Los gritos del Bicentenario

En las vísperas de las celebraciones del “Bicentenario” de la fecha cuando comenzó la independencia de México, publiqué en el muro de mi perfil de Facebook acerca de los gritos del Bicentenario. Hubo más de 30 aportaciones de mis amistades y quise entonces compartir por este medio a los que tienen a bien leerme.

Estos son los gritos que escuchamos en México; la mayoría en el Distrito Federal, mejor conocido como la Ciudad de México, pero varios también se escuchan en calles y mercados de todo el país.

Aquí están sin ningún orden más que en el que se fueron publicando.

El gaaaaaas”

“El aguaaa”

“Fierros vieeeejos que venda”

“Pida sus ricos tamales oaxaqueñooos”

“La basuraaaa”

También… “Ahí va el aguaaa”

“¿Me estás oyendo, inútil?” Jajajajaja

“Se arreglan cortineroooosss y persiannnaaaasss!!!!!” xD

“Se compra cimbraaa, madera y colchones”

“Fierro viejo que vendaaaaaan” xD

“Rooopa usada que vendaaaan”

“El afiladooor”

“Camoteeeees”

“Se arreeeeeeglan pueeertas y ventaaanas”

El famoso grito del tianguis “Páseleeee aquí si hay”

Jajaja, también está el de “Pásele pásele que le damos que se va a llevar güerita”

Jajaa y otro que quedó en el olvido y debería estar vigente: “Amandaaaaa ciérrale del gordito de los comerciales del agua” xD

O el de, “cortineros cortinas cortinerrooosssss.”

“Pásele damita.. Levanteleeee”

Jajajajaja…“pidan sus ricos y calientitos tamales oaxaqueños” jeje 😛

“Arriba las manos que esto es un asalto…”

“Oríllese a la orilla”

“Avance avance”

“Para el jugo de la niña, para jugo del señor, cuarenta naranjas por diez peesoooos”

“Lle vamos a dar le vamos a regalaaar”

“Aproveche la oferta, la propaganda que ahora le venimos ofreciendo….”

“Damita no se distraiga,. Que no le digan que no le cuenten… Pase y vea pollo el kilo a 10 pesos la pieza”

“Bara, Bara”

“¿Güera, qué va a llevar? ¿Qué le vendo?

“Ahí lo que guste cooperaaaaar” xD

“Ese coche negro obscuro, oríllese a la orilla”

Les faltó el del pesero: “bajan chofer! Bajan. Vale m… Ya se pasó”

O el de “pásele atrás hay lugar…”

“Viene, viene… @#% ahí bueno”

“Eeeeelotes, esquiteeeeessss……”

“Ropaaaaaaaaaa vieja que vendannnnn, cambio loza por ropa vieja….”

“Fosforoooooo vitacal…..”

“Para las lombrices del chamaco….”

“Si amaneció con la boca sabor a centavo….”

“Perlas de hígado de bacalao… Perlas Kanin.”

Y qué opinan del… “¿Usted qué cree…?”

Haha y otra increíble!!! “…le manejamos lo que viene siendo…pechuga aplanada, pechuga deshuesada…molida de pollo!!! Y pollo enterito y bien alimentado!!”

“Haaaay flooooreeees”

“Reparación de la máquina de coseeer”

“Pásele, pásele lleve fresa la fresa mugrosa pero con crema que sabrosa.”

“Arroooooz”

🙂 Hay tantos gritos del bicentenario que nos muestran que 200 años y todo sigue igual 😛

Abur

El Efecto multiplicador

Este post se deriva de un correo que me envió un amigo. Es muy lineal, pero ejemplifica de una manera hilarante e irónica lo que NO sucede en México, desde la crisis de EEUU y después con las estúpidas, alarmistas, pueriles y poco profesionales decisiones respecto a la influenza tomadas por el Gobierno del D.F.

Ahh me desahogué 🙂 qué bien se siente.

En fin… ahí les va lo que recibí por correo

Efecto Multiplicador!!!!

No sé quien fue el genio que lo escribió … pero es excelente …

Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.

