Historias de gimnasio S03-2 (conversaciones de vestidores)

Lockers

Ya voy para cuatro meses de estar yendo constantemente al gimnasio. Efectivamente me siento más fuerte, tengo mejor condición y todo lo que ya había escrito en Historias de gimnasio S03-1. Sin embargo, he bajado ligeramente de medida de cintura, pierna y demás. Leyendo otro blog acerca de una corredora de nombre Araiz, me doy cuenta que, aunque el ejercicio ayuda mucho, es sólo una parte de todo el proceso de bienestar y salud. Lo que necesito también es llevar una dieta o más bien, cuidar lo que como. Le he dicho adiós ya a refrescos, postres, cerveza y bebidas alcohólicas en general. No para siempre porque, en el caso de las bebidas alcohólicas, tengo gusto por el vino, whiskey y ron. La cerveza, gracias a una dermatitis quedó a un lado hasta nuevo aviso 😦 a ver qué tal me va.

Referente al tema de esta entrada: “conversaciones de vestidores” voy a explayarme.

Obviamente desconozco las conversaciones en los vestidores de mujeres, en los de hombres creo que son muy estándar en cualquier vestidor de centros deportivos. Los he escuchado varias veces y a veces me espero un poco para disfrutar lo que dicen y para comprobar lo constante que estas conversaciones pueden ser.

El Saludo

Este generalmente es el trillado “¿Ya estuvo?” o simplemente un “¿Ya?

¿Pues que no es evidente? Si estás todo sudado jadeando y estás en el vestidor con tu maleta generalmente ya terminaste. A menos que hayas entrado a ver tu teléfono o a pasar al baño porque los de afuera están llenos. Si no estás sudado y estás hasta peinadito, pues no, no estuvo y es obvio que está llegando el sujeto al que es dirigido el saludo.

Otros son “¡Qué milagro!“, “¡Ya era hora cabrón!“, “¿Qué te pico?

Estos saludos emanan de esas entidades que porque van varias veces a la semana – sea a hacer ejercicio o hacerse tontos socializando y no haciendo ejercicio – creen que todos los que van menos veces, necesitan ser objeto del burlón saludo. Da risa el ver que el saludo lo contestan, casi siempre, de manera emocional defendiendo su posición de por qué no han ido tantas veces como la entidad que les pica el amor propio.

Otros que vale la pena mencionar es: el saludo que quieras seguido de la palabra “Champ” o “Campeón”

¿Qué onda campeón?, Hey chaaaamp, Campeón ¿cómo estás?, ¿Qué? ¿Ya estuvo campeón?

¿Se sentirán todos entrenadores, o coaches o sólo están sacando su reprimida paternidad con sus compañeros de vestidor? Personalmente no me gusta cuando me salen con esos sustantivos que les dan una impresión de falsa seguridad a quienes lo dicen… viejo, amigo, compadre, padrino, brother, champ, campeón… a menos que venga de un niño, amigo, compadre, ahijado, hermano o muy buen amigo respectivamente. Pero me da risa cuando llega alguien y saluda refiriéndose a su  “campeón” Como si el gimnasio fuera el lugar donde pueden usarlo sin verse mal. 😉

El tema de conversación

Este podría ser muy variado, pero los temas predominantes son:

El fútbol  ya sea el partido que acaba de ocurrir, el que va a ser o en su defecto, cuando los protagonistas de la conversación juegan en algún equipo. La conversación o va dirigida a ridiculizar al equipo que pierde o que a la siguiente le van a ganar al equipo que gana.

“¡No mames güey! que madriza le pusimos al otro equipo” y pusimos en negrita porque la gente platica como si ellos hubieran estado en la cancha partiéndose la crisma jugando.

“¿Cómo viste el pavitos, felinos? El arbitraje fue una porquería.” Curiosamente casi nunca escucho que alguien habla calmo al referirse al fútbol. Sólo perciben injusticias cuando pierden y cuando ganan arrasan con el equipo perdedor en perfecta lid y sin injusticia alguna.

