piense como si fuera una estatua o un cyborg sin expresiones pues tal vez se queda en la mente, pero ese pensamiento se puede recordar, puede predisponer a una acción o a no actuar. Al final, SÍ sucede algo con sólo pensarlo. 

No creo que en esas mamadas de “El Secreto” de que ya con pensarlo y programarme y decretar puedo hacer que las cosas sucedan. Se necesita más que eso, se necesita voluntad, entusiasmo, pasión y tal vez más dependiendo de cada persona. Pero si creo que en la mente uno puede crear monstruos que se materializan cuando ejercemos acciones o cuando dejamos de hacer algo.

Este choro-reflexión viene porque este año que está empezando ya me he resuelto a hacer lo mejor que pueda de mi vida. He desperdiciado mi tiempo y el de otras personas :( haciendo cosas que no quiero hacer, llevando a cabo actividades por guardar las apariencias y estupideces sociales por el estilo. A veces me encapricho y me enterco y me quejo de las personas, de los lugares, de las situaciones y me olvido que el único que puede hacer algo soy yo y ha llegado el momento de tomar acción.

Navidad… año nuevo… reuniones familiares… etc. no me gustan esas fechas y eventos porque me las paso mal. Por fuera puedo parecer que estoy estable; incluso que me la estoy pasando bien, pero ¿a quién engaño? Yo preferiría quedarme en casa a ver una película o terminar de leer el cúmulo de libros y artículos que tengo guardados para cuando “haya tiempo”, cenar normal pero rico y dormirme a las 10 de la noche sin tener que haber salido de casa. Mejor me reúno después de las fechas con la gente querida evitando borrachos nocturnos, desvelos y todos los problemas que conllevan las reuniones de estas “festividades”. 

Navidad no tuvo nada de extraordinario pero me doy cuenta que yo fui el culpable. No por haber aceptado ir o no ir con tal o cual familiar, sino porque yo decidí pasarla mal, sufrir por dentro, pensar estar en otro lugar en vez de ahí. Qué distinto hubiera sido si hubiera decidido pasarla bien. Simplemente aceptando que estaba en ese lugar y que quería pasarla bien. 

Experimenté en una comida que hubo y para mi sorpresa me la pasé muy bien. Estaban todos los elementos molestos de siempre y sin embargo, al salir de la comida sentí una calidez del anfitrión que, además, se preocupó porque estuviera a gusto. ¡Wow!

Año nuevo no pinta mejor que navidad, de hecho, pinta de la reverenda y absoluta verga. Pero esta vez he decidido pasarla bien y no tiene que ver con emborracharme o sacar temas polémicos y hacer caca a los que traten de imponer su forma de pensar con argumentos débiles o estúpidos acerca de esos temas. Se trata de sonreír genuinamente, de sentirme bien porque quiero. Porque estoy vivo, con salud, con padres amorosos con seres cercanos que me enriquecen y otros que sirven para forjar mi carácter y tal vez para poder guiarlos de alguna forma con el ejemplo. Ya lo hice apenas en esa comida. ¿Por qué no hacerlo también para esta noche?

Regresando a la reflexión inicial acerca de que TODO tiene un efecto. Entonces mi actitud y pensamiento respecto a una situación non grata debe acomodar el universo para que la gente se sienta también bien. – Lo comprobé con el anfitrión de la comida – Es muy evidente cuando hay molestias. Nos ponemos de jeta y eso provoca la jeta de los demás. Los más inteligentes y versados emocionalmente te ignoran y siguen en su mood. Los sopes que estamos aprendiendo a vivir en este planeta nos enganchamos y creamos un ambiente tenso. Así que esta noche, igual que dice la canción de los Hombres G, voy a pasármela bien. Y no sólo esta noche, quiero que 2014 sea así. Va a ser una tarea difícil dado el pinche carácter que me cargo, pero será un experimento interesante y ya estaré desahogando la experiencia por aquí.