Hace rato que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por fortuna, llega un ruso mafioso forrado de guita y entra en el único pequeño hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 dólares en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.

El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.

Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.

A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.

El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.

La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.

En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.

Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!!!

MORALEJA: SI EL DINERO CIRCULA SE ACABA LA CRISIS!!!

Abur

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Cómo me viví el mundial

Nunca he sido afecto a disfrutar los deportes en TV. Tal vez sea porque desde pequeño me gustó más jugarlos y el verlos en TV me parecía sin chiste ya que no era yo el que tenía control sobre los marcadores. Los juegos que disfruto son los finales sobre todo del Super Bowl porque ya sólo son dos equipos y casi siempre no le voy a alguno, sólo los veo por la convivencia.

Este mundial de soccer no fue la excepción, me emocionó un poco al ver un factor de unión para prácticamente cada persona que se denominara Mexicano. Sin embargo, me empecé a sentir invadido al ver soccer, literalmente, por todos lados, sentí que era demasiado. Después, la molestia aumentó porque se detenía el país cuando la selección mexicana jugaba. No me gustaba ya que lo poco que vi de los partidos era evidente una selección laxa que distaba mucho de los súper jugadores a los que los medios se empeñaban en idealizar.

Lo que fue colmando mi tolerancia hacia los “aficionados” y al mundial en general fueron varias cosas no tan positivas:

– Los borregos. Gente que nunca le había gustado el soccer, de repente ya era aficionada “de hueso colorado” Tenían que ver los partidos a como diera lugar, se sentían directores técnicos porque sabían la alineación ganadora y opinaban convencidos de que tenían la razón en la boca. ¿De cuándo a acá? Tal vez es el deseo de pertenecer a algo… y el mundial les dio esa oportunidad: patético.

– Los medios, empeñados en meter el mundial a los televidentes por todos lados. Santificando a unos jugadores, ignorando a los poco comerciales y satanizando a quién les convenía. Complacientes con el vulgo y seguramente con el gobierno que necesita proveer de circo a su nación ignorante, conformista y fácilmente manejable.

– El gobierno, que aprovechó para bombardear con sus nauseabundos comerciales proselitistas y mezclarlos con el ambiente del mundial para que la euforia fuera contagiada. Aprovechó para crear impuestos, subir precios y aprobar leyes sin importancia pero con un seguro valor personal para ellos.

– Los vándalos y parásitos que so pretexto de “festejar” se emborrachan, realizan actos vandálicos y molestan y atacan a todo aquél que use estar en desacuerdo con su equipo, su deporte o sólo por que sí. Lo peor es que los verdaderos aficionados los justifican pregonando que están contagiados por la emoción del mundial. O sea que todo se vale porque está el mundial.

– La intolerancia hacia los que no nos gusta celebrar al deporte. De plano tuve que tomarlo a broma y asentar mi posición “No mundialista” porque si no era tachado de antisocial, de sangrón, arrogante, intelectual (como si fuera un insulto) y tontería sin razón; sólo porque no comparto “la emoción del mundial”

– El que se les pague tan bien a un grupo de jugadores para que regresen perdedores, sin dar la satisfacción de haber jugado con todo. Más bien parece que van, juegan como pueden y al final saldrán con un “se hizo lo que se pudo pero al final ellos nos superaron” Me recuerdan a los juegos olímpicos donde la mayoría de los que no ganaron medalla o tronaron a medio camino salían diciendo que estaban SATISFECHOS con su actuación porque habían dado todo. AHHHH! Asqueroso porque si eso era todo para ellos quería decir que está el país en un hoyo muy por debajo de todos los otros países. Daban ganas de ahorcarlos.

En fin, los días con los juegos fueron pasando y este domingo jugó la selección mexicana con la selección Argentina. La gente confunde y dice “juega México contra Argentina” ¡NO PENDEJOS! juegan sólo un puñado de cabrones y no van en contra, no es guerra, no es política, no son naciones, son sólo jugadores. Y me dicen “Tú me entendiste. Así se dice. No seas mamón” Claro, como la mayoría se refiere así a los juegos entonces ya debe decirse así. Lo correcto está mal.

