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Historias de gimnasio S03-2 (conversaciones de vestidores)

Lockers

Ya voy para cuatro meses de estar yendo constantemente al gimnasio. Efectivamente me siento más fuerte, tengo mejor condición y todo lo que ya había escrito en Historias de gimnasio S03-1. Sin embargo, he bajado ligeramente de medida de cintura, pierna y demás. Leyendo otro blog acerca de una corredora de nombre Araiz, me doy cuenta que, aunque el ejercicio ayuda mucho, es sólo una parte de todo el proceso de bienestar y salud. Lo que necesito también es llevar una dieta o más bien, cuidar lo que como. Le he dicho adiós ya a refrescos, postres, cerveza y bebidas alcohólicas en general. No para siempre porque, en el caso de las bebidas alcohólicas, tengo gusto por el vino, whiskey y ron. La cerveza, gracias a una dermatitis quedó a un lado hasta nuevo aviso 😦 a ver qué tal me va.

Referente al tema de esta entrada: “conversaciones de vestidores” voy a explayarme.

Obviamente desconozco las conversaciones en los vestidores de mujeres, en los de hombres creo que son muy estándar en cualquier vestidor de centros deportivos. Los he escuchado varias veces y a veces me espero un poco para disfrutar lo que dicen y para comprobar lo constante que estas conversaciones pueden ser.

El Saludo

Este generalmente es el trillado “¿Ya estuvo?” o simplemente un “¿Ya?

¿Pues que no es evidente? Si estás todo sudado jadeando y estás en el vestidor con tu maleta generalmente ya terminaste. A menos que hayas entrado a ver tu teléfono o a pasar al baño porque los de afuera están llenos. Si no estás sudado y estás hasta peinadito, pues no, no estuvo y es obvio que está llegando el sujeto al que es dirigido el saludo.

Otros son “¡Qué milagro!“, “¡Ya era hora cabrón!“, “¿Qué te pico?

Estos saludos emanan de esas entidades que porque van varias veces a la semana – sea a hacer ejercicio o hacerse tontos socializando y no haciendo ejercicio – creen que todos los que van menos veces, necesitan ser objeto del burlón saludo. Da risa el ver que el saludo lo contestan, casi siempre, de manera emocional defendiendo su posición de por qué no han ido tantas veces como la entidad que les pica el amor propio.

Otros que vale la pena mencionar es: el saludo que quieras seguido de la palabra “Champ” o “Campeón”

¿Qué onda campeón?, Hey chaaaamp, Campeón ¿cómo estás?, ¿Qué? ¿Ya estuvo campeón?

¿Se sentirán todos entrenadores, o coaches o sólo están sacando su reprimida paternidad con sus compañeros de vestidor? Personalmente no me gusta cuando me salen con esos sustantivos que les dan una impresión de falsa seguridad a quienes lo dicen… viejo, amigo, compadre, padrino, brother, champ, campeón… a menos que venga de un niño, amigo, compadre, ahijado, hermano o muy buen amigo respectivamente. Pero me da risa cuando llega alguien y saluda refiriéndose a su  “campeón” Como si el gimnasio fuera el lugar donde pueden usarlo sin verse mal. 😉

El tema de conversación

Este podría ser muy variado, pero los temas predominantes son:

El fútbol  ya sea el partido que acaba de ocurrir, el que va a ser o en su defecto, cuando los protagonistas de la conversación juegan en algún equipo. La conversación o va dirigida a ridiculizar al equipo que pierde o que a la siguiente le van a ganar al equipo que gana.

“¡No mames güey! que madriza le pusimos al otro equipo” y pusimos en negrita porque la gente platica como si ellos hubieran estado en la cancha partiéndose la crisma jugando.

“¿Cómo viste el pavitos, felinos? El arbitraje fue una porquería.” Curiosamente casi nunca escucho que alguien habla calmo al referirse al fútbol. Sólo perciben injusticias cuando pierden y cuando ganan arrasan con el equipo perdedor en perfecta lid y sin injusticia alguna.

