Mi espacio utópico y catártico

Personal

Hace muchos años…

o hace algunos meses mejor dicho – como diría Boseberto Miguel Bosé en su canción “Partisano” – que no escribía en mi espacio virtual dedicado a la catarsis, compartimento y mi aportación a las letras virtuales.

La foto de aquí es la vista de mi computadora. Siempre había querido una de estas de verdad. Y pongo “de verdad” porque había instalado ya un Mac OS X en mi PC pero definitivamente no es lo mismo.

Este post no iba a ser acerca de “Maquita” (sí, soy de esas personas que le pone nombre a sus cosas incluyendo sus partes íntimas 😉 ) pero ya que empecé, pues voy a ver a dónde me lleva esto.

Los que son dueños de algún iDevice, seguro se sentirán identificados y estoy seguro que la mayoría coincidirá conmigo en esta descripción.

Primero, lo que se percibe en la frase en inglés “look & feel”: desde que vi en las tiendas el case de aluminio y la pantalla de cristal ya había llamado mi atención. La manzana en la tapa que se enciende junto con el equipo le da un aire de personalidad que era único; bueno, es, pero ya fue emulado por otros fabricantes. El teclado es retroiluminado y la sensación al usarlo es definitivamente de calidad y confort. El Touchpad multigestos hacen que el uso de mouse no sea siquiera extrañado. En él tienes funciones que se integran perfectamente al sistema operativo y sus aplicaciones. Por ejemplo, el uso de dos dedos desplazándolos hacia arriba y hacia abajo emulan el funcionamiento de desplazamiento presente en las ruedas del mouse. El uso de tres dedos hacia los lados, sirven para avanzar o retroceder en Safari – navegador de Internet de Apple –  esto y varias amenidades comunes en estos dispositivos hacen que con tener uno, entiendas el funcionamiento de los otros.

No sólo tiene lo necesario sino un poco más: puertos USB 2.0, cámara, firewire, red alámbrica e inalámbrica, DVD, etc. Apple tampoco se andan con jaladas como en el caso de las PCs, que ofrecen equipos de $5000 alegando solidaridad para con los que necesitan un equipo de cómputo y no quieren gastar más de eso. Conozco varios casos que al mes de haber comprado una mentada Netbook ya la quieren vender desesperados por su lentitud. En el caso de Apple, desde el modelo más básico te ofrecen toda la calidad, versatilidad y poder de cómputo para que realmente estés satisfecho. En escala del 1 al 10, el equipo más lento de Mac está en un 5 cuando en PC te puedes encontrar equipos que cuestan lo mismo que la MacBook más económica y están en 2 o 3. Ahh pero te regalan una maletita pinchurrienta que realmente ya te están cobrando en el precio.

El sistema operativo es otro mundo. En este caso es un Mac OS X 10.6.7 Lion… con 4GB en RAM todo se ejecuta a una velocidad por encima de lo esperado. El sistema lo tienes funcionando en menos de 40seg desde que presionas el botón de encendido y se apaga en menos de 10 seg. Esto lo logran también algunas PCs pero esas tienen discos de estado sólido o están nuevas sin software. Yo lo tengo en el equipo “budget”

En fin, ya dedicaré varios posts al sistema operativo Mac OS X y a las Mac en general ya que tiene varios “truquitos” que resuelven la vida a sus usuarios.

Cambiando de tema, quise escribir respecto al tiempo. Este es relativo en su percepción, intangible. A veces amigo, otras veces enemigo y desafortunadamente nada podemos hacer para manipularlo. ¿Cuántos no quisiéramos regresar a cierta época de nuestras vidas y comenzar otra vez desde ahí?  En mi caso, me remontaría hasta el momento en que tomé conciencia de mi existencia – espero que pase un milagro ahorita como el de las novelas y que al escribir esto, un remolino venga por mi y me lleve a mis 3 o 4 años de edad 😉 – empezaría de nuevo y esta vez me quitaría de miedos, experimentaría muchas cosas más y viviría como si no tuviera nada que perder. No sería irresponsable, al contrario, sería mucho más responsable porque regresaría con conocimiento y el conocimiento demanda responsabilidad.

Como no llegó ningún remolino por mí, sólo me queda vivir el presente. El pasado ya valió, ahí está. Pum, no se puede hacer algo más que aprender de él para seguir haciendo lo que aprendimos y dejar de hacer lo que no nos aportó. Es experiencia y lo mejor es agradecer que pasamos por él y así aplicar lo aprendido en el futuro. El cual ni siquiera está garantizado. Sólo queda el presente y nuestras decisiones para él.