Alguna vez escribí cómo, sin darme cuenta, he influenciado para bien o para mal, en terceros. He creado monstruos que dejo regados por todos lados. Yo evoluciono en mis actitudes y emociones, pero con el mal ejemplo dejo a personas actuando de la misma forma monstruosa en la que yo me comportaba y he ahí el efecto de esas acciones. Me impresiona mucho cada vez que identifico una actitud negativa que yo tenía en alguien más. Y se evidencia porque no la tenía. Mi forma de ser a veces puede ser contagiosa y me preocupa que no sea mi mejor forma. Me preocupa porque la reacción natural será el que obtenga lo mismo de vuelta.

No quiero dejar basura a mi paso como herencia en el Universo. Quiero dejar algo bueno en cada lugar o momento que pueda. Se me olvidará seguramente, pero si se vuelve hábito lo estaré haciendo en automático y tengo la esperanza que influencie a aquellos monstruitos que he creado y que evolucionen en algo mejor. 

Desde que salí de casa he regalado sonrisas genuinas y paciencia por donde he ido. Y lo único que he recibido de vuelta es lo mismo. Estoy contento… un tanto nostálgico porque extraño y extraño mucho mientras escucho la canción de Rihanna. Pero sé que el Universo regresará el equilibrio y las acciones positivas tendrán reacciones positivas. Cada día es una aventura, es un nuevo episodio en la serie de nuestra propia vida y lo bello de cada episodio es, que sin importar el guión y las escenas que nos ponga la vida, nosotros decidimos cómo vamos a actuar y cómo queremos que sea. No sabemos el final, nadie lo sabe, pero yo sé que quiero que cada episodio sea entretenido, intenso, enriquecedor y que además trascienda para que mí mundo y el mundo en general sea mejor. 

Gracias a los que llegaron hasta acá en la lectura…

Que 2014 sea una oportunidad de dar “reset” en nuestra vida y que seamos lo que queremos ser. 

 

Engaño del evento de presentación de BMW M5 en Facebook

131114BMWScam

¿Y a quién no lo gustaría ganarse un BMW M5 nuevecito? Todos quisiéramos tener uno, pero casi nadie se detiene a pensar porqué una marca alemana de lujo caería tan bajo como para regalar uno de sus exclusivos modelos a una entidad que le dé Like a una página mediocre de Facebook con una sola foto y sin más información que la supuesta presentación del nuevo auto.

Al momento de escribir este post me encuentro con que han sido invitadas más de 1,000,000 de personas. Esto quiere decir que han caído, por lo menos 50,000 personas que, a su vez, han invitado a 20 cada uno para el total del millón. Entonces es fácil hacer que caiga la gente en un engaño si le dices que le regalas un coche sólo por dar like, invitar a 20 personas más y publicar de qué color quieres el coche… pobres ilusos.

Y ahora viene la pregunta que seguramente varios se harán. ¿Pero para qué querrían tomarse la molestia de crear una página en Facebook con un evento falso en nombre de BMW?

Bueno, en este mundo donde la mercadotecnia es lo que hace girar el Internet, una vez que la página de este evento falso ha alcanzado un buen nivel de likes (moneda virtual en la que se mide el valor de un elemento facebookiano), visitas y que tiene ligado en un sólo sitio a decenas de millones de cuentas de incautos que todavía creen en Santa Claus, es entonces cuando se puede ofrecer a la venta colocando publicidad de lo que el dueño que creó la página le dé la gana. Entonces ya tiene un valor virtual que en el mundo real se traduce en $$$.

Así que, antes de dar like a una página, antes de aceptar ir a un evento o de colocar tu usuario y contraseña para ver un mensaje privado que te mandó un contacto tuyo, detente un instante y piensa si es real o un engaño. No te agobies en qué usarán tus datos, o tu cuenta en Facebook o tus preciados contactos, sólo piensa que es tu seguridad la que está en juego y que tanto en el mundo virtual como en el real, siempre es bueno cuestionarse el porqué de las cosas.

Seguiré desde mi cuenta alterna este evento para actualizar este post cuando la página de “BMW M5 Competición” mute en “Lencería para damas ardientes” o en otra cosa por el estilo.