Las mujeres y la pachanga este tema es el clásico de los machos que se quieren sentir más machos; hablando en pelotas frente a sus interlocutores, presumiendo las “viejas” que conocieron y lo pedos que estaban. La conversación tiene un lado activo y otro pasivo. El activo es el que está contando cómo le fue en la pachanga. El pasivo es el que lo escucha y trata, en vano, de ponerse “al nivel” del activo.

– “… Ah sí, yo también he ido.” – “No güey, pero hubieras visto qué viejas y la más buena me estaba sonriendo. Generalmente está equis, pero esta vez estuvo de lujo cabrón.”

– “… a mí también me toco una vez que…” – “Cabrón! pero esta vez nos fuimos de ahí pedísimos y a su casa directito. O sea estuvo de huevos cabrón.”

… y así sigue la conversación… siempre el güey que no fue se perdió de la pachanga de su vida y el que sí fue tuvo la mejor de las suertes.

También salen a la conversación las mujeres que comparten piso mientras estas entidades se ejercitan.

“¿Viste quién estaba ahí? – “Sí la morena que se la pasa una hora corriendo como si la persiguiera un burro en brama. No mames cada vez está más buena.” – “Lástima que yo estaba terminando mi rutina; ahora que me la vuelva a encontrar la voy a abordar.”

El  vestidor es el mejor lugar para desahogar las frustraciones sobre mujeres o para presumir las conquistas, sean o no reales 😛

El trabajo que algunas veces suena como que la persona que habla fuera un magnate. Pocas veces escucho conversaciones normales de trabajo. En el gimnasio hay que sacar el estrés provocado por el trabajo. Y en los vestidores, hay que desahogar lo mucho que costó ganar esos miles de pesos.

“… ya ves ese pedido que estábamos esperando. Fue un problema las aduanas y el transporte, pero vale la pena. ¿Sabes cuánto vamos a sacar de ahí?” – “No sé. ¿Cuánto?” – “Pues unos 700 varos. Ya sabes cómo es el business pero es buena lana a pesar de tanto problema.”

Es curioso se quejan al principio de la conversación y al final justifican todo por las inmensas utilidades que les traerá el negocio.

Otros. Por supuesto que hay otros temas de conversación, pero es costumbre el escuchar uno de esos tres temas después del clásico “¿Ya estuvo?”

Sería curioso poder entrar a un vestidor de mujeres. No sólo para escuchar las conversaciones que se dan ahí, sino también, para echar un vistazo a los cuerpos 😉

Abur.

Siempre espera lo mejor…

Como escribí en el último post de Historias de Gimnasio S03-01he estado yendo al gimnasio, al menos, 3 veces por semana. El día de ayer me tocaba ir. El día había estado algo pesado ya que surgieron varios imprevistos y han provocado que no atienda las prioridades como quisiera. Tuve que salir a recoger un equipo que necesito para un demo con un colega y, finalmente y aprovechando que hice demasiado tiempo en el proceso, decidí sacar el estrés en el gimnasio.

Una vez en los vestidores me encontré que había olvidado llevar calcetines en la maleta.
– ¡Carajo otra vez!
– ¿Me voy para la casa?
– ¿Hago ejercicio con los calcetines que traigo?
– No, aparte de que me vería muy ridículo, estos no se prestan para correr, se resbalarían con los tenis.
– Pero aquí hay una tienda de deportes y puedo comprar unos nuevos “tines”
– Ah, pero tengo como 10 pares, ¿para qué quiero uno más?

Finalmente, con toda la molestia, decidí salir a comprar unos “tines” para no perder el día de ejercicio. la idea no me agradaba del todo porque no necesitaba unos nuevos, pero era lo más práctico al momento.