Algún tiempo me la viví en el pasado, no me trajo más que amargura y desperdicio del presente. Ahora veo hacia atrás con tristeza porque dentro de mi plan de vida ya debería estar en otro nivel. Así como en un juego de video que antes de empezar a jugarlo me decía: “hoy llegaré al nivel 10” Pasaba a veces horas y cuando veía no había llegado ni al nivel 5. Pero mi ritmo no es igual al de nadie. Estoy convencido que, cuando vamos por la vida, cada quién va a su ritmo. No tiene que ver con tener hijos, o tener una casa propia o las pendejadas que la tradición, la sociedad y las instituciones nos venden por todas partes. Tiene que ver con la experiencia de vida, el haber probado sabores, olido, sentido, conocido personas, situaciones, lugares y sobretodo aprender de la vida en sí como para poder respetar y ser humildes en nuestro entorno.

Al final del día y de la vida tanto el político como el campesino terminarán siendo polvo y huesos. Alguna vez vi a la muerte de cerca y lo que más me entristeció y encabronó casi por igual fue el que me iba a ir sin haber hecho más cosas; sin haber vivido más. Además de que quería que mi recuerdo y legado fuera otro del que estaba dejando.

Hoy sé que todo eso depende sólo de mi. No puedo achacar mi felicidad a personas o a las cosas que tengo o no tengo. Mi felicidad radica en mi porque yo decido ser feliz y por lo mismo debo hacer lo necesario para serlo. Es tan fácil y tan difícil al mismo tiempo y pienso que tiene que ver con el equilibrio del universo. Es por eso que se busca el balance en las cosas.

Creo que esto que escribo no tiene ni pies ni cabeza. En este momento escucho “Starlight” del álbum de Muse en vivo en Wembley: HAARP. Es una canción que me conmueve, es poderosa, es sensible, es apasionada y al mismo tiempo tan sencilla.

Ya para terminar escribiré acerca de algo que me pasó hace unos días que me trajo de buenas hasta el final del día y que definitivamente quería escribir. El día comenzó fresco y yo de buenas porque el día anterior había ido al gimnasio y había descansado lo suficiente. Desperté fe buenas y decidí que ese día no podía enojarme por nada. El día transcurrió maravillosamente. El trabajo salió mejor de lo que esperaba, comí mi comida favorita, recibí dinero, en fin… un día perfecto.

Ya casi para terminar, de regreso del gimnasio iba conduciendo ya de noche camino a casa con el quemacocos abierto (sunroof) y disfrutando de una luna de “uñita” por más hermosa. Parecía la sonrisa curva de una carita feliz. El tránsito se detuvo a escasos kilómetros y minutos de llegar a casa y estuve a punto de enojarme por mi “mala suerte” En ese momento reaccioné y pensé para mi que no era mala suerte, al contrario, era para agradecer que así podría seguir viendo la luna por más tiempo y entonces agradecí como tengo costumbre: “gracias padre”, dirigiéndome al creador, al padre, al arquitecto de la Matrix, de the Grid o de la vida que nos rodea. En ese momento entró una florecita de jacaranda por el quemacocos y se depositó junto al teléfono que estaba sobre el tablero. Whoaa no podía estar más contento y llegué a casa con una sonrisota por la manifestación que tuve de que había establecido comunicación el universo.

Quiero que cada uno de mis días sea así. Aún no descifro si es sólo cuestión de desearlo y violá, pero no se nos da porque nos distraemos en el camino y cuando mentamos madres o nos enojamos atraemos la mierda a nuestra vida. Nadie está seguro, pero lo que sí es que estoy agradecido por días así y de que me recuerdan que el poder está en nosotros.

Ahh qué bella es la vida….

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Primer post, primera protesta

Feliz 2011 México. Ojalá despierte tu gente y se deje de pendejadas y tradiciones que simplemente, no pueden seguir porque te están matando. ¿Notas la imagen de encabezado de este blog?  Mírala bien porque cada vez es más raro encontrarse con un amanecer así.

Este es el primer post del año, no voy a escribir más que un propósito para cumplir, precisamente, el 1 de enero de 2012: voy a pasar el año nuevo fuera de la ciudad de México y si es posible, viviendo ya fuera de aquí. Me he vuelto peor que Shrek, me molestan muchas cosas de esta ciudad y que pueden ser resueltas con un gobierno real y no con los farsantes en el poder. Y al poder me refiero tanto al local como al federal.

Anoche, casi todos celebrando el Año Nuevo. La cena, la bebida, tabaco, música y drogas dependiendo dónde se la pasara uno. Como es la celebración de Año Nuevo, todo se vale y es una reverenda estupidez. Es cuando debiera ser al contrario: todos respetuosos del prójimo, comenzando a hacer lo que se necesita para poder llevar a cabo los objetivos; pero no es así.

Tan sencillo como la infame COP16 todos preocupados por el cambio climático, la contaminación, bla bla bla. El 21 de Noviembre del 2010 se firma el pacto para pendejada y media. Incluso la corrupta y podrida iglesia católica da su opinión y apoya las acciones para combatir el cambio climático.