Abur

Historias de cafetería S1-E02 … Starbucks 2

131009SBLogoBack

Ahora me tocó estar en el Starbucks de Patio Pedregal. Me queda cerca de uno de los clientes que veo y en caso de necesitar visitarles, puedo caer rápidamente. Dado que la madrugada del lunes se robaron 47 metros de cable de la calle donde vivo y la CFE no ha colocado el nuevo cable, al menos 20 familias nos encontramos en el limbo de la ausencia de energía eléctrica. Por lo tanto, agoté la maravillosa batería de la Macbook Pro de 13″ (hasta 5 horas algunas veces) y me dirigí a trabajar a esta cafetería.

Se encuentra ubicada en la plaza “Patio Pedregal”. La mayoría de sus clientes son empleados de las empresas aledañas o, como en mi caso, proveedores o visitantes de las mismas. Aquí no hubo mayoría de algún género, entraban hombres y mujeres por cantidades similares.

Pedí un Caramel Machiatto Light y un Panini de pavo y queso panela. Hoy fue de esas veces que me sentí ridículo pidiendo: “¡Hola! Quiero un grande caramel machiatto light deslactosado y un panini de pavo y queso panela para comer aquí” ¡Qué mamada! pero bueno… es el café que me gusta y es el sandwich que más me latió.

El café lo prepararon más o menos, no me hizo sonreír como otras veces en otras sucursales de la sirena contorsionista y el panini estuvo realmente de la chingada. El pan seco, sin chiste, sin mayonesa, sin mantequilla, sin salsa, sin jalapeños, sin sabor. Me lo tragué porque era media mañana y ando manteniendo el metabolismo activo… shit fucking happens.

Mientras esperaba mi orden, me senté en una “periquera” (silla alta donde, para sentarte tienes que dar un saltito y te quedan las piernas colgando. Además no tiene respaldo por lo que te sientes incómodo a los 40 segundos de haberte sentado) De la fila de comensales escuché una señora joven con voz chillona y desagradable

– “¿Podrías por favor tirarle un poco de agua al té?”

Segundos después la misma señora salió con

– “Por favor ya cambia el vaso y ponle los hielos”

El barista (Güey que te prepara y sirve la bebida) no estaba de ocioso, estaba preparando el té de la señora, pero por lo que noté, en estas cafeterías llega la gente a sacar sus complejos y a sentirse nice. ¡Qué hueva!

Segundos después, como si con mi reflexión la hubiera llamado, entró una entidad que bien pudo haber sido César Romero, el actor que interpretaba a The Joker en la serie de Batman de los 60s. Un escalofrío recorrió mi espalda. El señor lucía irreal, vestía una camisa tejida color hueso y del pecho salía una mascada como la usaban los directores de cine de antaño. Los kakhis algo viejones y mocasines blancos perforados… scary dude.

131016CesarRomeroJoker

Y la voz… la voz literalmente hacía que voltearas a ver de dónde venía esa voz. Parecía que el tipo traía un megáfono pegado a la garganta.

– “Señorita, quiero que me dé…”

1, 2, 3, 4, 5… segundos pasaron mientras fijaba la mirada en la barista a la que se dirigió este personaje.

– “… un grande expreso doble.” Evidentemente tenía implícito un doble sentido esa incómoda pausa en su solicitud. La chavita que no tenía mal ver le preguntó con un leve dejo de molestia en la voz si lo quería “cortado”.

– “No. Me gusta así como sale”

¿Así como sale? What the fucking fuck con este guasón? Me dio pena ajena por la chavita. Ya me imagino cuántos seres extraños han de atender y por qué luego son jetonas cuando es tu turno.

Un lugar “normal” en una silla y mesa de altura estándar se liberó a un lado del lugar donde se encuentran las servilletas, el azúcar y demás. Me moví ahí para estar más cómodo quedando el área de entrega frente a mi.

– “Mocha latte deslactosado light para Chucho. Chai, fruit passion helado shaken para Carol. Half half, cinamon dolce, double shot para Tyler” gritaba el barista para que el cliente pasara por su bebida.

Efectivamente… en este lugar, la gente puede sentirse por un instante mínimamente interesante o por lo menos, salir de su monotonía.