Dentro de la tienda, me encontré con una sección dedicada a corredores y en ella, toda la variedad de “tines”. Fue toda una experiencia. había de colores, delgados, gruesos, con refuerzo, y los que me cautivaron, fueron unos Nike con doble capa, ventilación y una combinación de telas dry-fit y algodón. Me emocioné y pagué los $150 pesos que costaban preguntándome si realmente serían tan especiales como para costar 5 veces más que unos “normales”

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De vuelta en el vestidor procedí a vestir mi reciente compra. Al principio costó un poco de trabajo ponerlos porque la punta (medio pie) es un tanto ajustada. Están marcados y diseñados para usarse en el pie derecho o izquierdo para mayor comodidad. Una vez puestos, entraron perfectamente bien en los tenis. De hecho, entraron como ningún otro calcetín antes. Resbalaron perfectamente y se sentían en verdad cómodos.

Con los “tines” que había estado usando sentía que el pie se me hinchaba y que los tenis quedaban un poco apretados. Por primera vez el pie tenía un pequeño juego dentro de los tenis por lo que apreté un poco más las agujetas y me dispuse a calentar en la bicicleta fija. Ahí no se sintió gran diferencia, pero 15 minutos después arriba de la caminadora vino la total diferencia.

Al final agradecí haber olvidado meter los “tines” a la maleta porque tuve la oportunidad, primero de comer tres deliciosos “nigiri” en el food court del centro comercial, segundo y más importante, porque tuve la oportunidad de conocer estos increíbles “tines” que, aunque caros, me sorprendieron gratamente.

De ahora en adelante voy a ver con agrado las “desventuras” porque ahora sé que son ventanas abiertas a nuevas oportunidades. ¿De qué? de cualquier cosa 🙂

Historias de gimnasio S03-1

El tercer intento de seguir yendo al gimnasio de manera constante. Como dicen por ahí “la tercera es la vencida” Y ésta es la tercera temporada de “Historias de Gimnasio” así que ésta debe ser “la buena”. Desde diciembre estoy yendo a la “Ciudad del Deporte” y cada visita me encuentro con entidades fuera de lo común, es por eso de estas entradas en el blog.

Empecé teniendo 106 Kg. ¿106Kg? Nada más de escribirlo me da escalofrío. Al día de hoy estoy ya por debajo de los 100, en 98Kg. Pero no deja de ser un peso considerable para mis 174cm de altura. Tengo la espalda ancha por el ejercicio que hice durante algunos años y no me agrada el look de demonio de Tazmania que tengo con el sobrepeso. Pero eso se acaba este año… Sí, ya sé que estoy como todos los que dicen que no dejarán de hacer ejercicio y bla bla bla. Pero tengo también el derecho de desearlo y esta vez espero lograrlo.

¿Qué tiene diferente esta ocasión a las anteriores? Gracias al ejercicio que he estado haciendo, vuelvo a notar evolución en mi persona y el tenerlo por escrito me ayuda a recordarlo:

  1. Descanso más y mejor por las noches. Duermo entre 7 y 8 horas diario y despierto realmente descansado.
  2. Tengo más energía. Por lo mismo que despierto temprano y descansado, llevo a cabo más actividades y además no siento el cansancio que tenía antes.
  3. Tengo mayor control sobre mi cuerpo. Me siento ágil, puedo levantarme de la cama sin tomar vuelo con las manos. Soy más elástico y tengo más fuerza.
  4. Cuido lo que bebo y como. No es que antes no lo hiciera, pero ahora soy consciente que si como grasoso o con mucha azúcar, el ejercicio que estoy haciendo sirve menos. Ahora busco comer para nutrirme – en la medida de lo posible – Con sus indulgencias de vez en cuando, claro está.
  5. Me siento más motivado y el tener un objetivo en mente hace que las acciones que se realizan en el día a día tengan más sentido.
  6. Bienestar en general.

