El mejor regalo del día del padre.. para el hijo

Horno cool
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Hoy es otro de esos días comerciales impuestos por la tradición en un afán de recordar a una de las partes que nos dio la vida, crió y nos dio una oportunidad para estar en este planeta: nuestro padre.

Respeto al mío y la mayoría del tiempo podemos comunicarnos bien y tener conversaciones enriquecedoras. Todavía nos reímos y podemos enojarnos con los comentaristas de box. Claro, como todos y cualquier persona, tiene sus detalles no tan agradables y otros que rayan en la incomodidad y molestia. Pero no deja de ser mi padre y no dejo tampoco de quererlo. Hoy tuve una desilusión que, en pocos minutos, convertí en alegría y en algo sumamente valioso.

Mi papá siempre ha sido la persona que más me agobia al querer hacerle un regalo. Desde hace 15 años que empecé a trabajar, quise darle presentes que expresaran mi agradecimiento y admiración aprovechando ocasiones como su cumpleaños o, como esta vez, el famoso día del padre. Las historias son varias, así que sólo compartiré las más representativas.

Alguna vez, estuve recorriendo tiendas durante días de nevadas por las calles de Munich. Quería encontrar una Meisterstück de Mont Blanc que no fuera la “clásica” negra que tiene todo el mundo. Encontré una color marrón que parecía dedicada a la realeza. La pluma está guardada en algún lugar de su oficina. Nunca se la he visto en la bolsa de la camisa o que siquiera la use.

En otra ocasión, llegué a oler decenas de fragancias y a donde llegara, incluso en los SkyMall y tiendas de aeropuertos, preguntaba y pedía muestras. Quería darle opciones para comprar la loción perfecta para él. Sin embargo, al llegar y preguntarle y decirle y mostrarle, él prefirió su loción de siempre: Guerlain Vetiver que, por cierto, tenía dos botellas sin abrir todavía.

Varias veces he querido invitarlo a un restaurante de mejor categoría que los Vips, Toks que, por cierto, le encantan. Casi en todas las ocasiones y salvo una o dos excepciones, se siente incómodo y termina peleándose con el mesero, el gerente o al que ose traer su corte menos que bien cocido o sus ya famosos “dos chipotles aparte” No es buena idea ir a comer con él.

La única vez que le ha gustado un regalo y que usa prácticamente todos los días fue la vez que le regalé un Gameboy rojo que le traje de los Estados Unidos cuando aquí todavía no llegaban. Recuerdo que no estaba tan seguro porque era rojo, pero era el único que había. Tenía un solo cartucho con un juego muy parecido a Tetris; pero a él le encantó. Hasta la fecha, lo juega antes de dormir y a veces o por la mañana para distraerse. Dado que se “comía” las baterías en menos de una semana, optó por comprarle un eliminador y un adaptador para la corriente; mismo que ha mandado reparar como 3 veces de que se trozan los alambres por el uso. Fue el mejor regalo que jamás le haya dado.

El día de ayer pensé que tenía otro regalo que podría ser útil, que no guardaría o le haría cara como los otros fuera del Gameboy. Había escuchado que se quejó alguna vez con mi mamá de no poder calentar su comida porque se había descompuesto el microondas de su oficina. El viernes aún no había ido el “técnico” que llamó para que se lo reparara, así que pensé: “un nuevo horno de microondas para su oficina será el regalo perfecto parte 2”. Lo usaría todos los días, se evitaría de esperar la reparación del otro y además le permitiría tener café caliente y tal vez saciar el antojo de comer palomitas de maíz o una maruchan.

Cerca de las 9 de la noche estaba ya en WalMart comprando el microondas. No tenía que ser el más caro, tenía que ser pequeño, elegante y fácil de usar – mi padre, como la mayoría de las personas mayores de 65 años, no comulga, ni tiene interés en la tecnología. Hace uso de ella sólo que le sea indispensable – por lo que opté por un LG pequeñito con puerta de aluminio y cristal negro que se veía elegante.