Curiosamente, yo era el único vestido con jeans y polo. Los hombres iban trajeados y las mujeres con traje sastre o en su defecto, blusa, falda y tacones… formales en su mayoría, algunos de buen gusto, otros no tanto, pero en “gustos se rompen géneros”

Finalmente ya cuando había cargado la batería de la Mac y había terminado con los pendientes del día, volví a presenciar una entrevista de trabajo. No me parece un lugar adecuado para llevar a cabo una entrevista pero parece que es la moda o, por lo menos, algunas personas creen que así es.

El empleador era un señor que rondaba los 70 años, vestía un traje café claro que exudaba calidad. Sin embargo, la cagó en la corbata: el nudo excesivamente grueso, chueco y dependiendo del ángulo que la vieras, aparecía y desaparecía una mancha como si fuera billete con tinta iridiscente. Los zapatos lucían limpios y de buena calidad pero al cruzar una pierna sobre la otra se evidenciaba un tacón gastado supinador. Sin ver los detalles, bien podía dar el “gatazo”

La futura o posiblemente futura empleada era una mujer de unos cincuenta y tantos años. Vestida con una blusa que podría ser seda, una mascada floreada en tonos pastel alrededor de su cuello, falda de lana color beige, medias obscuras y zapatos de tacón medio color café impecables. ¡Ah! y la clásica bolsa de mano con las LVs por todos lados.

No podía escuchar bien su plática pero de repente notaba, palabras más, palabras menos, que el empleador decía “… y la persona debe ser de mi entera confianza porque si no confían en mi no puedo trabajar así. ¿Usted podría tenerme toda la confianza?” La señora hablaba bajo y no entendí nada de lo que decía, pero no se veía muy entusiasmada… yo tampoco lo estaría.

Después de hacer unas llamadas cerré el changarro y pregunté si perforaban el boleto de estacionamiento. Con la perforación “regalaban” 1 hora de estacionamiento de las casi 4 que estuve ahí. Ya no pasé con mi cliente porque necesitaba confirmación de algunas cosas antes de la visita por lo que tal vez mañana regrese y dependiendo de lo que vea u oiga, podría escribir entonces un 3er episodio de Historias de cafetería.

Abur

Historias de cafetería S1-E01 … Starbucks

Image

Hoy me encuentro en el Starbucks de Interlomas. Generalmente no ando por estos rumbos y como casi siempre que acudo a estas cafeterías, me encuentro con personalidades diversas. No me refiero a personalidades de la farándula, como el uso coloquial del término sugiere, sino a seres humanos con personalidades variadas y únicas y que al mismo tiempo, tienen características comunes entre sí dependiendo de la zona donde se encuentre el local.

Es evidente que los comensales que acuden a estos sitios son aquellos que les queda de paso a sus actividades diarias, ya sea casa, trabajo, mandados, etc. Es por esto que dichos comensales logran tener entre sí ciertos puntos de convergencia en su personalidad. En mi caso, depende de mis antojos, de la parte de la ciudad en la que me encuentre cuando se da el antojo o la necesidad de sentarme en un lugar con Internet y que me permita estar “cómodamente” trabajando.

Los clientes de este local a esta hora – 13:50 – son, en su gran mayoría, mujeres jóvenes. Tal vez con negocios propios o con maridos que les permiten estar en horas laborales tomándose un café. En la parte superior, casi nunca falta una persona con su laptop conectada en el “latptop bar” haciendo llamadas de negocios mientras su vaso vacío le hace compañía por horas.

Uno que otro hombre ha entrado, pero compra la bebida deseada y se va sin quedarse a degustarlo o a esperar algún interlocutor que le haga compañía.

De las mujeres que se encuentran aquí, casi todas visten a la moda. Están perfectamente maquilladas, sin excesos y sus edades rondan los treinta años. El tono de su voz y la cantaleta que usan al hablar es un denominador común de su personalidad, donde parece que cada frase que dicen es una pregunta. Se refieren a los demás con diminutivos pseudo cariñosos como “chaparrita”, “nena”, “bombón”, etc. Entre sí, parecen amigables, amables y respetuosas. Sin embargo parecen militares on-duty cuando van caminando o arriba de sus medios de transporte.