No es sólo el ejercicio, es todo el proceso alrededor de éste. Desde la compra de ropa y calzado deportivos; el monitor cardiaco y el reloj para registrarlo junto con las rutinas, las vitaminas, el establecer los ejercicios, circuitos, metas, etc… es un proceso que se disfruta. Claro está que, habrá quien no esté de acuerdo. “No se disfruta.”, “Cuesta mucho trabajo.”
OK. Para todos es distinto. A mí me pasó cuando tenía 12 años, antes de tomarle el gusto al ejercicio. Aborrecía todo lo que fuera actividad física. Mi padre me inscribió en clases de karate y acudía con desgana y a regañadientes. Sin embargo, en menos de 1 mes ya era fan de hacer ejercicio: lagartijas, abdominales, katas, sentadillas, en fin, todo lo que me permitiera poder ser mejor en karate. En esos días también vi resultados y esos resultados son los que motivan.

Es cuestión de empezar y al sentir los beneficios, uno definitivamente se quiere seguir sintiendo bien y lo sigue haciendo. Pero el ser humano tiene una naturaleza autodestructiva y se autosabotea. Sabemos perfectamente qué nos hace bien, qué es sano y qué no, pero optamos por el satisfactor inmediato en lugar de escoger el satisfactor a largo plazo, el que permanece y el que realmente vale.

Ésta es la tercera para mí en unos añitos… ésta es la buena.

Papa Benedicto XVI en Twitter

Hoy mientras desayunaba leía en las noticias que el Papa de la iglesia católica Benedicto XVI había abierto 8 cuentas en Twitter. Cada cuenta debidamente “oficializada” y para cada uno de los idiomas que ellos consideraron importantes para sus “fieles”.

El que personalidades importantes del ámbito mundial abran una cuenta en Twitter es algo común desde hace un par de años. Sin embargo, el hecho de abrir una cuenta en cualquiera de los servicios en Internet implica asumir las consecuencias. Consecuencias que pocos hemos leído en los célebres “Términos y condiciones de uso” que nos piden aceptar antes de activar el servicio.

Como he mencionado anteriormente, todo lo que subimos a Internet es automática e inmediatamente del uso común y queda sujeto a que sea modificado y usado para bien o para mal. Este blog ha sido plagiado innumerables veces; no sólo por entidades desconocidas que buscan aumentar sus visitas con el contenido original generado por otros, sino también una “prestigiada” “periodista” como Adela Micha. Curiosamente, fue un artículo que escribí sobre la utilidad de las redes sociales aquí en Twitter.

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Pienso que  Herr Ratzinger no debería tener cuentas en Twitter. Siendo el representante de la iglesia católica en el mundo él también estará sujeto a trolleo, mal uso de los tweets que se publiquen en su nombre RTs mal intencionados y generación de contenido tergiversado.

Cualquiera desde una cuenta de Twitter puede inventar que está dando un ReTweet (RT) a una publicación de Herr Ratzinger. Para los seguidores de esa cuenta no habrá diferencia a un RT genuino y podrá parecer que viene de la cuenta del Papa.

Esto se logra simplemente poniendo “RT” y “@” antes del ID de su cuenta. Por ejemplo, si quiero decir que el Papa asisitó al concierto de Dimmu Borgir el 10 de junio del 2012, publicaría lo siguiente:

“RT @Pontifex_es Qué bueno el concierto de Dimmu Borgir en Roma. Disfruté especialmente el cover de Twisted Sister “Burn in Hell” 

Para la gente que sigue la cuenta desde donde se genera el Tweet falso, parecería que el Papa fue el que lo publicó. Ahora que, para darse cuenta que no es así – que muy pocos lo hacen antes de dar RT a algo – bastaría con acceder al URL de la cuenta en cuestión https://twitter.com/Pontifex_es en esta caso la cuenta en español del Papa, y uno podría ver que el Tweet no está ahí.