Hoy por la mañana saliendo a desayunar quise darle la sorpresa. Le pedí que abriera la cajuela de su coche para que me ayudara con algo. Estaba ansioso por ver su cara al ver el microondas y saber que mañana podría calentar su comida, café, o lo que fuera. Al abrir la cajuela y sacar la caja le dije: “Es para ti, lo compré para que ya no sufras con el tuyo que está sin servir”

Silencio.

Una pequeña mueca con la boca medio abierta fue todo lo que acertó a expresar.

Más segundos… más silencio.

Al ver su cara, el corazón me dio un vuelco y la expectativa se tornó en decepción.

“¿No te gustó? ¿Está muy grande?” –le cuestioné rompiendo el silencio incómodo que se generó. “No. No es eso.” “Es que el mío todavía está en garantía y pues ya lo voy a reparar.” – me dijo él con un tono que no acerté a descifrar.

He desarrollado cierta habilidad para descifrar diversos comportamientos en algunas personas: Clientes, amistades familiares y gente que acabo de conocer. Pero con mi padre, es imposible saber qué piensa o por qué hace lo que hace.

“Ok, te lo dejo en la cajuela y al rato vemos.” –  cerré la conversación y me subí a mi auto.

Odio cuando una situación me descontrola y esta vez odié más porque una lágrima peleaba por salir de un ojo.

“¿A dónde vas cabrona lágrima?” “No se te ocurra salir ahorita” – Me acomodé las gafas de sol y camuflé mi decepción e impotencia con lo que acababa de suceder.

Suena ridículo y simplista. Pero era mucha la expectativa de que después de años, por fin iba a poder regalar a mi papá algo que le gustara y el que se hubiera caído en sólo 5 segundos golpeó duramente mi orgullo y sistema emocional.

Ya en el coche conduciendo y teniendo la odisea de ver dónde desayunar, volví a tomar color y tranquilidad. El esquivar microbuses y la plática que derivó de encontrar periférico cerrado por la carrera del día del padre lograron la magia: paz.

Llegando a su casa le pedí la caja del microondas comentando que no se preocupara, dado que estaba cerrado y la compra había sido apenas ayer, lo iba a regresar y no habría cargo extra ni nada. Dudó en aceptarlo cuando mi mamá comentó que era mejor tener uno nuevo que esperar a que le repararan el viejo, pero interrumpí la escena metiendo el horno a la cajuela de mi coche.

Esto pudo ser un capítulo más de la serie “Dale de regalo a tu padre algo que no le guste y que no use” pero no me enganché. Quise compartir lo que pasó por mi mente antes de llegar a comprender nuevamente el equilibrio de las cosas en el universo, por más ridículo que suene.

Mi padre es así, es difícil de complacer y casi siempre pone un “pero” a las cosas. Si compro algo, siempre pregunta el precio y sale con que él lo puede conseguir más barato a excepción de cuando hablo de cualquier cosa con chips o metales que no entiende.

Cuando iba en tercero de primaria hubo una competencia de natación. Me partí el lomo y luché contra un calambre y contra el chavito que ganó el primer lugar. Al terminar y salir de la alberca volteé hacia las gradas buscando a mis papás con la convicción de que habían notado el titánico esfuerzo que acababa de hacer. No fue así. El recuerdo de mi papá moviendo la cabeza oscilando de lado a lado mientras levantaba su mano con el pulgar apuntando hacia abajo en desaprobación, todavía me estremece y hace que me duela el pecho al recordarlo.

Así es él. No piensa en lastimar a alguien al ser como es. Es su forma de ser y su cariño lo ha demostrado siempre proveyendo lo que necesitábamos, preguntando cómo nos iba en la escuela, el trabajo, etc. Haciendo todo por satisfacer nuestros caprichos: mi Commodore 64, mi primer cámara fotográfica, el Atari, el reproductor de CDs para la casa en los 80s, las llantas y el equipo de sonido para el coche que él manejaba pero que nosotros presumíamos, toda la escuela de mi hermano y la mía, vacaciones dos o tres veces al año, los Reebok, luego los Nike, los Guess, los RayBan, mi tarjeta de crédito y un larguísimo etc. No nos ha fallado y ahora que a mí me cuestan las cosas, me doy cuenta que debe haber sido un esfuerzo brutal de su parte para que no nos faltara eso y más.

