Mi espacio utópico y catártico

Primer post, primera protesta


Feliz 2011 México. Ojalá despierte tu gente y se deje de pendejadas y tradiciones que simplemente, no pueden seguir porque te están matando. ¿Notas la imagen de encabezado de este blog?  Mírala bien porque cada vez es más raro encontrarse con un amanecer así.

Este es el primer post del año, no voy a escribir más que un propósito para cumplir, precisamente, el 1 de enero de 2012: voy a pasar el año nuevo fuera de la ciudad de México y si es posible, viviendo ya fuera de aquí. Me he vuelto peor que Shrek, me molestan muchas cosas de esta ciudad y que pueden ser resueltas con un gobierno real y no con los farsantes en el poder. Y al poder me refiero tanto al local como al federal.

Anoche, casi todos celebrando el Año Nuevo. La cena, la bebida, tabaco, música y drogas dependiendo dónde se la pasara uno. Como es la celebración de Año Nuevo, todo se vale y es una reverenda estupidez. Es cuando debiera ser al contrario: todos respetuosos del prójimo, comenzando a hacer lo que se necesita para poder llevar a cabo los objetivos; pero no es así.

Tan sencillo como la infame COP16 todos preocupados por el cambio climático, la contaminación, bla bla bla. El 21 de Noviembre del 2010 se firma el pacto para pendejada y media. Incluso la corrupta y podrida iglesia católica da su opinión y apoya las acciones para combatir el cambio climático.

2 semanas después llega el 12 de diciembre. Hordas de peregrinos de todas partes llegan a la basílica de la ciudad de México. Unos caminando por decenas e incluso cientos de kilómetros. La mayoría causando caos a su paso, ya sea por los curiosos que pasan al lado y detienen el tráfico sin importarles un comino o porque van ocupando carriles de las calles por las que pasan. Tiran su basura de lo que van tragando, avientan cohetes, una falta absoluta de respeto por los que vivimos en el DF. ¿Qué importa si causamos caos, si ensuciamos, si contaminamos el aire, si hacemos ruido? Es el día de la virgen y todo se subordina a ello. Obviamente la iglesia no dice nada, no guía, no alecciona. Todo se vale porque esos peregrinos traen $$$ a la iglesia. ¿Cómo vamos a limitar sus festejos?

El año pasado escribí al episcopado mexicano preguntando qué iban a hacer al respecto de los cohetes dado que estos tiempos demandaban responsabilidad de los líderes morales de la mayoría de los borregos mexicanos. Dado que por ellos mismos no pueden razonar ni tomar acciones para salvarse. La respuesta tardó en llegar y fue tan simple como un “gracias lo tomaremos en cuenta”

Amanece el 13 de diciembre y la ciudad parece que ha sido bombardeada. Desde la montaña no se ven más que una mancha de color gris con matices café. Dos calles hacia abajo, nada más, es la máxima visibilidad. No vale la pena tomar fotos porque bien podría salir el necio católico criticando que son de otro lado o que está truqueada. Literalmente no hay algo que se note, ni siquiera el estadio Azteca a pocos kilómetros debajo.

El 24 pasó lo mismo pero ahora no sólo fueron los peregrinoides. Esta vez, fue la gran mayoría de la población. Salían los niños a las calles igual secundados por los estúpidos de sus padres “quemando cohetes” Ahora no sólo el cielo estaba hecho un asco y los animales, tanto de hogar como los pocos “salvajes” que quedan, aterrados; también las calles estaban tapizadas de los restos de “palomas”, cohetones, varillas de las “luces de bengala” y demás basura que NADIE de los que “quemó cohete” se tomó la molestia de levantar. ¿Y el pacto? ¿y todos los compromisos que se supone tiene el gobierno con el medio ambiente? ¿con el mundo? ¿Este es el mono denominado el mejor alcalde del planeta? ¡¡¡Estamos jodidos!!!

Éste año que comienza veo con tristeza nuevamente la ciudad, prisionera de unos habitantes imbéciles y conformistas y lidereada por una clase política cuyo único interés es robarse el dinero que llega de los ciudadanos que pagan impuestos. El bien común, el crecimiento, la evolución, la conservación de la naturaleza son utopías que en México son necias esperanzas que los católicos y otros borregos atribuyen a la “voluntad de dios”

“Es que ¿qué le vamos a hacer? dios así lo quiso” Ahh bendita sea la ignorancia que te quita mágicamente la responsabilidad. Nunca se detendrán a cuestionarse ni a reflexionar que gobierno y religiones por igual sólo buscan el control y aunque ellos mismos – sus líderes – se están matando también, nunca va a pasar algo a menos que haya un evento radical que extermine de tajo toda la hierba mala.

Aquí están las tristes imágenes que tanto coraje me dan. Cámara Sony DSC-F828

Un cielo hermoso pero por debajo del Ixtaccíhuatl se nota la nata de las celebraciones de Año Nuevo.

El Estadio Azteca, otro testigo silencioso de los cavernícolas que asisten a él.

El Distrito Federal es una olla rodeada de montañas que en un futuro no muy lejano explotará y dejará de existir.

Abur

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4 comentarios

  1. Christina

    Entiendo tu punto, y en muchas cosas tienes razón, pero no hay que ser tan pesimistas!. Te sales del DF y punto, no tendrás que ver a tanto cavernícola.

    enero 5, 2011 en 11:57

  2. Joseph

    Rod, mandame un correo con tu cel o phone actualizado por fa. Necesito de tus servicios tecnologicos y para desearte buen inicio de año.

    enero 13, 2011 en 10:53

  3. Alma

    Hola!!

    He vivido en el DF y Edo. de México en algunas ocasiones años atras, he padecido el tráfico, el smog y las manifestaciones, pero también, me toco ver en mas de una ocasión, la ciudad sin una nubecilla de smog, vi el esplendor de los colores de una ciudad en descanso, tal vez tú lo hayas visto también… y creéme ahora que estoy en mi tierra natal Culicán, Sinaloa (que no te venga a la mente el chiste sobre nosotras eh!) viviría con gusto todos los males del DF y alrededores a vivir la muerte todos los dias sin falta aqui.
    Saludos.

    marzo 28, 2011 en 00:35

    • R@U

      Será que ahora con tantas obras simultáneas el DF es prácticamente intransitable. Si los gobernantes son un asco, la población no está mejor. En vez de unirnos para una mejor convivencia la mayoría sólo ve por su propio bien sin respetar al resto… yo quisiera poder salirme pero no es momento pero espero algún día, como tú, llegar a extrañarlo.
      Siento mucho lo de Culiacán, aquí también hay, pero es tanta la población que ya ni es noticia 😦

      Un abrazo

      marzo 28, 2011 en 01:04

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