En la entrada se encuentra un ser humano de más de 120Kg vestido de azul navy con macana al cinturón. Es el personal de seguridad. Me pregunto qué tan interesante podrá ser su trabajo… bastante yo creo. La gente que acude se le puede clasificar como “bonita”. Las conversaciones que se escuchan pueden ser aburridas y frívolas, pero otras no tanto. Acabo de escuchar alguien criticando a su pareja por tener gustos extravagantes. Si “para oreja” de repente debe divertirse mientras observa sin disimulo a todos los que nos encontramos dentro del local.

Curiosamente todos los comensales que se encuentran aquí, incluyéndome, traemos un iPhone con nosotros. El mismo descansa en las mesas boca arriba siendo tomado múltiples veces al emitir el clásico tri-tono de la alerta de que algún mensaje acaba de ser recibido.

Las bolsas que traen algunas mujeres son espectaculares. El tamaño, la calidad de la piel con la que están hechas que salta a la vista al observarla y las formas que tienen. Es evidente que tienen un alto poder adquisitivo que también se evidencia en los zapatos. No entiendo cómo pueden caminar con semejantes plataformas y tacones.

Acaba de entrar otro hombre, pero éste se sentó con una mujer que estaba sola en las mesas de afuera fumando y sorbiendo de un vaso grande.

Curioso… este local se encuentra dentro de una plaza con un supermercado… el del pelícano blanco en fondo naranja. No es tan nice como el de un centro comercial, pero vaya que tienen clientela.

En fin… sólo compartiendo el 1er capítulo de la 1er temporada de “Historias de Cafetería”

Historias de gimnasio S03-2 (conversaciones de vestidores)

Lockers

Ya voy para cuatro meses de estar yendo constantemente al gimnasio. Efectivamente me siento más fuerte, tengo mejor condición y todo lo que ya había escrito en Historias de gimnasio S03-1. Sin embargo, he bajado ligeramente de medida de cintura, pierna y demás. Leyendo otro blog acerca de una corredora de nombre Araiz, me doy cuenta que, aunque el ejercicio ayuda mucho, es sólo una parte de todo el proceso de bienestar y salud. Lo que necesito también es llevar una dieta o más bien, cuidar lo que como. Le he dicho adiós ya a refrescos, postres, cerveza y bebidas alcohólicas en general. No para siempre porque, en el caso de las bebidas alcohólicas, tengo gusto por el vino, whiskey y ron. La cerveza, gracias a una dermatitis quedó a un lado hasta nuevo aviso :( a ver qué tal me va.

Referente al tema de esta entrada: “conversaciones de vestidores” voy a explayarme.

Obviamente desconozco las conversaciones en los vestidores de mujeres, en los de hombres creo que son muy estándar en cualquier vestidor de centros deportivos. Los he escuchado varias veces y a veces me espero un poco para disfrutar lo que dicen y para comprobar lo constante que estas conversaciones pueden ser.

El Saludo

Este generalmente es el trillado “¿Ya estuvo?” o simplemente un “¿Ya?

¿Pues que no es evidente? Si estás todo sudado jadeando y estás en el vestidor con tu maleta generalmente ya terminaste. A menos que hayas entrado a ver tu teléfono o a pasar al baño porque los de afuera están llenos. Si no estás sudado y estás hasta peinadito, pues no, no estuvo y es obvio que está llegando el sujeto al que es dirigido el saludo.

Otros son “¡Qué milagro!“, “¡Ya era hora cabrón!“, “¿Qué te pico?

Estos saludos emanan de esas entidades que porque van varias veces a la semana – sea a hacer ejercicio o hacerse tontos socializando y no haciendo ejercicio – creen que todos los que van menos veces, necesitan ser objeto del burlón saludo. Da risa el ver que el saludo lo contestan, casi siempre, de manera emocional defendiendo su posición de por qué no han ido tantas veces como la entidad que les pica el amor propio.