Las mujeres y la pachanga este tema es el clásico de los machos que se quieren sentir más machos; hablando en pelotas frente a sus interlocutores, presumiendo las “viejas” que conocieron y lo pedos que estaban. La conversación tiene un lado activo y otro pasivo. El activo es el que está contando cómo le fue en la pachanga. El pasivo es el que lo escucha y trata, en vano, de ponerse “al nivel” del activo.

– “… Ah sí, yo también he ido.” – “No güey, pero hubieras visto qué viejas y la más buena me estaba sonriendo. Generalmente está equis, pero esta vez estuvo de lujo cabrón.”

– “… a mí también me toco una vez que…” – “Cabrón! pero esta vez nos fuimos de ahí pedísimos y a su casa directito. O sea estuvo de huevos cabrón.”

… y así sigue la conversación… siempre el güey que no fue se perdió de la pachanga de su vida y el que sí fue tuvo la mejor de las suertes.

También salen a la conversación las mujeres que comparten piso mientras estas entidades se ejercitan.

“¿Viste quién estaba ahí? – “Sí la morena que se la pasa una hora corriendo como si la persiguiera un burro en brama. No mames cada vez está más buena.” – “Lástima que yo estaba terminando mi rutina; ahora que me la vuelva a encontrar la voy a abordar.”

El  vestidor es el mejor lugar para desahogar las frustraciones sobre mujeres o para presumir las conquistas, sean o no reales 😛

El trabajo que algunas veces suena como que la persona que habla fuera un magnate. Pocas veces escucho conversaciones normales de trabajo. En el gimnasio hay que sacar el estrés provocado por el trabajo. Y en los vestidores, hay que desahogar lo mucho que costó ganar esos miles de pesos.

“… ya ves ese pedido que estábamos esperando. Fue un problema las aduanas y el transporte, pero vale la pena. ¿Sabes cuánto vamos a sacar de ahí?” – “No sé. ¿Cuánto?” – “Pues unos 700 varos. Ya sabes cómo es el business pero es buena lana a pesar de tanto problema.”

Es curioso se quejan al principio de la conversación y al final justifican todo por las inmensas utilidades que les traerá el negocio.

Otros. Por supuesto que hay otros temas de conversación, pero es costumbre el escuchar uno de esos tres temas después del clásico “¿Ya estuvo?”

Sería curioso poder entrar a un vestidor de mujeres. No sólo para escuchar las conversaciones que se dan ahí, sino también, para echar un vistazo a los cuerpos 😉

Abur.

El despertar del diablo

He tenido la oportunidad de comprobar personalmente el poder inmenso que ejerce la sugestión sobre el plano físico. Anoche, después de haber visto la película Paranormal Activity salí desilusionado pero desperté sobresaltado dudando, si había sido sugestión o si en verdad estaba viviendo un evento paranormal en casa. No fue ni uno ni lo otro, fue algo completamente real.

Ayer durante la sobremesa del recalentado me aislé unos momentos para revisar mis vicios en la Matrix (Twitter, Facebook, e-news,..) y en eso leí que alguien había acudido al estreno para todos los mortales de la película “Paranormal Activity”

La había estado monitoreando desde que salió en EEUU e incluso publiqué el Trailer a principios de Octubre aquí; así que invité a la banda a verla. La película emula la receta de “The Blair Witch Project”. Pero si querían que el espectador pensara que estaba basado en el footage inédito de la pareja que estelariza la película, subestimaron la difusión de los medios electrónicos a través de las redes sociales. Los usuarios nos informamos y leemos reseñas dándonos cuenta de antemano que es ficción. Así el efecto deseado es el contrario del que posiblemente quieren causar – en mi caso –.