Sin embargo, esto no es suficiente ya que ha sucedido que Tweets que salen #cashishinquerer son borrados inmediatamente para después salir con que les hackearon la cuenta 😉

Esto es lo que hacen con cuentas oficiales de presidentes, celebridades e instituciones. Y lo peor de todo es que se vuelve viral a veces en segundos.

Veremos cuánto duran las cuentas de Herr Ratzinger en Twitter. Y quiero también saber cuál será su primer Tweet dado que hasta ahora no hay más que su foto y otra de la plaza de San Pedro.

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Curiosamente, Herr Ratzinger sólo se sigue a sí mismo xD narcisista el señor 😉 jajaja

Abur

Ver todos mis Tweets?… algún día

Ver actualización de Dic del 2012 al final de este post

Con el crecimiento exponencial de Twitter, han surgido también nuevas necesidades a su alrededor:

  • Gestión de tweets propios.
  • Búsqueda de tweets por palabra clave para envío de publicidad.
  • Campañas de marketing usando listas públicas y privadas.
  • Ligar Twitter con otras redes sociales.
  • Generación de rutas a través de la información de geo-localización en tweets.
  • Análisis de comportamientos, tendencias
  • … y un largo etc.

Para cubrir estas necesidades han surgido herramientas de todo tipo a su alrededor. Algunas son legítimas, otras son trampas que buscan que coloques tu ID y tu contraseña para publicar en tu nombre, tweets de publicidad o, en el peor de los casos, para robar la identidad y para embaucar a más personas.

En otra publicación daré unos tips para poder identificar las herramientas peligrosas y para usar Twitter de manera más segura.

Hoy me preguntaron si era posible ver los tweets que uno había mandado. La respuesta es sí, sin embargo, esto tiene sus bemoles por varias razones.

  • Hay usuarios que tienen decenas de miles de tweets lo que hace que un script o herramienta tenga que administrar las llamadas a la API (Application Programming Interface) de twitter de forma inteligente o equilibrada.
  • Twitter, como compañía, cada vez incluye más restricciones por seguridad, por facilidad de uso y para sus propios intereses. Estas restricciones disminuyen los desarrollos e incluso, hacen obsoletos los ya existentes.
  • Twitter se encuentra en una especie de cacería de brujas respecto a sitios web y herramientas que explotan la base de twitter, sea para fines de lucro o no.
  • El APIde Twitter cada vez restringe más las peticiones a su plataforma. Esto es bueno por seguridad. Es malo porque no permite la madurez de aplicaciones a su alrededor.

Finalmente nos queda un pequeño menú de lugares y aplicaciones para realizar la visualización y gestión de Tweets. No mencionaré  herramientas profesionales para gestión de hashtags, palabras clave, listas, etc. Ya que están orientadas a los Media Managers o gente que necesita una administración avanzada de una cuenta de negocios. Me enfocaré a lo que pueden usar aquellos que tienen una cuenta personal que usan para convivir, conocer gente afin, contactar futuros clientes y similares.

Apps

Dentro de las Apps se encuentra un mundo para iOS (Apple) y Android (Google). Seguramente también habrá para Symbian, Windows Mobile y Blackberry pero, en el caso de Symbian, éste ya fue desplazado por los dos primeros. Windows Mobile, aunque está creciendo rápidamente, esa misma rapidez deriva en Apps de poca calidad o que no cuidan funcionalidad y detalles por sacar algo rápido o ganar los concursos que Windows, en su desesperación de tener Apps, promueve. Blackberry… bueno es caso aparte que habrá que discutir si se recupera o sucumbe.

De este mundo de iOS y Android NO HAY APPS para visualizar o gestionar todos tus tweets. Hay algunas como Tweet Cleaner que en su descripción clama que puedes buscar y visualizar tweets con ciertas palabras clave o fechas… basta leer las reseñas para darse cuenta que no sirve.