2 semanas después llega el 12 de diciembre. Hordas de peregrinos de todas partes llegan a la basílica de la ciudad de México. Unos caminando por decenas e incluso cientos de kilómetros. La mayoría causando caos a su paso, ya sea por los curiosos que pasan al lado y detienen el tráfico sin importarles un comino o porque van ocupando carriles de las calles por las que pasan. Tiran su basura de lo que van tragando, avientan cohetes, una falta absoluta de respeto por los que vivimos en el DF. ¿Qué importa si causamos caos, si ensuciamos, si contaminamos el aire, si hacemos ruido? Es el día de la virgen y todo se subordina a ello. Obviamente la iglesia no dice nada, no guía, no alecciona. Todo se vale porque esos peregrinos traen $$$ a la iglesia. ¿Cómo vamos a limitar sus festejos?

El año pasado escribí al episcopado mexicano preguntando qué iban a hacer al respecto de los cohetes dado que estos tiempos demandaban responsabilidad de los líderes morales de la mayoría de los borregos mexicanos. Dado que por ellos mismos no pueden razonar ni tomar acciones para salvarse. La respuesta tardó en llegar y fue tan simple como un “gracias lo tomaremos en cuenta”

Amanece el 13 de diciembre y la ciudad parece que ha sido bombardeada. Desde la montaña no se ven más que una mancha de color gris con matices café. Dos calles hacia abajo, nada más, es la máxima visibilidad. No vale la pena tomar fotos porque bien podría salir el necio católico criticando que son de otro lado o que está truqueada. Literalmente no hay algo que se note, ni siquiera el estadio Azteca a pocos kilómetros debajo.

El 24 pasó lo mismo pero ahora no sólo fueron los peregrinoides. Esta vez, fue la gran mayoría de la población. Salían los niños a las calles igual secundados por los estúpidos de sus padres “quemando cohetes” Ahora no sólo el cielo estaba hecho un asco y los animales, tanto de hogar como los pocos “salvajes” que quedan, aterrados; también las calles estaban tapizadas de los restos de “palomas”, cohetones, varillas de las “luces de bengala” y demás basura que NADIE de los que “quemó cohete” se tomó la molestia de levantar. ¿Y el pacto? ¿y todos los compromisos que se supone tiene el gobierno con el medio ambiente? ¿con el mundo? ¿Este es el mono denominado el mejor alcalde del planeta? ¡¡¡Estamos jodidos!!!

Éste año que comienza veo con tristeza nuevamente la ciudad, prisionera de unos habitantes imbéciles y conformistas y lidereada por una clase política cuyo único interés es robarse el dinero que llega de los ciudadanos que pagan impuestos. El bien común, el crecimiento, la evolución, la conservación de la naturaleza son utopías que en México son necias esperanzas que los católicos y otros borregos atribuyen a la “voluntad de dios”

“Es que ¿qué le vamos a hacer? dios así lo quiso” Ahh bendita sea la ignorancia que te quita mágicamente la responsabilidad. Nunca se detendrán a cuestionarse ni a reflexionar que gobierno y religiones por igual sólo buscan el control y aunque ellos mismos – sus líderes – se están matando también, nunca va a pasar algo a menos que haya un evento radical que extermine de tajo toda la hierba mala.

Aquí están las tristes imágenes que tanto coraje me dan. Cámara Sony DSC-F828

Un cielo hermoso pero por debajo del Ixtaccíhuatl se nota la nata de las celebraciones de Año Nuevo.

El Estadio Azteca, otro testigo silencioso de los cavernícolas que asisten a él.

El Distrito Federal es una olla rodeada de montañas que en un futuro no muy lejano explotará y dejará de existir.

Abur


Cada decisión que tomamos cuenta…

Eric Draven & Shelly WebsterHoy quiero compartir esta experiencia que tuve y que me hace reflexionar acerca de las decisiones triviales que tomamos todos los días. Algunas pueden parecer irrelevantes como el decidir qué ropa ponernos, si levantar o no la basurita que aparece en la alfombra o si encendemos el motor del auto antes de ponernos el cinturón de seguridad. Son decisiones triviales y a veces hasta automáticas, pero no dejan de ser importantes por ello.

Por la mañana, después de bañarme y vestirme, miré en el buró los dos únicos relojes con pila que tengo: un Timex Iron Man y un Polar FT80. Generalmente uso el Timex porque a veces tengo que meter las manos en computadoras o en lugares donde suelen rayarse los relojes. Pero esta vez, decidí por el Polar porque me gusta mucho… me siento como cuando iba al gimnasio, mismo que no he visitado desde hace más de 6 meses.

Visité el primer cliente del día, estaba haciendo auditoría a los equipos cuando llega a su oficina y menciona que compartíamos el mismo modelo de reloj. Es curioso porque, aunque es una maravilla electrónica (más detalles aquí) pocos lo compran, no sólo porque es caro para ser una microcomputadora con monitor cardiaco, no es tan sencillo de programar y cuenta con muchas funciones que para algunas personas están de más.