No quiero narrar un spoiler aquí, así que seré muy breve y cuidadoso. La película cumple al tenernos en tensión y ansiedad respecto a lo que va a suceder, sobre todo en las escenas donde la susodicha pareja está en su recámara durmiendo. Los voyeurs salimos decepcionados porque no hay tomas de sus momentos de intimidad o de sus costumbres de apareamiento 😉 sin embargo son más o menos 5 minutos entre todas las tomas, las que tienen momentos de expectación y suspenso (Thriller como cantara Michael Jackson)

Salimos más o menos decepcionados y en mi caso, también molesto por la gente estúpída que se la pasa mandando y recibiendo mensajes en sus mugrientos teléfonos móviles. Y más porque era una señora en sus cincuentas que acudió con su hija adolescente. Le pedí de forma cortés que apagara su teléfono y me ignoró olímpicamente. Un tanto agraviado porque era mi madre la que tenía semejante entidad a su lado, le dejé ir una dosis de mis frases malencaradas y directas a destrozar, atentando contra su falta de cortesía y civilidad. – cuando quiero puedo herir feo con las palabras – Lejos de disculparse, sólo volteó la pantalla del aparato hacia su hija, iluminándole la cara de pena que puso por su grosera madre.

Ya en mi cama, por la noche, me vinieron a la mente esas escenas de la recámara y me sugestioné con cualquier ruidito que se escucha de la calle. Vi un capítulo de Dr. House a eso de la 1:30AM y me dormí deliciosamente distraído por la serie del Dr. Gruñón.

Mientras dormía soñé que había velas encendidas en mi habitación y que una de ellas tomaba vida y se caía al piso. Como está alfombrado, se encendió inmediatamente con la mecha de la vela. En el sueño, estaba acostado en mi cama y cubría mi nariz con las sábanas para poder respirar. No me levantaba ni hacía nada por apagar el fuego. Pensaba en la vela moviéndose por sí misma o por alguna fuerza sobrenatural, pero el humo atravesaba las sábanas y las cobijas y empezaba a hacerme toser.

De un sobresalto desperté porque me dolía el pecho y me di cuenta que no estaba soñando. La habitación estaba cubierta por una leve neblina y donde se filtraba algún rayo furtivo de sol, se dibujaba una cortinilla delgada en el humo delatándolo. Me puse la bata de inmediato y los guantes que había dejado sobre el buró; siendo de tela, cubrí boca y nariz con ellos. En mi mente ya sabía lo que ocurría, pero medio dormido y sugestionado por el sueño, todavía estaba desorientado y no me “caía el veinte” aún.

Bajé a la sala y estaba también cubierta de humo – hubiera tomado foto pero literalmente me estaba ahogando – En la cocina se encontraba mi padre plácidamente leyendo el recién llegado periódico y le pregunté, más o menos, molesto: ¿Ya viste cómo están las cosas por acá? Se levantó de inmediato y me acompañó. Como las puertas que separan la cocina del resto de la casa estaban cerradas, no se había percatado del show que sucedía a unos metros de la cocina.

Todo esto se debió a que mi padre encendió la chimenea para “calentar” la casa, pero un tronco que dejó parado sobre una pared de la chimenea, se consumió y cayó en el canto provocando la humareda en toda la casa. La mente es una maravilla, ya que generó el contexto de un incendio y me puso como protagonista en él. Físicamente estaba percibiendo el humo y me estaba medio ahogando, pero mi mente generó el escenario de la vela y el incendio en mi sueño. Al principio pensé que había sido por la peliculita de anoche, pero no fue así. Me ha pasado otras veces cuando suena el despertador o el teléfono y en mi sueño también suenan haciendo difícil el despertar.

