Eric Draven & Shelly WebsterHoy quiero compartir esta experiencia que tuve y que me hace reflexionar acerca de las decisiones triviales que tomamos todos los días. Algunas pueden parecer irrelevantes como el decidir qué ropa ponernos, si levantar o no la basurita que aparece en la alfombra o si encendemos el motor del auto antes de ponernos el cinturón de seguridad. Son decisiones triviales y a veces hasta automáticas, pero no dejan de ser importantes por ello.

Por la mañana, después de bañarme y vestirme, miré en el buró los dos únicos relojes con pila que tengo: un Timex Iron Man y un Polar FT80. Generalmente uso el Timex porque a veces tengo que meter las manos en computadoras o en lugares donde suelen rayarse los relojes. Pero esta vez, decidí por el Polar porque me gusta mucho… me siento como cuando iba al gimnasio, mismo que no he visitado desde hace más de 6 meses.

Visité el primer cliente del día, estaba haciendo auditoría a los equipos cuando llega a su oficina y menciona que compartíamos el mismo modelo de reloj. Es curioso porque, aunque es una maravilla electrónica (más detalles aquí) pocos lo compran, no sólo porque es caro para ser una microcomputadora con monitor cardiaco, no es tan sencillo de programar y cuenta con muchas funciones que para algunas personas están de más.

En la plática surgió si estaba haciendo ejercicio o no y recibí un reality check que me hacía mucha falta. Estaba haciendo ejercicio a lo güey, casi siempre empujando más allá de lo recomendado porque, según yo, así quemo más calorías o porque así hago más músculo o simplemente, porque tenía que hacer más que el resto de los mortales. Pero más equivocado no podía estar.

Resulta que desde hace tiempo he estado teniendo dolores de cabeza derivados de hipertensión. Yo iluso pensaba que era solamente el estrés y no me preocupé mucho. Sin embargo, este cliente y amigo me abrió los ojos a algo que no quería ver por mi necedad: tengo un sobrepeso importante y eso es la principal razón por la cual  aumenta mi presión arterial. Por lo tanto,  cada vez que hago ejercicio me estoy matando poco a poco.  En mi caso, es más sano, no hacer ejercicio que hacerlo de la forma que lo hago porque siempre me exijo más allá de lo normal.

Pesaba bellos 82Kg que puede parecer exceso. Sin embargo tengo complexión mesomórfica y es un peso sano. A principios de año dejé de ir al gimnasio por falta de tiempo y luego por falta de $$$ por lo que decidí mejor ya no ir hasta que me pusiera la disciplina de poder pagar la cuota y asignar, al menos, 4 días de la semana para acudir a hacer ejercicio.

Para Mayo ya estaba cerca de los 100Kg dado que comía igual y no realizaba ninguna actividad física. Hoy día peso 105Kg, es decir que traigo 25Kg extras empacados en 8 meses con tendencia a aumentar si sigo comiendo igual y sin hacer ejercicio.

Hoy estoy cuidando mis alimentos: bebo refresco al mínimo – 1 vez por semana -, ceno cereal – aunque me chillan las tripas en la noche -, trato de no comer nada frito y cuando puedo, cambio la carne que tanto me gusta por una ensalada.

Por las mañanas estoy haciendo estiramientos por 15 minutos y estoy buscando hacer actividad física. Si no camino lo suficiente durante el día (30 minutos) en casa tomo una elíptica abandonada y hago 20 minutos muy ligeros con el ritmo cardiaco entre 130 y 140 pps.

En fin… una simple decisión llevo a un cambio de percepción y a concientizar una situación que, seguramente me hubiera sido detectada cuando el daño fuera mayor. Me gusta una frase de la película “The Crow” misma en la que murió el protagonista Brandon Lee, hijo de Bruce Lee la leyenda del Kung Fu. Ésta aplica para las relaciones humanas, tanto como para el día a día, como en mi caso.

“Little things used to mean so much to Shelly. I used to think they were kind of trivial. Believe me, nothing is trivial.”

“Las pequeñas cosas significaban mucho para Shelly. Yo pensaba que eran triviales. Créeme, nada es trivial.”