Y es natural por los bemoles que enumeré líneas arriba.

Web

La única solución funcional que he visto es el sitio http://www.allmytweets.net

Ventajas:

  • Es totalmente gratuito.
  • No requiere de tu usuario y contraseña ni siquiera del OAuth de Twitter.
  • Seguro. No tiene scripts ni controles que te espían o inyectan cookies en tu navegador.
  • Sencillo. Se ejecuta en el servidor y devuelve una lista de texto con el respectivo link al Tweet. Ahí puedes compartirlo, ReTwittearlo o incluso borrarlo.
  • Sin publicidad. No te pide nada, ni donaciones, ni clics. El desarrollador Airtight Interactive lo necesitaba, lo implementó y lo compartió.

Desventaja:

  • El API de Twitter sólo permite ver 3,200 Tweets.

El CEO de Twitter, Dick Costolo ha mencionado un par de veces que para fin de año cada usuario podrá descargar su historial completo de Tweets. Personalmente lo veo muy difícil por varias razones (ahí va otra lista más)

  • El tráfico de tweets aproximado al día de hoy es
    • 4700 twts/seg ~ 278,000 twts/min ~ 16M twts/hr ~ 400M twts/día
  • Esto quiere decir que se almacenan alrededor de 400 millones de tweets al día. Con esta tendencia y considerando un crecimiento de Twitter de aquí a un año serían 163,520 millones de Tweets nuevos almacenados.
  • De los 200 y tantos usuarios que sigo, algunos tienen no más de 2000 twts en uno o dos años. Pero hay otros de más de 100,000 tweets en menos de un año que abrieron sus cuentas.  En promedio, sólo mis seguidos tendrían alrededor de 10 millones de tweets.
  • Si esto lo extendemos a los 500 Millones de usuarios actuales con un promedio conservador irreal de 20,000 tweets por cuenta, tenemos la monstruosa cantidad de 10 Billones de Tweets almacenados (En inglés serían 10,000 Billones)

Aunque es sólo texto, la complejidad para distribuir y gestionar todos estos tweets y además, hacerlos disponibles para cada cuenta me parece una locura. Pero dado que Twitter es un monstruo y salió de una loca idea y es realidad… habrá que esperar a ver qué pasa a fin de año.

Abur

Actualización 19 dic 2012

Pues Twitter da la sorpresa que va a ser posible descargar todos tus tweets. Se solicita a través de un botón dentro de las ocpiones generales de configuración y se enviará el link desde donde se podrá descargar una vez que esté listo.

Me sorprendió pero es una realidad ahora 🙂

¿Comentar o no comentar?

Cuando buscamos en la Web información generalmente nos enfocamos en leer las publicaciones que encontramos; tal vez unas 2 o 3 fuentes para poder tener referencias y confirmar lo que hallamos. Sin embargo, pocos hacemos caso de los incomprendidos comentarios. Sólo los pelamos cuando se trata de videos en YouTube o Vimeo o de los chistes o citas que publican nuestros amigos en Facebook o Twitter. ¿Por qué son olvidados cuando estamos buscando algo fuera del entretenimiento? Los comentarios a veces son más importantes que la publicación en sí.

Alguna vez leí el artículo “5 Ways iOS kicks Android in the Teeth” en un blog denominado ExtremeTech de por qué iOS (sistema operativo en iPhone, iPad y iPod) en su versión 5, era mejor que Android (sistema operativo de Google en varios teléfonos – Samsung, LG, HTC, etc.  El blog se supone que es serio y al leer la publicación se tenía la sensación que el que lo había escrito conocía de ambos sistemas operativos y los comparaba siendo inmisericorde con Android.

Si le echan un vistazo a los comentarios, los usuarios y conocedores de Android pusieron en su lugar al autor enumerando sus errores y evidenciando que no sabía de lo que estaba hablando. Si me hubiera quedado con el artículo, me hubiera quedado con la información equivocada, pero los comentarios no sólo evidenciaron y corrigieron lo que estaba mal, sino que proporcionaron más información y complementaron la publicación.