Mi hermano tuvo a bien reservar en un restaurante al sur de la ciudad de México. Confieso que la idea no me emocionó ya que hay que lidiar con los “aficionados”, el tráfico y además pagar para a veces sufrir pero bueno, hay que convivir y podría ser interesante.

A la entrada del restaurante estaba un señor vistiendo una playera con la leyenda “Argentina” no era deportiva, no era de su selección, era sólo una playera como la que se puede adquirir en el aeropuerto del país en cuestión. Me pareció loable ya que, a pesar de estar en un país hostil y retrógrado, arriesgándose a ser agredido, él la portaba orgulloso. Me quise tomar una foto con él, pero podría haber sido mal interpretada mi intención. Yo lo admiraba pero podría pensar que me burlaba.

Había ya familias donde sólo faltaba el perico. Casi todos con playera negra o verde, maquillaje, peluca, con todo, una combinación o alguna de todo. Desde niños de menos de 5 años hasta los abuelos. Todos con cara de ilusión y esperando que el sueño se cumpliera: la selección de México en la final. También llegaron unos sacerdotes que pudieron ser o no católicos pero eso sí, comieron, bebieron y se fueron… viva la austeridad de las iglesias.

Durante los primeros minutos todo fue emoción, gritos, mentadas de madre y uno que otro tocando su vuvuzuela. Me encantó estar ahí ya que actualizaba Twitter, Facebook, tomaba fotos, observaba a la gente y todo era un circo divertido con actos y caras de todo tipo. Había niños que compartían la emoción de los padres. Otros a punto de llanto al ver a su mamá gritando groserías o a su papá golpeando la mesa y tirando los vasos. Eso ya no me gustó.

El juego tuvo sus “detalles” igual que en el de Inglaterra que le robaron un gol. La gente intolerante mentaba madres e insultaba al por mayor: al árbitro, al director técnico mexicano, a Armando Maradona, a Heinze (que por cierto es un teatrero) y así. El timeline de Twitter se notaba cargado de emociones de todo tipo: esperanza, ánimo, desesperanza, ira, miedo, tristeza. Parecía una guerra entre naciones. Pensaba en aquel Argentino del otro lado del restaurante. ¿La gente lo respetaría? ¿Saldría vivo del restaurante?

Al terminar el juego salimos a pedir el auto al estacionamiento y ahí estaba el Argentino platicando con otra persona. Parece que había ido con la esperanza de encontrarse a un connacional o tal vez lo dejaron plantado ante el miedo de lo que podría pasar de ganar Argentina. Nadie le prestaba mucha atención, la mayoría mentado madres pero en voz baja y cuidando que él no los escuchara. Cabe mencionar que el Argentino tenía cara de pocos amigos y además se notaba de constitución fuerte. Cualquier altercado hubiera podido controlarlo con un puñetazo y para eso, en la cara nadie se le puso enfrente, todo a espaldas.

Ya en casa, sentado frente a mi computadora a eso de las 9PM, me puse a leer los estatus y comentarios de las redes sociales en las que estoy. Fue una desilusión terrible el leer amistades, familiares y colegas haciendo comentarios xenofóbicos y por demás estúpidos contra los argentinos. Pocos admiraban o felicitaban a la selección argentina por su desempeño, que por cierto, fue muy superior al de la selección mexicana. Otra razón por la que no me gustan estos eventos mundiales. La gente se lo toma mal y se deja llevar por las emociones y sacan lo peor de sí. Nadie piensa, se vuelve cavernícola y se lleva entre las patas a quién no esté de su lado. Una verdadera tristeza.

Los pocos que tenían el valor de discutir mi comentario – “Qué triste leer los comentarios xenofóbicos contra Argentina… Jugaron bien y son favoritos de siempre para ganar mundiales, ya supérenlo.” – se justificaban diciendo que ellos hacen lo mismo para con nosotros y que nosotros somos mejores por darles empleo cuando tuvieron problemas. Reverendas estupideces que hacen que dé vergüenza el saber que son directores de empresa, padres de familia o jóvenes futuro de México.