En la plática surgió si estaba haciendo ejercicio o no y recibí un reality check que me hacía mucha falta. Estaba haciendo ejercicio a lo güey, casi siempre empujando más allá de lo recomendado porque, según yo, así quemo más calorías o porque así hago más músculo o simplemente, porque tenía que hacer más que el resto de los mortales. Pero más equivocado no podía estar.

Resulta que desde hace tiempo he estado teniendo dolores de cabeza derivados de hipertensión. Yo iluso pensaba que era solamente el estrés y no me preocupé mucho. Sin embargo, este cliente y amigo me abrió los ojos a algo que no quería ver por mi necedad: tengo un sobrepeso importante y eso es la principal razón por la cual  aumenta mi presión arterial. Por lo tanto,  cada vez que hago ejercicio me estoy matando poco a poco.  En mi caso, es más sano, no hacer ejercicio que hacerlo de la forma que lo hago porque siempre me exijo más allá de lo normal.

Pesaba bellos 82Kg que puede parecer exceso. Sin embargo tengo complexión mesomórfica y es un peso sano. A principios de año dejé de ir al gimnasio por falta de tiempo y luego por falta de $$$ por lo que decidí mejor ya no ir hasta que me pusiera la disciplina de poder pagar la cuota y asignar, al menos, 4 días de la semana para acudir a hacer ejercicio.

Para Mayo ya estaba cerca de los 100Kg dado que comía igual y no realizaba ninguna actividad física. Hoy día peso 105Kg, es decir que traigo 25Kg extras empacados en 8 meses con tendencia a aumentar si sigo comiendo igual y sin hacer ejercicio.

Hoy estoy cuidando mis alimentos: bebo refresco al mínimo – 1 vez por semana -, ceno cereal – aunque me chillan las tripas en la noche -, trato de no comer nada frito y cuando puedo, cambio la carne que tanto me gusta por una ensalada.

Por las mañanas estoy haciendo estiramientos por 15 minutos y estoy buscando hacer actividad física. Si no camino lo suficiente durante el día (30 minutos) en casa tomo una elíptica abandonada y hago 20 minutos muy ligeros con el ritmo cardiaco entre 130 y 140 pps.

En fin… una simple decisión llevo a un cambio de percepción y a concientizar una situación que, seguramente me hubiera sido detectada cuando el daño fuera mayor. Me gusta una frase de la película “The Crow” misma en la que murió el protagonista Brandon Lee, hijo de Bruce Lee la leyenda del Kung Fu. Ésta aplica para las relaciones humanas, tanto como para el día a día, como en mi caso.

“Little things used to mean so much to Shelly. I used to think they were kind of trivial. Believe me, nothing is trivial.”

“Las pequeñas cosas significaban mucho para Shelly. Yo pensaba que eran triviales. Créeme, nada es trivial.”


Del jardín de Pita

Queriendo tomar la foto a la flor de un cactus, me encontré con alguien que no sintió mi presencia, aproveché antes de que volara.

Ésta fue la flor que cautivó mi atención. Lástima que un caracol la encontró primero mellando uno de sus pétalos 😦


Por qué no me llevo con la iglesia – I

En mi familia, prácticamente todos, son católicos. Fui bautizado, confirmado, hice la primera comunión y estuve estudiando en escuelas fundadas por “santos” católicos. En primaria y secundaria en el Colegio Simón Bolívar (San Juan Bautista de la Salle) y la preparatoria en la  Universidad Panamericana (Opus Dei – Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer) Íbamos cada domingo a misa a alguna iglesia y todo parecía indicar que yo era un buen católico.

Sin embargo, siempre que entraba en una iglesia me preguntaba ¿por qué estaba ese señor ahí crucificado? En algunos templos era sólo la cruz y una representación, pero en otros parecía que alguien había olvidado llamar a una ambulancia para llevarse el cadáver aún fresco que colgaba de la cruz. Era un espectáculo grotesco y hubo veces que me daban ganas de vomitar.

Tenía una gran cantidad de cuestiones

¿Por qué la virgen era tan venerada y por qué yo no podía llamar virgen a mi mamá sí ella era la mujer que más quería y veneraba del mundo?

¿Por qué la gente se duerme en misa si es tan importante lo que dice el sacerdote?

¿Por qué cuando pongo atención al sermón de las misas pocas parecen tener sentido?

¿Por qué las monjas no pueden oficiar misas y por qué todas las que he visto son feas y se ven tristes?

¿Por qué si Dios ve todo permite que sucedan cosas malas a gente buena?

Y así podría seguir la lista.