En resumen, es recomendable leer la publicación junto con sus comentarios por las siguientes razones:

–          Proporcionan un nivel de confianza, aunque sea relativo o sesgado, es mejor que nada.

–          Generan una discusión sana, en la mayoría de las ocasiones, donde los lectores proporcionan su punto de vista que puede diferir del autor y darnos un mayor criterio sobre lo que leemos.

–          Complementan la información de la publicación.

–          Mantienen la publicación más o menos al día dependiendo de la fecha de los comentarios.

–          Desmienten cualquier error u omisión que el artículo pudiera tener.

Así que, para la próxima que lean, comenten o si no, por lo menos lean los comentarios que hay.

Abur

What would XXX do?

Pienso que alguna vez en nuestra vida hemos escuchado a alguien decir la frase: “¿Qué haría _____ en esta situación?” Donde ____ varía dependiendo de la persona, sus creencias o hasta su humor. Los americanos mencionan a Jesús usando “What would Jesus do?” y es el título de esta columna (Me da risa los que usan la palabra “columna” para denominar a sus escritos) entrada.

La semana pasada estuve en San José, Costa Rica y ya tengo una entrada al respecto ya que me gustó la cultura ecológica que ahí se vive – pero eso es tema para otra ocasión – Estando en el hotel y regresando de trabajar con el cliente que fui a visitar, me encontré en una disyuntiva: eran alrededor de las 7 de la noche (8 en México de donde soy ouriundo ;)) y acababa de cerrar la puerta de la habitación del Holiday Inn donde me hospedé. Desabroché el pantalón – había comido abundantemente – me quité los zapatos y calcé unas pantuflas de $40 pesos de supermercado para descansar un poco los pies.

El confort que sentí al estar en mi habitación fue delicioso: 22°C según el clima automático. Las pantuflas acariciaban la planta de mis pies en cada paso. Tenía conmigo una botella con agua que había comprado en el Wal Mart cerca de las oficinas de mi cliente y en el iPad me esperaba un App que recién había comprado para llevar una bitácora.

Me había prometido llegar al hotel e ir a nadar o al gimnasio – generalmente no me cumplo esas “promesas” que surgen de la emoción de un momento de culpa como ese día por haber comido postre y café por gula.

“¡Joder! he comido demasiado hoy así que llegando voy al gym o me echo una buena nadada en la alberca”

Estrictamente hablando, no fue una promesa pero así me la tomo. Ahhh pero la habitación estaba más que deliciosa, me encontraba algo cansado y con el delicioso sopor de cuando al interior de mi panza los procesos digestivos están haciendo su chamba.

“Bueno. 10 minutitos de escuchar música y ver mis correos y luego parto.” – me dije a mi mismo en voz alta y tono condescendiente.

Me puse los audífonos que ahora  llevo cuando vuelo en avión: Unos Sony NC-60 que tienen una excelente fidelidad y además cancelan los sonidos parásitos del ambiente. Al escuchar Pink Floyd en ellos me transporté a una sala de conciertos con mi mismo como único espectador. Me senté en el coach y subí los pies a la cama para poder disfrutar “Hey you” Ahhh tuve un eargasm(orgasmo auditivo) cuando llegó la parte final y gritan: “Hey you, don’t tell me there’s no hope at all. Together we stand, divided we fall.”

Abrí el iPad y me puse a navegar por Apps y me detuve en el Eye Witness del diario británico The Guardian. Las fotografías son impresionantes y puede uno perderse varios minutos observando los detalles, el contexto y los tips de cómo se tomó cada una. Luego se me antojó jugar Plants vs Zombies y fue en ese momento cuando la “promesa” del gimnasio se hizo presente en mi mente.