Finalmente, abrimos todas las ventanas de la casa, encerramos un momento a mi madre con el Hamish porque el pobre no dejaba de estornudar, y como ya está viejito, no queríamos una segunda tragedia adicional a la de la Isca –se encuentra malita – Mientras escribo estas líneas sigo escupiendo flemas color negro y gris y el pecho lo traigo silbando como si trajera una hoja de papel atorada en la faringe. – Ahora sé perfectamente bien lo que les pasa a los pulmones de los fumadores… guácala y más bien: pobres de ellos 😦

Después del susto, enojo y risa del final, nuevamente agradezco a mi padre. Porque, a pesar de que fueron minutos angustiantes, no hubo peligro real de incendio – sólo de asfixia ooops – y pude despertarme más o menos temprano después de mi desvelo, tomé fotos de la ciudad contaminada y pude compartir esta historia. Pero qué manera tan violenta de despertar… en sí, un despertar del diablo 😛

Abur

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Una disculpa a los primeros lectores. Volví a redactar todo porque en la mañana tenía todavía humo en la cabeza y al volver a leerlo, me di cuenta de la terrible redacción. Ya está un poquito mejor 😉

Qué pasa con tus fotos en Internet

Hay rumores y verdades rondado por la red respecto al uso de las redes sociales y el posteo de información personal en ellas. Algunas son demasiado alarmistas y otras rayan en lo paranóico. Sin embargo, la mejor arma contra cualquier cosa en este plano de la existencia y otros es: LA INFORMACIÓN. No en vano hay un frase que dice “La información es poder” si no me creen, pregúntenle a la iglesia católica porque colgaba o quemaba vivo a todo aquel que osaba transmitir conocimiento o realizar investigación.

Algunos medios pretenden educar pero se plagan rápidamente de basura. Mensajes de SPAM, Twitts con ligas a sitios fraudulentos, Correos que parecen ser del banco o de tu compañía celular y sólo buscan engañar al incauto que dé clic a las ligas o archivos dentro de éstos… en fin. Nuevamente, ayuda el conocimiento y si no, el sentido común.

En todos lados hay peligros. Con sólo salir a la calle ya estamos en riesgo. No esperen que Internet y las redes sociales sean un lugar perfectamente seguro. Pero siempre que nos cuestionemos de las cosas y que nos informemos estaremos por encima de quienes nos quieren dañar o engañar. La cultura electrónica de algunos viene de Powerpoints y correos cadena. Se creen todo lo que llega ahí e indiscriminadamente lo reenvían. Conozco casos en los que si tú llegas a reenviarle un correo que te haya llegado de esa persona, ésta te lo reenvía nuevamente en un loop ridículo e infinito.

Aquí quise compartir unos videos orientados a la seguridad de tu información en Internet y uno más de “etiqueta” y cortesía en Internet. Los grupos más vulnerables son los de niños y jóvenes. Así que, aquí están.

y para finalizar uno famoso porque además es real todo lo que le pasó a esa foto

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El mejor disfraz de iPhone jamás visto

Cada Halloween se ven cosas nuevas y algunas de ellas muy originales que iré poniendo en R@Utopia

En los 80s esto se llevaba a cabo con chocolates o cajetillas de cigarros.

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En el 2007 se dieron los disfrazes de iPhone que gracias a la tecnología de impresión te permitían imprimir una lona con la carátula del iPhone y pegarla en una caja donde se metía el disfrazado.

091026iPhoneCostume02Si tenían un poco de imaginación, presupuesto y tiempo para preparar su disfraz, recortaban la caja perfectamente a la forma del iPhone y enfrente, en la parte que es la pantalla táctil colocaban un acrílico transparente brillante y además le cortaban la parte del auricular cuidadosamente y colcaban dentro una rejilla.

La parte del botón de Home se podía emular con un plato de vidrio y con la impresión del cuadro blanco en medio quedando algo bastante profesional.

Por otro lado estaba también la falta de tiempo y presupuesto que llevaban a disfraces como éstos.

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Ahora en 2009 la tecnología permite crear los disfraces más originales y además, visualmente impactantes.

En la ciudad de Tampa, en EEUU, los amigos Reko Rivera y John Savio armaron el primer disfraz de iPod funcional en el mundo. Lo único que necesitas para emular un disfraz como éstos es:

– Una pantalla de 42″ con entradas USB
– Una batería que te pueda durar hasta 300  minutos
– Cargar con casi 50Kgs
– Un iPhone conectado a la pantalla.

Me dieron ganas de hacer una fiesta de disfraces de gadgets.

R@U

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