Un niño con estas preguntas sólo recibía como respuesta frases tales como “Cuando seas grande lo entenderás”, “Así lo quiso Dios”, “Es dogma de fe”, “No digas eso, te vas a ir al infierno” pero nadie respondía coherente ni pacientemente mis preguntas. Todos me callaban o me tiraban de niño loco o malo.

¿Por qué nadie me daba una respuesta real? O no saben, o ellos también se lo cuestionan pero les dio pena preguntar.

Mientras estuve en la primaria, teníamos clases de catequismo y religión. Los maestros no me querían y aunque era del club de los “matados” porque mis calificaciones no bajaban de 9, los maestros se enojaban cuando preguntaba “cosas sin sentido” como decían ellos. “Un niño no debe andar por ahí cuestionando a Dios. Te vas a ir al infierno”

Peor aún, querían que fuera a sus “misiones” y “retiros” para que “conociera de cerca a Dios”. Esa última frase sí me daba miedo. ¿No que Dios estaba en todas partes? ¿Por qué tenía que ir a algún sitio alejado de mis padres para “conocer de cerca a Dios”? NO! Nunca les dije a mis padres del acoso constante que sufría con las “invitaciones” Si iba a conocer a Dios, ¿por qué lo promocionaban con juegos, rica comida, actividades de campo y cantidad de pretextos que nada tenían que ver con Dios? Fue antes de cumplir diez años que comenzó a crecer mi desprecio por la religión católica.

No lo mencioné a mis padres en aquel entonces porque mi mamá es muy católica y percibía cómo se agobiaba con mis preguntas. Y a mi papá, le molestaba hablar del tema y más cuando, según él, discutía demasiado cosas que simplemente debía yo de creer. No quería tampoco agobiarlos, eran comprensivos y en el fondo sabía que ellos tampoco tenían todas las respuestas.

En secundaría observaba a los alumnos “aplicados” que asistían a las famosas “misiones” y ya no eran tan sociables. Durante los descansos, jugaban deportes y convivían con compañeros del club misionero, pero ya no se llevaban igual con aquellos que no habían ido a las “misiones” o que, como en mi caso, habiendo sido invitado, rechazaban el “honor” de haber sido escogidos.

En esos años ya no era tan “matado” o “aplicado”. Mi cuerpo de niño había estado creciendo y gracias al ejercicio embarnecía – nada que ver con Barney el dinosaurio – en un adolescente robusto. Mi papá tuvo a bien meterme a clases de Karate y fue ahí donde conocí el poder.

Ya no era el niño del que algunos podían amenazar para que me dejara copiar o para que les pasara tareas. Ahora podía imponer mi voluntad y decir “haz la tarea tú mismo maldito inútil descerebrado” y hacer que esos que antes me molestaban, se fueran “con la cola entre las patas” al recibir mi negativa. Y si alguno osaba en obligarme, se encontraba con una llave o un golpe en el estómago que hacía llorar al más aguerrido.

Probé mi recién adquirido poder con mis profesores, preguntando todo lo que me venía a la mente y además discutiendo las respuestas que me daban. Estoy seguro que los profesores de Teología y Orientación educativa temblaban cuando les hacía preguntas como: ¿cuál es el sentido de que María fuera virgen o no? ¿Quiere decir que las mujeres que ya no son vírgenes valen menos como personas que las que aún lo son? Sabían que no podían responder con sus clásicas respuestas estúpidas y sin argumentos porque eran bombardeados por más preguntas que los hacía quedar en ridículo, y lo que era peor, la clase escuchaba lo que yo decía y podía influenciar negativamente para ellos.

Algunos respondían con pasajes de la Biblia o se escudaban en el libro de texto, otros de plano esquivaban la pregunta y me ignoraban y muchos me atacaban visiblemente porque yo era un hereje y tenía que cuidarme porque podía irme al infierno. Salí de la secundaria pensando que la religión católica era un fraude.

Aunque contaba con el “pase automático”, no quise entrar en la preparatoria de la Universidad la Salle. No quería pasar otros 3 años de mi vida rodeado de gente con la misma tendencia de la “obra” del “santo” de la Salle. Así que opté por la alternativa que algunos tíos me compartieron y que pregonaba ser la mejor alternativa: la preparatoria de la Universidad Panamericana (UP). Una institución comandada por el Opus Dei – en aquel entonces me sonaba muy nice – y que constituía la elite católica; mis primos se habían graduado de ahí y además, ahí tal vez podrían dar respuesta a muchas de mis incógnitas. No sabía lo que me esperaba a ese respecto.

En esa preparatoria conocí a amigos de toda la vida y por ello, estoy agradecido. Seguía de rebelde y por esos años conocí la famosa fruta prohibida: la mujer. Desde la primaria había estado en escuela de varones. Mi única interacción con mujeres era a través de mis primas y una que otra vecina que aparecía en escena. Pero ahora asistía a comidas, fiestas, discotecas y bares y en todos ellos había tantas mujeres como hombres. Wow! ¿Dónde había estado metido? Me había perdido de algo maravilloso: aromas, sensaciones, miradas, puntos de vista y un mundo del cual era completamente ajeno. Ahí comenzaron las preguntas.