Sus regalos favoritos que le damos son el platicar con orgullo cada vez que salgo de viaje. Contar a los familiares que compré un coche deportivo o que cambio de computadora más que de calzones. Él puede ver que su esfuerzo no se fue a la basura del todo; hasta eso, no salí tan mal 😉

Gracias a que fui ayer a comprar su horno, encontré que los electrónicos tienen descuento y están a 24 meses en WalMart. Quiero regalarme una pantalla de LED y gracias a que fui por su regalo ahora no será de 40” sino de 46”y por el mismo precio.

Entonces, recordando las veces que ando sufriendo – por mi elección porque el único que se pone en posición incómoda soy yo – buscando qué regalarle, siempre ha habido algo positivo y una sorpresa que resulta ser un regalo para mí.

Me siento egoísta porque ahora me doy cuenta que quiero ver su rostro de satisfacción al darle mi regalo. Sí pienso en él y en qué le puede gustarle o serle útil, pero estoy esperando su aprobación. ¿Entonces el regalo es para él o es para mi?

Finalmente, él es como yo; o más bien, yo soy como él. A mí tampoco me gustan mucho los regalos. Prefiero comprarme las cosas porque siento que nadie me da lo que realmente me gustaría… hmm ¿Entonces de qué me quejo?

Ambos somos felices como estamos. Yo no tengo problema si no me felicitan en mi cumpleaños o si no me dan regalos, él es así también. Es feliz teniéndonos cerca y estando con mi mamá. Los que buscamos regalarnos algo al darle a él, somos los demás.

Lo admiro y me siento contento de tenerlo conmigo al igual que a mi mamá.

Gracias por el regalo papá. Porque sin saberlo, el que me regaló algo muy valioso desde que nací y  esta vez hoy, eres tú…

Feliz día del padre.

Hace algunos minutos…

… que mi cerebro estaba a punto de generar ondas delta y entrar en un rico sueño cuando se azota la puerta de mi habitación. Como tenía puestos los audífonos, dudé por un momento si el azotón provenía de ellos o realmente de la puerta que había sido azotada. Me incorporé de un salto y al dirigir la mirada hacia la puerta abierta casi me da un infarto al ver una sombra negra dirigiéndose hacia mi.

Pero para mi sorpresa esa sombra tenía cola y venía acompañada de pelos. “¡Pinche Hamish cabrón!” le dije al peludo perro que acababa de entrar cual pesadilla de terror a mi recámara. Debió de haberse quedado en alguna habitación jetón y como tiene costumbre de acompañarme durante el día debe de haber dicho “ah pues de noche también”

Del susto pasé a la risa, pero la adrenalina derramada me dejó con un pulso acelerado, espantó al sueño que estaba llegando y pues decidí escribir la experiencia Hamonovica.

Hace muchos años…

o hace algunos meses mejor dicho – como diría Boseberto Miguel Bosé en su canción “Partisano” – que no escribía en mi espacio virtual dedicado a la catarsis, compartimento y mi aportación a las letras virtuales.

La foto de aquí es la vista de mi computadora. Siempre había querido una de estas de verdad. Y pongo “de verdad” porque había instalado ya un Mac OS X en mi PC pero definitivamente no es lo mismo.

Este post no iba a ser acerca de “Maquita” (sí, soy de esas personas que le pone nombre a sus cosas incluyendo sus partes íntimas 😉 ) pero ya que empecé, pues voy a ver a dónde me lleva esto.

Los que son dueños de algún iDevice, seguro se sentirán identificados y estoy seguro que la mayoría coincidirá conmigo en esta descripción.