“Fuck!, pero estoy bien rico” – pensé mientras me estiraba cual perro negro 😉

Apagué la música y me detuve un momento para tomar energías y, según yo, prepararme para ir al quinto piso donde se encontraba la alberca y el gimnasio. Entonce vino la trillada cuestión “Qué es lo que Jesús haría?” Pero ¿por qué Jesús? yo ni siquiera soy católico o religioso. ¿Por qué llegó a mi cabeza eso? … entonces, me quedé en la habitación.

¿Por qué me quedé en la habitación si seguramente Jesús de Nazareth hubiera tomado su túnica y sandalias deportivas para dirigirse al gimnasio?

Bueno, yo no soy Jesús. Soy Rodrigo y como tal, decidí quedarme en la habitación y echar la huevita cual salmón en temporada de desove. Pero el hacerme la pregunta de qué haría otra persona en mi lugar me dejó pensando. A veces actúo de acuerdo a lo que terceros esperan de mi. En el caso de mi vida profesional, es un hecho que a quien reporto espere que haga mi trabajo, pero fuera de eso, pienso que no deberíamos actuar acorde a lo que otros esperan que hagamos.

Alguna vez alguien me cuestionó acerca de convivir con una sobrina que en aquel entonces era menor de edad.

“Güey no mames. Está chiquita. ¿Qué es lo que estás buscando ahí? – recuerdo que me dijo en tono de sorpresa.

“No estoy buscando algo. Me gusta su compañía y en este momento tenemos algo en común de lo cual platicamos y compartimos.” – le contesté; palabras más, palabras menos.

“Pero es que, ¿qué va a pensar la gente? ¿Qué harías si fueras tú su papá? – me cuestionó en un tono inquisitivo.

“Si fuera su padre seguramente respetaría la decisión de mi hija de… Espera. No sé qué chingados haría si lo fuera, pero no lo soy. Creo que te estás proyectando. Has de pensar que voy a hacer algo que tú harías con ella o te tienes alguna especie de celo o incomodidad porque me siento en la libertad de hacer lo que me venga en gana sin preocuparme por gente como tú que hasta lo que no come les hace daño.”

Al final, mi amigo abrió su criterio y entendió mi punto y hasta se disculpó por haberme cuestionado.

Entiendo que por sociedad, tradición, medios de comunicación masivos y el “sentido común”, se pueden pensar cualquier cantidad de cosas de una situación extraordinaria. Y si nos preguntamos antes de actuar qué haría “fulanito de tal” sea Jesús de Nazareth, William Wallace, Batman, Hitler, la madre teresa de Calcuta, Ghandi o quién sea, no pasarían las cosas. No tendríamos oportunidad de vivir, experimentar y a veces equivocarnos.

Según los sacerdotes católicos y su biblia, Jesús era un bienhechor que no le interesaban las mujeres. Yo no lo creo. Si estaba galán, popular y además convertía el agua en vino, estoy seguro que tenía sus very own groupies. Su grupo de fans from hell que en la primera oportunidad le robarían un beso o todo si lo pudieran lograr. No me puedo imaginar un Jesús ajeno a ello, pero según la iglesa católica y en este caso mi amigo, no debería tratar a mi sobrina. Primero porque es menor de edad y segundo porque es eso: mi sobrina.

Mi recomendación, en vez de preguntarnos ¿qué haría XYZ en tal situación? podríamos preguntarnos lo siguiente:

  1. Si lo que haré va a afectarme o a terceros.
  2. Si al hacerlo obtendré algún beneficio, conocimiento, experiencia o simplemente seré mejor persona haciéndolo que dejándolo de hacer.
  3. Si al no hacerlo me sentiré inquieto o a disgusto por la omisión.

No soy autoridad moral, pero escribo lo que pienso y lo que vivo. Si te sirve amable lector, te lo regalo. Si no… bueno, te entretuve unos minutos 😉

Abur.

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