En la UP cada alumno cuenta con un preceptor que te apoya durante cada ciclo escolar, te escucha y lleva un seguimiento de tus estudios. Chido ¿no? Y a ellos les pregunté ¿Por qué hay una UP de varones y otra de mujeres? Las respuestas no fueron tan estúpidas como en La Salle. Esta vez algunas sí tenían sentido. Me respondieron que así se evitaba la distracción que podían ser las mujeres para los hombres. También, que aprendían de manera diferente a los hombres y era más adecuado así. Ok. Acepto que éstas me las tragué así.

Tengo una cita en 1 hora por lo que postearé esto y continuaré más tarde…

Abur

Segunda parte aquí


Cómo me viví el mundial

Nunca he sido afecto a disfrutar los deportes en TV. Tal vez sea porque desde pequeño me gustó más jugarlos y el verlos en TV me parecía sin chiste ya que no era yo el que tenía control sobre los marcadores. Los juegos que disfruto son los finales sobre todo del Super Bowl porque ya sólo son dos equipos y casi siempre no le voy a alguno, sólo los veo por la convivencia.

Este mundial de soccer no fue la excepción, me emocionó un poco al ver un factor de unión para prácticamente cada persona que se denominara Mexicano. Sin embargo, me empecé a sentir invadido al ver soccer, literalmente, por todos lados, sentí que era demasiado. Después, la molestia aumentó porque se detenía el país cuando la selección mexicana jugaba. No me gustaba ya que lo poco que vi de los partidos era evidente una selección laxa que distaba mucho de los súper jugadores a los que los medios se empeñaban en idealizar.

Lo que fue colmando mi tolerancia hacia los “aficionados” y al mundial en general fueron varias cosas no tan positivas:

– Los borregos. Gente que nunca le había gustado el soccer, de repente ya era aficionada “de hueso colorado” Tenían que ver los partidos a como diera lugar, se sentían directores técnicos porque sabían la alineación ganadora y opinaban convencidos de que tenían la razón en la boca. ¿De cuándo a acá? Tal vez es el deseo de pertenecer a algo… y el mundial les dio esa oportunidad: patético.

– Los medios, empeñados en meter el mundial a los televidentes por todos lados. Santificando a unos jugadores, ignorando a los poco comerciales y satanizando a quién les convenía. Complacientes con el vulgo y seguramente con el gobierno que necesita proveer de circo a su nación ignorante, conformista y fácilmente manejable.

– El gobierno, que aprovechó para bombardear con sus nauseabundos comerciales proselitistas y mezclarlos con el ambiente del mundial para que la euforia fuera contagiada. Aprovechó para crear impuestos, subir precios y aprobar leyes sin importancia pero con un seguro valor personal para ellos.

– Los vándalos y parásitos que so pretexto de “festejar” se emborrachan, realizan actos vandálicos y molestan y atacan a todo aquél que use estar en desacuerdo con su equipo, su deporte o sólo por que sí. Lo peor es que los verdaderos aficionados los justifican pregonando que están contagiados por la emoción del mundial. O sea que todo se vale porque está el mundial.

– La intolerancia hacia los que no nos gusta celebrar al deporte. De plano tuve que tomarlo a broma y asentar mi posición “No mundialista” porque si no era tachado de antisocial, de sangrón, arrogante, intelectual (como si fuera un insulto) y tontería sin razón; sólo porque no comparto “la emoción del mundial”

– El que se les pague tan bien a un grupo de jugadores para que regresen perdedores, sin dar la satisfacción de haber jugado con todo. Más bien parece que van, juegan como pueden y al final saldrán con un “se hizo lo que se pudo pero al final ellos nos superaron” Me recuerdan a los juegos olímpicos donde la mayoría de los que no ganaron medalla o tronaron a medio camino salían diciendo que estaban SATISFECHOS con su actuación porque habían dado todo. AHHHH! Asqueroso porque si eso era todo para ellos quería decir que está el país en un hoyo muy por debajo de todos los otros países. Daban ganas de ahorcarlos.

En fin, los días con los juegos fueron pasando y este domingo jugó la selección mexicana con la selección Argentina. La gente confunde y dice “juega México contra Argentina” ¡NO PENDEJOS! juegan sólo un puñado de cabrones y no van en contra, no es guerra, no es política, no son naciones, son sólo jugadores. Y me dicen “Tú me entendiste. Así se dice. No seas mamón” Claro, como la mayoría se refiere así a los juegos entonces ya debe decirse así. Lo correcto está mal.