Tal vez algún día esos eventos mundiales sirvan para que la gente reflexione y se supere; para unir personas en vez de separarlas y para ejercitar la tolerancia. Acepto que hice varias cosas por molestar a los aficionados pero sirvió para que unos pocos quisieran preguntarme porqué lo hacía, y en vez de atacarme de ahí surgió un diálogo por más, positivo y enriquecedor.

Tal vez estoy mal por no emocionarme lo suficiente. Sin embargo, estoy seguro que estoy en lo correcto al reconocer las diferencias, las fortalezas y debilidades de los equipos y el verlo como lo que es: un juego y no tomarlo personal y en contra de todo un país. Ok ok también soy intolerante, sobre todo ante la estupidez, pero no insulto y miento madres a toda una nación sólo porque le ganaron a 11 pendejos que jugaron soccer.

En fin… escribiendo aquí me ahorro el psicólogo 😛

Abur

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El que se enoja pierde o la tecnología no es infalible.

Todos en algún momento hemos escuchado ese dicho de “el que se enoja pierde” y lo único que pregona es paciencia. Hoy lo viví de manera empírica y vaya que aprendí la lección. Todo comenzó ayer… (sonido de arpas mientras se recrea la escena del flashback)

Ayer sábado visité a un par de clientes, ambos a más de 30Km de la montaña. Los primeros equipos auditados fueron bastante rápidos, pero los 3 últimos fueron una verdadera pesadilla: Windows Vista Starter, con 1GB en RAM, fragmentación de registro del 60% y 50% de disco duro. Sólo en arrancar tardaba casi 5 minutos. Otros con el clásico malware que identifica cuando lo quieres remover y empieza a bloquear tus intentos reproduciéndose como loco y tratando de infectar todo equipo que encontrara en red. Me enfoqué en este último y me enterqué hasta que saliera. Pero me tardé el doble de lo que pensé.

Ya en la noche después de actividad y media recordé que no pasé a Cablevisión a hacer el pago que había vencido. No iba a tener señal de Internet ni tampoco de TV, pensé que iba a poder sobrevivir con la señal intermitente del iPhone entre EDGE y 3G; qué equivocado estaba.

Casi para dormir, cayó una tormenta en la montaña y la señal en el teléfono simplemente no servía. Marcaba EDGE por unos instantes y luego perdía la señal. Me agobió no poder ver los pendientes a los que estoy acostumbrado y el hecho de que la señal fuera tan mala precisamente esa noche que no tenía Internet.

Me acosté enfadado por haber olvidado pasar a pagar Cablevisión y me propuse ir temprano a hacer el pago. Además dado que mi hermano andaba fuera de la ciudad, mi padre iba a querer ver el mundial aquí en la casa. Así que estaba decidido: tenía que ir aunque fuera en domingo.

Hoy desperté a las 7 y busqué en el teléfono la locación de las sucursales donde podía hacer el pago en domingo. Me enfadaba ver la E junto a 5 rayitas que indicaban que supuestamente tenía todo para que apareciera el 3G y nada. Después de casi 10 minutos para una búsqueda que debió tomar segundos, identifiqué la sucursal de Coapa y salí sin desayunar a las 8:40 esperando llegar en el momento que abrieran las puertas y regresar a las 9:20 para desayunar bien y con calma.

Llegué a las 9 y me encontré la sucursal cerrada. Pensé – estos huevones seguro van a abrir onda 9:20 – así que decidí estacionarme fuera de Coaplaza y esperar a que abrieran. A las 9:15, impaciente y aprovechando la maravilla del 3G revisé de nueva cuenta el horario de la sucursal.

“Horario: De 9:00 a 20:00 hrs lunes a sábado” ¡ARGHHH! ¡Carajo! Por andar enojado con la señal no leí bien que era lunes a sábado. Decidido y aprovechando que ya estaba fuera de casa, busque una sucursal que abriera en domingo y la única que abría a las 10 era Iztapalapa en la Plaza Aristeum.

