Mi espacio utópico y catártico

Siempre espera lo mejor…


Como escribí en el último post de Historias de Gimnasio S03-01he estado yendo al gimnasio, al menos, 3 veces por semana. El día de ayer me tocaba ir. El día había estado algo pesado ya que surgieron varios imprevistos y han provocado que no atienda las prioridades como quisiera. Tuve que salir a recoger un equipo que necesito para un demo con un colega y, finalmente y aprovechando que hice demasiado tiempo en el proceso, decidí sacar el estrés en el gimnasio.

Una vez en los vestidores me encontré que había olvidado llevar calcetines en la maleta.
– ¡Carajo otra vez!
– ¿Me voy para la casa?
– ¿Hago ejercicio con los calcetines que traigo?
– No, aparte de que me vería muy ridículo, estos no se prestan para correr, se resbalarían con los tenis.
– Pero aquí hay una tienda de deportes y puedo comprar unos nuevos “tines”
– Ah, pero tengo como 10 pares, ¿para qué quiero uno más?

Finalmente, con toda la molestia, decidí salir a comprar unos “tines” para no perder el día de ejercicio. la idea no me agradaba del todo porque no necesitaba unos nuevos, pero era lo más práctico al momento.

Dentro de la tienda, me encontré con una sección dedicada a corredores y en ella, toda la variedad de “tines”. Fue toda una experiencia. había de colores, delgados, gruesos, con refuerzo, y los que me cautivaron, fueron unos Nike con doble capa, ventilación y una combinación de telas dry-fit y algodón. Me emocioné y pagué los $150 pesos que costaban preguntándome si realmente serían tan especiales como para costar 5 veces más que unos “normales”

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De vuelta en el vestidor procedí a vestir mi reciente compra. Al principio costó un poco de trabajo ponerlos porque la punta (medio pie) es un tanto ajustada. Están marcados y diseñados para usarse en el pie derecho o izquierdo para mayor comodidad. Una vez puestos, entraron perfectamente bien en los tenis. De hecho, entraron como ningún otro calcetín antes. Resbalaron perfectamente y se sentían en verdad cómodos.

Con los “tines” que había estado usando sentía que el pie se me hinchaba y que los tenis quedaban un poco apretados. Por primera vez el pie tenía un pequeño juego dentro de los tenis por lo que apreté un poco más las agujetas y me dispuse a calentar en la bicicleta fija. Ahí no se sintió gran diferencia, pero 15 minutos después arriba de la caminadora vino la total diferencia.

Al final agradecí haber olvidado meter los “tines” a la maleta porque tuve la oportunidad, primero de comer tres deliciosos “nigiri” en el food court del centro comercial, segundo y más importante, porque tuve la oportunidad de conocer estos increíbles “tines” que, aunque caros, me sorprendieron gratamente.

De ahora en adelante voy a ver con agrado las “desventuras” porque ahora sé que son ventanas abiertas a nuevas oportunidades. ¿De qué? de cualquier cosa 🙂

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Una respuesta

  1. Patty

    pues por ahí reza un dicho… no hay mal que por bien no venga… saludos..

    febrero 7, 2013 en 18:41

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