Mi hermano tuvo a bien reservar en un restaurante al sur de la ciudad de México. Confieso que la idea no me emocionó ya que hay que lidiar con los “aficionados”, el tráfico y además pagar para a veces sufrir pero bueno, hay que convivir y podría ser interesante.

A la entrada del restaurante estaba un señor vistiendo una playera con la leyenda “Argentina” no era deportiva, no era de su selección, era sólo una playera como la que se puede adquirir en el aeropuerto del país en cuestión. Me pareció loable ya que, a pesar de estar en un país hostil y retrógrado, arriesgándose a ser agredido, él la portaba orgulloso. Me quise tomar una foto con él, pero podría haber sido mal interpretada mi intención. Yo lo admiraba pero podría pensar que me burlaba.

Había ya familias donde sólo faltaba el perico. Casi todos con playera negra o verde, maquillaje, peluca, con todo, una combinación o alguna de todo. Desde niños de menos de 5 años hasta los abuelos. Todos con cara de ilusión y esperando que el sueño se cumpliera: la selección de México en la final. También llegaron unos sacerdotes que pudieron ser o no católicos pero eso sí, comieron, bebieron y se fueron… viva la austeridad de las iglesias.

Durante los primeros minutos todo fue emoción, gritos, mentadas de madre y uno que otro tocando su vuvuzuela. Me encantó estar ahí ya que actualizaba Twitter, Facebook, tomaba fotos, observaba a la gente y todo era un circo divertido con actos y caras de todo tipo. Había niños que compartían la emoción de los padres. Otros a punto de llanto al ver a su mamá gritando groserías o a su papá golpeando la mesa y tirando los vasos. Eso ya no me gustó.

El juego tuvo sus “detalles” igual que en el de Inglaterra que le robaron un gol. La gente intolerante mentaba madres e insultaba al por mayor: al árbitro, al director técnico mexicano, a Armando Maradona, a Heinze (que por cierto es un teatrero) y así. El timeline de Twitter se notaba cargado de emociones de todo tipo: esperanza, ánimo, desesperanza, ira, miedo, tristeza. Parecía una guerra entre naciones. Pensaba en aquel Argentino del otro lado del restaurante. ¿La gente lo respetaría? ¿Saldría vivo del restaurante?

Al terminar el juego salimos a pedir el auto al estacionamiento y ahí estaba el Argentino platicando con otra persona. Parece que había ido con la esperanza de encontrarse a un connacional o tal vez lo dejaron plantado ante el miedo de lo que podría pasar de ganar Argentina. Nadie le prestaba mucha atención, la mayoría mentado madres pero en voz baja y cuidando que él no los escuchara. Cabe mencionar que el Argentino tenía cara de pocos amigos y además se notaba de constitución fuerte. Cualquier altercado hubiera podido controlarlo con un puñetazo y para eso, en la cara nadie se le puso enfrente, todo a espaldas.

Ya en casa, sentado frente a mi computadora a eso de las 9PM, me puse a leer los estatus y comentarios de las redes sociales en las que estoy. Fue una desilusión terrible el leer amistades, familiares y colegas haciendo comentarios xenofóbicos y por demás estúpidos contra los argentinos. Pocos admiraban o felicitaban a la selección argentina por su desempeño, que por cierto, fue muy superior al de la selección mexicana. Otra razón por la que no me gustan estos eventos mundiales. La gente se lo toma mal y se deja llevar por las emociones y sacan lo peor de sí. Nadie piensa, se vuelve cavernícola y se lleva entre las patas a quién no esté de su lado. Una verdadera tristeza.

Los pocos que tenían el valor de discutir mi comentario – “Qué triste leer los comentarios xenofóbicos contra Argentina… Jugaron bien y son favoritos de siempre para ganar mundiales, ya supérenlo.” – se justificaban diciendo que ellos hacen lo mismo para con nosotros y que nosotros somos mejores por darles empleo cuando tuvieron problemas. Reverendas estupideces que hacen que dé vergüenza el saber que son directores de empresa, padres de familia o jóvenes futuro de México.

Tal vez algún día esos eventos mundiales sirvan para que la gente reflexione y se supere; para unir personas en vez de separarlas y para ejercitar la tolerancia. Acepto que hice varias cosas por molestar a los aficionados pero sirvió para que unos pocos quisieran preguntarme porqué lo hacía, y en vez de atacarme de ahí surgió un diálogo por más, positivo y enriquecedor.

Tal vez estoy mal por no emocionarme lo suficiente. Sin embargo, estoy seguro que estoy en lo correcto al reconocer las diferencias, las fortalezas y debilidades de los equipos y el verlo como lo que es: un juego y no tomarlo personal y en contra de todo un país. Ok ok también soy intolerante, sobre todo ante la estupidez, pero no insulto y miento madres a toda una nación sólo porque le ganaron a 11 pendejos que jugaron soccer.