Primero, lo que se percibe en la frase en inglés “look & feel”: desde que vi en las tiendas el case de aluminio y la pantalla de cristal ya había llamado mi atención. La manzana en la tapa que se enciende junto con el equipo le da un aire de personalidad que era único; bueno, es, pero ya fue emulado por otros fabricantes. El teclado es retroiluminado y la sensación al usarlo es definitivamente de calidad y confort. El Touchpad multigestos hacen que el uso de mouse no sea siquiera extrañado. En él tienes funciones que se integran perfectamente al sistema operativo y sus aplicaciones. Por ejemplo, el uso de dos dedos desplazándolos hacia arriba y hacia abajo emulan el funcionamiento de desplazamiento presente en las ruedas del mouse. El uso de tres dedos hacia los lados, sirven para avanzar o retroceder en Safari – navegador de Internet de Apple –  esto y varias amenidades comunes en estos dispositivos hacen que con tener uno, entiendas el funcionamiento de los otros.

No sólo tiene lo necesario sino un poco más: puertos USB 2.0, cámara, firewire, red alámbrica e inalámbrica, DVD, etc. Apple tampoco se andan con jaladas como en el caso de las PCs, que ofrecen equipos de $5000 alegando solidaridad para con los que necesitan un equipo de cómputo y no quieren gastar más de eso. Conozco varios casos que al mes de haber comprado una mentada Netbook ya la quieren vender desesperados por su lentitud. En el caso de Apple, desde el modelo más básico te ofrecen toda la calidad, versatilidad y poder de cómputo para que realmente estés satisfecho. En escala del 1 al 10, el equipo más lento de Mac está en un 5 cuando en PC te puedes encontrar equipos que cuestan lo mismo que la MacBook más económica y están en 2 o 3. Ahh pero te regalan una maletita pinchurrienta que realmente ya te están cobrando en el precio.

El sistema operativo es otro mundo. En este caso es un Mac OS X 10.6.7 Lion… con 4GB en RAM todo se ejecuta a una velocidad por encima de lo esperado. El sistema lo tienes funcionando en menos de 40seg desde que presionas el botón de encendido y se apaga en menos de 10 seg. Esto lo logran también algunas PCs pero esas tienen discos de estado sólido o están nuevas sin software. Yo lo tengo en el equipo “budget”

En fin, ya dedicaré varios posts al sistema operativo Mac OS X y a las Mac en general ya que tiene varios “truquitos” que resuelven la vida a sus usuarios.

Cambiando de tema, quise escribir respecto al tiempo. Este es relativo en su percepción, intangible. A veces amigo, otras veces enemigo y desafortunadamente nada podemos hacer para manipularlo. ¿Cuántos no quisiéramos regresar a cierta época de nuestras vidas y comenzar otra vez desde ahí?  En mi caso, me remontaría hasta el momento en que tomé conciencia de mi existencia – espero que pase un milagro ahorita como el de las novelas y que al escribir esto, un remolino venga por mi y me lleve a mis 3 o 4 años de edad 😉 – empezaría de nuevo y esta vez me quitaría de miedos, experimentaría muchas cosas más y viviría como si no tuviera nada que perder. No sería irresponsable, al contrario, sería mucho más responsable porque regresaría con conocimiento y el conocimiento demanda responsabilidad.

Como no llegó ningún remolino por mí, sólo me queda vivir el presente. El pasado ya valió, ahí está. Pum, no se puede hacer algo más que aprender de él para seguir haciendo lo que aprendimos y dejar de hacer lo que no nos aportó. Es experiencia y lo mejor es agradecer que pasamos por él y así aplicar lo aprendido en el futuro. El cual ni siquiera está garantizado. Sólo queda el presente y nuestras decisiones para él.

Algún tiempo me la viví en el pasado, no me trajo más que amargura y desperdicio del presente. Ahora veo hacia atrás con tristeza porque dentro de mi plan de vida ya debería estar en otro nivel. Así como en un juego de video que antes de empezar a jugarlo me decía: “hoy llegaré al nivel 10” Pasaba a veces horas y cuando veía no había llegado ni al nivel 5. Pero mi ritmo no es igual al de nadie. Estoy convencido que, cuando vamos por la vida, cada quién va a su ritmo. No tiene que ver con tener hijos, o tener una casa propia o las pendejadas que la tradición, la sociedad y las instituciones nos venden por todas partes. Tiene que ver con la experiencia de vida, el haber probado sabores, olido, sentido, conocido personas, situaciones, lugares y sobretodo aprender de la vida en sí como para poder respetar y ser humildes en nuestro entorno.