Busqué en el Google Maps el 941 de Ermita Iztapalapa y lo ubicó casi a la salida de Puebla. – “No importa” – refunfuñé – “al fin y a estas horas que no hay gente llego en 20 minutos y a las 10:30 estoy de regreso en casa” – pobre iluso –

Aprovechando que estaba en Coapa decidí tomar la ruta “entre calles” que parecía la más directa. Lo más natural hubiera sido tomar Calzada de Tlalpan y dar vuelta en el Eje 8 que es Ermita Iztapalapa y seguirme derecho hasta que apareciera la plaza, pero no; el destino me tenía lista mi lección.

Después de dar como 10 vueltas (sin exagerar) en una calle y puentes cuyo sentido es imposible de determinar, noté que un coche tomó por donde parecía que iba a aparecer una horda de autos en sentido contrario pero no fue así. Tomé por ahí y aparecí en la Av. Tláhuac la cual estaba en obras. Sólo dos carriles de cada sentido estaban habilitados.

Eran ya las 9:30 y los comercios se veían muertos, sin gente. Delante de mí sólo había otro coche y las máquinas abandonadas sugerían una escena de película tipo “Terminator” o “I’m Legend” Me detuve un momento a escribir un reclamo al jefe de gobierno que mantiene la ciudad con obras tan inútiles y estúpidas como el metrobús en la Av. Insurgentes – sé que hay gente que le encanta el metrobús, pero son los que lo toman a horas no pico y que no tienen automóvil. – Tomé un par de fotos de la obra y de un motel con un nombre sugerente y seguí mi camino.

La calle parecía suelo lunar de tanto cráter y protuberancias y volvía el pensamiento de reemplazar mi adorado coche por un “todoterreno” El humor estaba ya incontenible, eran casi las 10 y yo todavía veía lejos el 941 de la mugre plaza. Llegué a Periférico y el tráfico parecía el de cualquier día entre semana. Los microbuses ocupando los 3 carriles buscando ganarse el pasaje entre sí. Los policías inútiles impávidos aleteaban las manos como si eso fuera a hacer más fluido el tránsito en vez de multar o meterles un balazo a esos parásitos que tratan a su pasaje como ganado en vez de como personas.

Mientras mentaba madres, no se me ocurrió buscar en la App “Estoy en el mapa” la localización de la Plaza Aristeum y me seguí por Ermita Iztapalapa observando el puntito rojo donde se suponía iba a aparecer Cablevisión como si fuera Jesús resucitado a sus discípulos.

10 de la mañana y observé la computadora de viaje con unas estadísticas de miedo: “1hr 40min, 25Km, 4.5Km/L” O sea que llevaba manejando casi 2hrs a una velocidad promedio de 15Km/hr y gastando 5 y medio litros de gasolina. Eso ameritó un “¡No mames!” de mi ronco pecho.

Al llegar casi a la salida de Puebla vi un súper y pensé – “Esa debe ser la jodida plaza Eliseo o como quera que sea su chingado nombre” – me dí vuelta en “U” y casi se me estampa del lado derecho una guayín Fairmont de los 80s.En ese momento me orillé para tomar un respiro y calmarme un poco.

10:20, abrí la App para localizar la plaza en el mapa y oh sorpresa. La plaza estaba en el cruce del Eje 3 y Eje 8, es decir, a 10Km al menos de donde yo estaba. Ok… tranquilo Rod. Puse en el iPhone la selección de música de los 80s aprovechando que un coche ochentero me iba a dar un reality check, respiré hondo y fue en ese momento cuando vino a mi mente el dichoso dicho “El que se enoja pierde” (y a mi me fue bien después de todo) Por andarme confiando de los mapas del GPS casi me chocan, gasté tiempo, gasolina y metí mi coche en unos lodazales que parecía que me había ido a jugar Gotcha con él. Si tan sólo me hubiera calmado y hecho mi búsqueda con calma, la búsqueda en la mañana!!!!

Lo natural hubiera sido: buscar serenamente la sucursal adecuada, seguro hubiera desayunado rico, nutritivo y a buena hora. Acudido a Plaza Loreto tranquilamente a las 11 de la mañana, hecho mi pago sin problemas y tal vez tomado un cafecito en algún Starbucks. O en su defecto, tal vez hubiera ido a la ahora sacrosanta plaza Aristeum, pero tomando Calz de Tlalpan y llegando a las 10 en punto o incluso antes. Pero hoy debía de aprender mi lección.

Eran las 10:41 y salía de la dichosa plaza con mi ticket de pago del servicio y pensando – “Nada más falta que activen el servicio hasta el lunes” – de haber sido así, esta entrada hubiera aparecido mañana por la tarde y no fue así. La lección está aprendida: el que se enoja pierde y no hay que confiarse de los GPS o de las rutas alternas 😉

Abur

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Cosa chocolatosa en Starbucks 2a parte

Nuevamente en el Starbucks. Esta vez porque estoy esperando traigan una batería que encargué para un cliente. El plan inicial era regresar temprano a casa y trabajar en los proyectos que tengo pendientes, entre ellos, algunos posts aquí en R@Utopia, pero dado que estaba más cerca de aquí que de casa, preferi quedarme a esperar y hacer tiempo por este lado de la ciudad.

He tenido oportunidad de visitar más 20 Starbucks  en la ciudad de México y cada uno tiene sus peculiaridades. Hay cosas que comparten entre todos y esas son las que hacen que sea adicto a estas cafeterías. Hay otras cosas que caracterizan a cada uno y hacen también interesante y divertido visitar.

¿Qué me gusta de Starbucks Coffee?

– La mayoría de las veces, vayas a la sucursal que vayas, el sabor de tu bebida es el mismo. A veces entre países cambia un poco dado que los ingredientes no pueden ser los mismos en su totalidad. Por ejemplo, la leche, si fuera importada, serían aún más caros los Cappuccinos.

– Cuentan con clima artificial que mantiene la temperatura entre 23 y 25° C y aunque haya bastante gente, se está en un ambiente agradable.

– Música ambiental que típicamente es jazz pero hay de todo. El volumen es el suficiente para mantener una conversación a volumen estándar sin tener que subir la voz.

– El trato es personalizado. Desde tu nombre en el vaso ya lo es. Los asientos y todo el local está enfocado a que hagas el espacio como tuyo; éste sí tómatelo personal jaja 😉 A veces, cuando eres cliente frecuente ya saben cómo te gusta tu bebida y la preparan de esa forma ya sin preguntarte.  Cualquier servicio personalizado y atento es lo que uno busca. Además de que te da chance de decir que te llamas Gumersindo pero que ponga Gumer en tu vaso 😉 y te la crean.

– La variedad de bebidas, aunada a la personalización de éstas, vuelven a Starbucks en “La cafetería” aquí en México y en los Estados Unidos.  Aquí tenemos cafés mexicano  pero a lo mucho, cuentan sólo con 30 o 40 tipos de bebidas y esto ya con sus combinaciones. En Starbucks, casi cualquier cliente exigente y no tanto, puede encontrar algo que le guste.  Desde frío o caliente, pasando por café, chocolate, tés, con leche, helados, con shots, jarabes, toppings, la forma de preparación y un largo etc. que los hace presumir que cuentan con miles de combinaciones, lo cual es real. Puedes pedir un “Venti Frappuccino latte Sumatra coffee con shot de menta sin crema batida con leche deslactosada light a temperatuda” What the fuck? si… y lo más curioso es que te entieden 😛

– Además de las bebidas, cuentan con bocadillos, sandwiches, fruta, bebidas embotelladas, pasteles, postres, en fin platillos de sólidos comestibles  que hacen se antoje alguna vez acompañar tu bebida con algo.

– Área especial para visitantes con equipos de cómputo portátil – Net bar – que en verdad funciona. Puedo conectar la lap si no traigo casi batería, la conexión tiene una velocidad aceptable para ser un lugar público y la iluminación es adecuada. Hay lugares que la conexión es terriblemente lenta, no hay donde conectar tu laptop o de plano no hay un lugar donde puedas estar cómodamente con tu equipo, en Starbucks el 99% de las veces, sí.

– Área para fumadores, que aunque en la Cd. de México está prohibido fumar en lugares públicos, el hecho de separar las áreas hace que puedas estar feliz sin tener que oler el CO2 de otros comensales o sus apestosos y agrios alientos a nicotina 🙂

– Seguridad, no recuerdo si desde que llegaron las cafeterías de la sirena metalera a México, ya contaban con su policía en puerta. O si éstos fueron “institucionalizados” a partir de los brotes de inseguridad patentes en todo el país. Lo que sé es que puedo llegar y estar relativamente “tranquilo” voyeureando o trabajando en mi laptop o iPhone sin que alguna infeliz entidad busque robarme. En el Starbucks que estoy no sólo hay 1, sino 2 policías que, por cierto, me miran de forma insistente. O me confundieron con algún actor o con un capo, o son gays o estoy paranóico.

Sin embargo, como todo, también tiene cosas que no me gustan tanto o que de plano me desagradan.

¿Qué no me gusta de Starbucks Coffee?

– Hay algunos baristas que se creen paridos por Kratos. Esos que te atienden con un tono wannabe fresoide y que te miran como si ellos fueran los clientes y tú el pobre loser que no estudió y que tiene que trabajar a las 9PM en una cafetería.  Si me salen con ese tonito al preguntarme qué quiero, he tomado la actitud y les contesto “Ya nada, gracias.” y me salgo de ahí. Casi siempre no vuelvo a regresar a esa sucursal en particular.

– Algunas sucursales a ciertas horas se llenan de entidades menores de 18 años que no saben aún a dónde pertenecen. Algunos podrían estar jugando en el área infantil de McDonald’s y otros bien podrían estar con una identificación falsa buscando entrar en un bar. Como no pueden en uno ni en el otro entonces terminan en un Starbucks. Antes que nada, no respetan ni a su madre. Gritan, son wannabes del patético moreno que anuncia sus tonos y se autodenomina Nigga y parece que todo lo que hacen es para que la gente note su jodida presencia. Ahora evito ciertos Starbucks a ciretos horarios para poder  llegar sin  encontrarme con estas manadas de salvajes.

– Los Valet Fucking Parking. No sólo no soporto que alguien que no sea yo, maneje mi auto, sino que aunque cierre guantera y cajuela con llave y les dé la copia de valet, ellos esculcan y se roban y manosean lo que pueden. Mueven el asiento como si fueran a manejar medio día en tu auto y además, corres el peligro que lo golpeen o rayen y te eches un round con su jodida empresa de seguro – cuando tienen -. Busco ir a aquellos que tienen estacionamiento de autoservicio o los que puedo estacionar a los alrededores. Odio a los valet parking – se nota ¿verdad?

– Que desde que llegaron a México no han cambiado o al menos lavado sus muebles. Hay algunos sillones que no puedes deducir qué color tenían de nuevos. Se encuentran gastados, descoloridos y seguramente son hogar de millones de microorganismos que para gente sangrona como yo, son detestables. Los asientos de piel brillan de las múltiples capas de grasa humana, bloqueador solar, cremas humectantes y toda la porquería que muchas personas nos embarramos en la piel después de bañarnos. Ojalá tuvieran una política de renovación de mobiliario cada cierto tiempo porque de ver los sillones no dan ganas ni de pasar cerca por peligro a que en una de esas cobre vida y te coma.

Precisamente ahora que escribo esta entrada me encuentro en una Starbucks, así que soy fan y mientras mantengan su calidad y no suban tanto los precios, seguiré siendo su cliente. La pila llegó, mi cliente está feliz con su laptop y yo tuve que interrumpir el post pasando del Starbucks Irrigación al Strabucks Plaza Hacienda.

Mis bebidas favoritas:

  • Green Tea Frappuccino sin crema batida y con un shot de vainilla (muy dulce pero sabroso)
  • Helado Shaken Lemon Green Tea (Refrescante y no tan dulce)
  • Caramel Frappuccino light sin crema batida (Cafecito que no requiere extra azúcar)
  • Chocolate Chip Cream con Avellana sin crema batida (Una bomba mejor conocida como cosa chocolatosa)
  • Sandwich Nórdico de salmón y queso filadelfia
  • Sandwich español con salami, jamón serrano y queso manchego

Hasta el próximo Starbuckazo

Abur

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