En fin… escribiendo aquí me ahorro el psicólogo 😛

Abur

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Buscando realizar un sueño

Hoy leí una convocatoria en Facebook para probar una nueva característica de la red social. En la convocatoria se pedía escribir 3 preguntas sobre cualquier tema y contestarlas de forma más o menos detallada. Sería muy feliz si pudiera trabajar en Facebook y más si lo hiciera desde los headquarters en California. Aunque trabajar en Google sería hiper mega poca madrérrimo, pero hasta eso no quiero comerme al mundo de una mordida.

Dado que soy algo paranoico y temo que pudiera alguien agarrar y desarrollar respecto a mis respuestas, decidí compartirlas aquí en R@Utopia just in case 😉 Sorry, está en inglés, pero si no lo entiendes o lo hablas ya, deberías de tomar un curso urgentemente ya que más de la mitad del mundo está en inglés.

Esto lo escribí encuerado porque hace mucho calor en mi recámara… además como que tiendo al nudismo :P. En las bocinas se ha escuchado sólo Metal desde hace una hora. A mis pies, debajo de mi escritorio, se encuentra el Insectronic que compré en Steren esperando electrocute a todo maldito mosco mutante de la fruta. Debo reconocer que María Barragán en mi Facebook me recordó que dicho insecto es el usado en experimentos genéticos. Seguramente  a alguien se le escapó algún infeliz mosquito mutante y éste le dio “vuelo a la hilacha” tronchándose a toda Drosophila que se le pusiera enfrente.

Ya me desvié del post, así que dejo mis preguntas. Si las copias, Facebook motherfucking team te va a decir “nanais! eres un plagiador de contenido intelectual y chingón del R@U” así que ya estás advertido.

Why are there so many mails with hoaxes and urban legends?

It seems like gossip and first hand news have always been inviting.

The mails about the guy in Nigeria who needs a foreign account to transfer 5 million dollars, or the one that estates that Ericsson is giving away last generation cell phones to the recipients of a mail chain have been circulating on the internet since its early years. So why are they still around haunting our mail boxes?

The answer could point to the fact that we are not sure whether that mail is true or a hoax, and the question “What if it’s true?” messes with our minds. In addition to that, very few people take the time to give a second thought and summon common sense.

The best protection for any type of con is: information. But there’s a bottom line: the internet holds many information sources that tend to overwhelm, and sometimes, is difficult to find reliable sources that could really fulfill the information requirements that we are searching. We can find tons of porn or advertising before getting close to a somewhat decent source with a piece of information we are looking for.

The scammers behind these mails know that the probability for someone to fall in the trap is very low, nevertheless is not zero. If they can obtain valid e-mail addresses through harvesting using this or having someone’s information to do extortion of frauds they will keep on doing it.

What could be the solution for each and every conflict in this world?

Chances are someone has thought already on this but I wanted to write my opinion about it.

What happens when a happy loving couple suddenly has an irreconcilable problem? What is within a conflict that keeps countries immersed in wars? What makes a man hate another man? I think the answer relies in the lack of respect. Respect is what this world needs. Respect to other people beliefs, opinions, paradigm, etc.

The guy in that couple makes fun of his partner because he doesn’t like her having a bit of freedom from time to time to spend time with her friends. He is not respecting her right to do her will. Sometimes he yells at her and then the lack of respect brings the insults, the frowning and such.

Country A does not agree with the religion of Country B. They are unfaithful to our God, country A says. They want to turn them to A religion, because B religion is a lie. We don’t respect your right to believe in B.

A man has a bad day at his job. The guy that put him on the line when he was being irresponsible belongs to the ethnic “X”. Then every person from that ethnic group is labeled as “non grata” It doesn’t matter where they come from or what their history is, if they look alike “X” they are not allowed to have an opinion, they are nothing to that man.

What would the world be like if we all treat ourselves with respect? Would they be conflicts still? Yes, but they could be solved differently with respect.

Why do we like to read, watch and listen to stories?

Books, movies, podcasts, blogs… there are lots of material we are attached to, because we need to escape to fantasy from time to time.

We read a novel, sometimes we tend to choose the kind we identify with, sometimes is random. The same happens with movies. We go to the cinema looking for entertainment but is not the main reason. The main reason lies within entertainment is to escape to a reality different from ours.

We read about doctors, serial killers, ghosts, heroes, great women and men in great stories. We don’t like to watch a long boring or plain movie. We don’t listen to a podcast of someone talking about what happens daily in the real world. We look for something different: emotions, feelings something that could move our own world.

We like to be detective from time to time, to be that gorgeous doctor or a multimillionaire scientific that has the knowledge and means to build a super suit and save the world. We want to escape reality so we can be in a comfortable enjoyable position. We just need to feel the adrenaline and the emotions that the stories give us.

Ya profundizaré cada pregunta y respuesta en un post anterior. 🙂

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