Al final del día y de la vida tanto el político como el campesino terminarán siendo polvo y huesos. Alguna vez vi a la muerte de cerca y lo que más me entristeció y encabronó casi por igual fue el que me iba a ir sin haber hecho más cosas; sin haber vivido más. Además de que quería que mi recuerdo y legado fuera otro del que estaba dejando.

Hoy sé que todo eso depende sólo de mi. No puedo achacar mi felicidad a personas o a las cosas que tengo o no tengo. Mi felicidad radica en mi porque yo decido ser feliz y por lo mismo debo hacer lo necesario para serlo. Es tan fácil y tan difícil al mismo tiempo y pienso que tiene que ver con el equilibrio del universo. Es por eso que se busca el balance en las cosas.

Creo que esto que escribo no tiene ni pies ni cabeza. En este momento escucho “Starlight” del álbum de Muse en vivo en Wembley: HAARP. Es una canción que me conmueve, es poderosa, es sensible, es apasionada y al mismo tiempo tan sencilla.

Ya para terminar escribiré acerca de algo que me pasó hace unos días que me trajo de buenas hasta el final del día y que definitivamente quería escribir. El día comenzó fresco y yo de buenas porque el día anterior había ido al gimnasio y había descansado lo suficiente. Desperté fe buenas y decidí que ese día no podía enojarme por nada. El día transcurrió maravillosamente. El trabajo salió mejor de lo que esperaba, comí mi comida favorita, recibí dinero, en fin… un día perfecto.

Ya casi para terminar, de regreso del gimnasio iba conduciendo ya de noche camino a casa con el quemacocos abierto (sunroof) y disfrutando de una luna de “uñita” por más hermosa. Parecía la sonrisa curva de una carita feliz. El tránsito se detuvo a escasos kilómetros y minutos de llegar a casa y estuve a punto de enojarme por mi “mala suerte” En ese momento reaccioné y pensé para mi que no era mala suerte, al contrario, era para agradecer que así podría seguir viendo la luna por más tiempo y entonces agradecí como tengo costumbre: “gracias padre”, dirigiéndome al creador, al padre, al arquitecto de la Matrix, de the Grid o de la vida que nos rodea. En ese momento entró una florecita de jacaranda por el quemacocos y se depositó junto al teléfono que estaba sobre el tablero. Whoaa no podía estar más contento y llegué a casa con una sonrisota por la manifestación que tuve de que había establecido comunicación el universo.

Quiero que cada uno de mis días sea así. Aún no descifro si es sólo cuestión de desearlo y violá, pero no se nos da porque nos distraemos en el camino y cuando mentamos madres o nos enojamos atraemos la mierda a nuestra vida. Nadie está seguro, pero lo que sí es que estoy agradecido por días así y de que me recuerdan que el poder está en nosotros.

Ahh qué bella es la vida….

Primer post, primera protesta

Feliz 2011 México. Ojalá despierte tu gente y se deje de pendejadas y tradiciones que simplemente, no pueden seguir porque te están matando. ¿Notas la imagen de encabezado de este blog?  Mírala bien porque cada vez es más raro encontrarse con un amanecer así.

Este es el primer post del año, no voy a escribir más que un propósito para cumplir, precisamente, el 1 de enero de 2012: voy a pasar el año nuevo fuera de la ciudad de México y si es posible, viviendo ya fuera de aquí. Me he vuelto peor que Shrek, me molestan muchas cosas de esta ciudad y que pueden ser resueltas con un gobierno real y no con los farsantes en el poder. Y al poder me refiero tanto al local como al federal.

Anoche, casi todos celebrando el Año Nuevo. La cena, la bebida, tabaco, música y drogas dependiendo dónde se la pasara uno. Como es la celebración de Año Nuevo, todo se vale y es una reverenda estupidez. Es cuando debiera ser al contrario: todos respetuosos del prójimo, comenzando a hacer lo que se necesita para poder llevar a cabo los objetivos; pero no es así.

Tan sencillo como la infame COP16 todos preocupados por el cambio climático, la contaminación, bla bla bla. El 21 de Noviembre del 2010 se firma el pacto para pendejada y media. Incluso la corrupta y podrida iglesia católica da su opinión y apoya las acciones para combatir el cambio climático.

2 semanas después llega el 12 de diciembre. Hordas de peregrinos de todas partes llegan a la basílica de la ciudad de México. Unos caminando por decenas e incluso cientos de kilómetros. La mayoría causando caos a su paso, ya sea por los curiosos que pasan al lado y detienen el tráfico sin importarles un comino o porque van ocupando carriles de las calles por las que pasan. Tiran su basura de lo que van tragando, avientan cohetes, una falta absoluta de respeto por los que vivimos en el DF. ¿Qué importa si causamos caos, si ensuciamos, si contaminamos el aire, si hacemos ruido? Es el día de la virgen y todo se subordina a ello. Obviamente la iglesia no dice nada, no guía, no alecciona. Todo se vale porque esos peregrinos traen $$$ a la iglesia. ¿Cómo vamos a limitar sus festejos?

El año pasado escribí al episcopado mexicano preguntando qué iban a hacer al respecto de los cohetes dado que estos tiempos demandaban responsabilidad de los líderes morales de la mayoría de los borregos mexicanos. Dado que por ellos mismos no pueden razonar ni tomar acciones para salvarse. La respuesta tardó en llegar y fue tan simple como un “gracias lo tomaremos en cuenta”

Amanece el 13 de diciembre y la ciudad parece que ha sido bombardeada. Desde la montaña no se ven más que una mancha de color gris con matices café. Dos calles hacia abajo, nada más, es la máxima visibilidad. No vale la pena tomar fotos porque bien podría salir el necio católico criticando que son de otro lado o que está truqueada. Literalmente no hay algo que se note, ni siquiera el estadio Azteca a pocos kilómetros debajo.

El 24 pasó lo mismo pero ahora no sólo fueron los peregrinoides. Esta vez, fue la gran mayoría de la población. Salían los niños a las calles igual secundados por los estúpidos de sus padres “quemando cohetes” Ahora no sólo el cielo estaba hecho un asco y los animales, tanto de hogar como los pocos “salvajes” que quedan, aterrados; también las calles estaban tapizadas de los restos de “palomas”, cohetones, varillas de las “luces de bengala” y demás basura que NADIE de los que “quemó cohete” se tomó la molestia de levantar. ¿Y el pacto? ¿y todos los compromisos que se supone tiene el gobierno con el medio ambiente? ¿con el mundo? ¿Este es el mono denominado el mejor alcalde del planeta? ¡¡¡Estamos jodidos!!!

Éste año que comienza veo con tristeza nuevamente la ciudad, prisionera de unos habitantes imbéciles y conformistas y lidereada por una clase política cuyo único interés es robarse el dinero que llega de los ciudadanos que pagan impuestos. El bien común, el crecimiento, la evolución, la conservación de la naturaleza son utopías que en México son necias esperanzas que los católicos y otros borregos atribuyen a la “voluntad de dios”

“Es que ¿qué le vamos a hacer? dios así lo quiso” Ahh bendita sea la ignorancia que te quita mágicamente la responsabilidad. Nunca se detendrán a cuestionarse ni a reflexionar que gobierno y religiones por igual sólo buscan el control y aunque ellos mismos – sus líderes – se están matando también, nunca va a pasar algo a menos que haya un evento radical que extermine de tajo toda la hierba mala.

Aquí están las tristes imágenes que tanto coraje me dan. Cámara Sony DSC-F828

Un cielo hermoso pero por debajo del Ixtaccíhuatl se nota la nata de las celebraciones de Año Nuevo.

El Estadio Azteca, otro testigo silencioso de los cavernícolas que asisten a él.

El Distrito Federal es una olla rodeada de montañas que en un futuro no muy lejano explotará y dejará de existir.

Abur

Cada decisión que tomamos cuenta…

Eric Draven & Shelly WebsterHoy quiero compartir esta experiencia que tuve y que me hace reflexionar acerca de las decisiones triviales que tomamos todos los días. Algunas pueden parecer irrelevantes como el decidir qué ropa ponernos, si levantar o no la basurita que aparece en la alfombra o si encendemos el motor del auto antes de ponernos el cinturón de seguridad. Son decisiones triviales y a veces hasta automáticas, pero no dejan de ser importantes por ello.

Por la mañana, después de bañarme y vestirme, miré en el buró los dos únicos relojes con pila que tengo: un Timex Iron Man y un Polar FT80. Generalmente uso el Timex porque a veces tengo que meter las manos en computadoras o en lugares donde suelen rayarse los relojes. Pero esta vez, decidí por el Polar porque me gusta mucho… me siento como cuando iba al gimnasio, mismo que no he visitado desde hace más de 6 meses.

Visité el primer cliente del día, estaba haciendo auditoría a los equipos cuando llega a su oficina y menciona que compartíamos el mismo modelo de reloj. Es curioso porque, aunque es una maravilla electrónica (más detalles aquí) pocos lo compran, no sólo porque es caro para ser una microcomputadora con monitor cardiaco, no es tan sencillo de programar y cuenta con muchas funciones que para algunas personas están de más.

En la plática surgió si estaba haciendo ejercicio o no y recibí un reality check que me hacía mucha falta. Estaba haciendo ejercicio a lo güey, casi siempre empujando más allá de lo recomendado porque, según yo, así quemo más calorías o porque así hago más músculo o simplemente, porque tenía que hacer más que el resto de los mortales. Pero más equivocado no podía estar.

Resulta que desde hace tiempo he estado teniendo dolores de cabeza derivados de hipertensión. Yo iluso pensaba que era solamente el estrés y no me preocupé mucho. Sin embargo, este cliente y amigo me abrió los ojos a algo que no quería ver por mi necedad: tengo un sobrepeso importante y eso es la principal razón por la cual  aumenta mi presión arterial. Por lo tanto,  cada vez que hago ejercicio me estoy matando poco a poco.  En mi caso, es más sano, no hacer ejercicio que hacerlo de la forma que lo hago porque siempre me exijo más allá de lo normal.

Pesaba bellos 82Kg que puede parecer exceso. Sin embargo tengo complexión mesomórfica y es un peso sano. A principios de año dejé de ir al gimnasio por falta de tiempo y luego por falta de $$$ por lo que decidí mejor ya no ir hasta que me pusiera la disciplina de poder pagar la cuota y asignar, al menos, 4 días de la semana para acudir a hacer ejercicio.

Para Mayo ya estaba cerca de los 100Kg dado que comía igual y no realizaba ninguna actividad física. Hoy día peso 105Kg, es decir que traigo 25Kg extras empacados en 8 meses con tendencia a aumentar si sigo comiendo igual y sin hacer ejercicio.

Hoy estoy cuidando mis alimentos: bebo refresco al mínimo – 1 vez por semana -, ceno cereal – aunque me chillan las tripas en la noche -, trato de no comer nada frito y cuando puedo, cambio la carne que tanto me gusta por una ensalada.

Por las mañanas estoy haciendo estiramientos por 15 minutos y estoy buscando hacer actividad física. Si no camino lo suficiente durante el día (30 minutos) en casa tomo una elíptica abandonada y hago 20 minutos muy ligeros con el ritmo cardiaco entre 130 y 140 pps.

En fin… una simple decisión llevo a un cambio de percepción y a concientizar una situación que, seguramente me hubiera sido detectada cuando el daño fuera mayor. Me gusta una frase de la película “The Crow” misma en la que murió el protagonista Brandon Lee, hijo de Bruce Lee la leyenda del Kung Fu. Ésta aplica para las relaciones humanas, tanto como para el día a día, como en mi caso.

“Little things used to mean so much to Shelly. I used to think they were kind of trivial. Believe me, nothing is trivial.”

“Las pequeñas cosas significaban mucho para Shelly. Yo pensaba que eran triviales. Créeme, nada es trivial.”