Otros que vale la pena mencionar es: el saludo que quieras seguido de la palabra “Champ” o “Campeón”

¿Qué onda campeón?, Hey chaaaamp, Campeón ¿cómo estás?, ¿Qué? ¿Ya estuvo campeón?

¿Se sentirán todos entrenadores, o coaches o sólo están sacando su reprimida paternidad con sus compañeros de vestidor? Personalmente no me gusta cuando me salen con esos sustantivos que les dan una impresión de falsa seguridad a quienes lo dicen… viejo, amigo, compadre, padrino, brother, champ, campeón… a menos que venga de un niño, amigo, compadre, ahijado, hermano o muy buen amigo respectivamente. Pero me da risa cuando llega alguien y saluda refiriéndose a su  “campeón” Como si el gimnasio fuera el lugar donde pueden usarlo sin verse mal. ;)

El tema de conversación

Este podría ser muy variado, pero los temas predominantes son:

El fútbol  ya sea el partido que acaba de ocurrir, el que va a ser o en su defecto, cuando los protagonistas de la conversación juegan en algún equipo. La conversación o va dirigida a ridiculizar al equipo que pierde o que a la siguiente le van a ganar al equipo que gana.

“¡No mames güey! que madriza le pusimos al otro equipo” y pusimos en negrita porque la gente platica como si ellos hubieran estado en la cancha partiéndose la crisma jugando.

“¿Cómo viste el pavitos, felinos? El arbitraje fue una porquería.” Curiosamente casi nunca escucho que alguien habla calmo al referirse al fútbol. Sólo perciben injusticias cuando pierden y cuando ganan arrasan con el equipo perdedor en perfecta lid y sin injusticia alguna.

Las mujeres y la pachanga este tema es el clásico de los machos que se quieren sentir más machos; hablando en pelotas frente a sus interlocutores, presumiendo las “viejas” que conocieron y lo pedos que estaban. La conversación tiene un lado activo y otro pasivo. El activo es el que está contando cómo le fue en la pachanga. El pasivo es el que lo escucha y trata, en vano, de ponerse “al nivel” del activo.

– “… Ah sí, yo también he ido.” – “No güey, pero hubieras visto qué viejas y la más buena me estaba sonriendo. Generalmente está equis, pero esta vez estuvo de lujo cabrón.”

– “… a mí también me toco una vez que…” – “Cabrón! pero esta vez nos fuimos de ahí pedísimos y a su casa directito. O sea estuvo de huevos cabrón.”

… y así sigue la conversación… siempre el güey que no fue se perdió de la pachanga de su vida y el que sí fue tuvo la mejor de las suertes.

También salen a la conversación las mujeres que comparten piso mientras estas entidades se ejercitan.

“¿Viste quién estaba ahí? – “Sí la morena que se la pasa una hora corriendo como si la persiguiera un burro en brama. No mames cada vez está más buena.” – “Lástima que yo estaba terminando mi rutina; ahora que me la vuelva a encontrar la voy a abordar.”

El  vestidor es el mejor lugar para desahogar las frustraciones sobre mujeres o para presumir las conquistas, sean o no reales :P

El trabajo que algunas veces suena como que la persona que habla fuera un magnate. Pocas veces escucho conversaciones normales de trabajo. En el gimnasio hay que sacar el estrés provocado por el trabajo. Y en los vestidores, hay que desahogar lo mucho que costó ganar esos miles de pesos.

“… ya ves ese pedido que estábamos esperando. Fue un problema las aduanas y el transporte, pero vale la pena. ¿Sabes cuánto vamos a sacar de ahí?” – “No sé. ¿Cuánto?” – “Pues unos 700 varos. Ya sabes cómo es el business pero es buena lana a pesar de tanto problema.”

Es curioso se quejan al principio de la conversación y al final justifican todo por las inmensas utilidades que les traerá el negocio.

Otros. Por supuesto que hay otros temas de conversación, pero es costumbre el escuchar uno de esos tres temas después del clásico “¿Ya estuvo?”

Sería curioso poder entrar a un vestidor de mujeres. No sólo para escuchar las conversaciones que se dan ahí, sino también, para echar un vistazo a los cuerpos ;)

Abur.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 47 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: