Mi espacio utópico y catártico

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Incendio por zona de Xochimilco en México D.F.

Actualización 3 de diciembre 8AM

Apenas encontré un medio que se “molestó” en publicar al respecto aquí

A punto de ir a dormirme me encuentro con esta escena dantesca de un incendio hacia Xochimilco 😦

Para no variar, eran las 10 de la noche y no encontré ningún sitio de noticias que estuviera informando al respecto. Dado que luego toman las fotos y ni autor le ponen – o en su defecto se copian el post y lo usan como si ellos lo escribieran – subí aquí en resolución 1024×768 las mejores de un set de 10.

Ojalá lo controlen pronto porque si de por sí nos estamos ahogando en el DF con tanta obra que provoca más embotellamientos de los que ya existen, con ésto, va a terminar de envenenar el aire.

Cámara Sony DSC-F828 en modo manual

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Sólo en cines? No gracias…

Sólo en cines

Foto de hazmeelchingadofavor.com

Hasta hace tiempo podía jactarme de ser una persona que estaba en contra de la piratería; fuera de ropa, películas, juegos, en fin… cualquier tipo de piratería. Pensaba que no era justo que alguien lucrara con el trabajo de alguien más. Soy de los que pagan las aplicaciones para el iPhone aunque la única diferencia con la aplicación de pago sea la existencia de publicidad. Creo en el apoyo y el reconocimiento al trabajo de las personas y de las organizaciones. Además de que generalmente en esa industria clandestina surgen lacras sociales que les gusta el dinero fácil o que derivan en otros negocios ilícitos tan graves como el lenocinio y el narcotráfico.

Esta era mi opinión y criterio pero ha ido cambiando radicalmente. Ahora la acepto y tolero. Ya no critico a los que compran películas de $10 pesos en las salidas de las estaciones del metro. Ya no hago expresiones de desaprobación al notar que una prenda es imitación, etc. No apruebo en absoluto la existencia de la piratería, pero ahora soy tolerante con los consumidores porque no es que quieran promover esa economía informal que afecta al equilibrio macro económico, sino porque las circunstancias hacen que la piratería sea la decisión más “cuerda” en este mundo de locura. ¿Porqué es lo más cuerdo?  Bueno, no sólo en algunos casos. Si fuéramos racionales y exigentes con recibir a cambio de nuestro dinero artículos y servicios de calidad, el cine, como lo conocemos, sería muy distinto al de nuestros días.

Caso 1 – $108  – Pareja de estudiantes.

Acudes a un cine de una zona “estándar”. Llegas en transporte público con tu pareja $10
Antes de llegar, pasaste a la tiendita de la esquina y compraste una coca y una torta para “papear” durante la película $26
Como vas en Miércoles, la entrada te cuesta $36 pesos, pero llevas a tu pareja y te gastas $72
Regresas a tu pareja a su casa y luego te vas a la tuya $10 pesos

Caso 2 – $243  – Pareja de jóvenes, tal vez trabajan o los mantienen.

Acudes al cine en tu auto que te da más o menos 10Km/L y el estacionamiento es de los que todavía tienen la decencia de darte 2 horas de cortesía si sellas tu boleto. Dos horas y media de película junto con 30 minutos de anuncios (que ya pagaste tu boleto por lo que no debería haber ni uno) hacen que pagues estacionamiento por poco más de 3 horas $24 más unos $40 de gasolina.
Compras el “Parejas” de los infames “combos” de palomitas, refresco y una golosina “equis” que a pocos les gusta por $95
Fuiste en fin de semana por lo que te dejan ir el precio completo por dos entradas: $84 en un cine en una zona “estándar”

Caso 3 –  $594 Familia pequeña clase media

Matrimonio que va al centro comercial con sus dos hijos, ahí comen y por supuesto, van al cine. Dado que llegan desde temprano, sus dos horas de cortesía de cine no sirven de mucho, pagando $72 de estacionamiento y $40 de gasolina.
A cada uno de sus hijos le compran el infame combo y un Icee – me encantan – los papás piden un sólo combo para ellos $290
2 adultos $ 108 pesos más 2 niños $ 84 pesos ya que “güeeeeey estás yendo a Perisur y en Perisur es más ¿nice'” $192

Caso 4 – $940 ida de gente “bien” (por cierto, me caga el término “gente bien”)

Dejas tu Porsche 911 Turbo en el Valet Parking $40 del Valet, más $50 del estacionamiento, más $90 de gasolina más $10 de propina al güey que hiciste feliz por manejar tu coche = $190
Pides Sashimi de salmón, una chela y tu pareja pide ensalada para cuidar la dieta $250
Como vas al cine VIP ultra plus platino pagas
$ 240 por las dos entradas
Ya dentro del cine pides un chupe porque está muy chida la movie y a tu pareja se le antoja un juguito de cranberries $250

Caso del papá “pidata” – $73

El señor compra “Mi villano favorito” en blurey. No sabe qué es el blurey pero el vendedor le asegura que se ve más chigona la película y se reproduce en cualquier DVD. Por $10 pesos no suena nada mal. Aunque le esté viendo la cara con lo del Blu-ray y corra peligro de que el disco sea de tan mala calidad que por haber estado en el sol varios días explote dentro del reproductor de DVD. Bueno, sí eso pasara, como sucedío en casa de la tía Yoya, pues se compra otro y listo. Al fin están en el “Güolmar” en $400 y a 12 meses sin intereses.
Pasa a la miscelánea de la esquina y compra una Coca de 2 Litros, una bolsa jumbo de Sabritones, 4 limones, una caguama de Indio y un Monster que le gusta a su vieja por $60
Gasto de energía por poner la película en la comodidad de su sala a su mujer y sus dos hijos $3

Por 73 pesos el papá “pidata” pasó una tarde con su familia, entretenidos, sin transportarse y en la comodidad de la sala de su casa. A comparación del caso más económico de la pareja de estudiantes de 108 pesos, transportándose y sin comprar en la tienda del cine.

Si este gasto lo hacemos cada fin de semana, tenemos que el papá pidata se está ahorrando $2,084 al mes al comprar su película pirata en el tianguis, comparado con el papá de clase media que lleva a sus hijos al cine. Anualizado es un ahorro de $25,000

Se podría alegar como decía el slogan de hace algunos años que “El cine se ve mejor en el cine” pero hay que sufrir incomodidades cuando uno va al cine y todavía pagar por ello. Primero las filas para comprar boletos, las filas para que te roben en el mostrador de las golosinas. Los precios exhorbitantes como por ejemplo: 1 litro de agua que cuesta afuera $5 te lo cobren en $20 y unas palomitas que cuestan $2 te las cobren en $40. Finalmente tienes que hacer fila antes de que empiece la película, si no, te toca hasta adelante y sales con el cuello torcido como si fueras pájaro dodo. Si alcanzaste un buen lugar, no falta la gente que va a platicar en vez de ver la película, o el señor con huevos gigantes que separa las piernas hasta que choca tu rodilla con la de él y ni se disculpa por invadir tu espacio vital.

Además tienes que esperar 30 minutos de anuncios que no te interesan en lo más mínimo más que los avances de películas, los que hace algunos años llamábamos “cortos” y que han sido sustituidos por el término anglosajón trailer. Durante la película el sonido a veces está peor que el de tu TV de hace 10 años, el aire acondicionado brilla pero en el sudor de tu frente cuando no lo encienden, o brilla en la escarcha que se te hace en la nariz cuando lo encienden como si estuvieras a medio día bajo el sol en medio del desierto.

Finalmente, sobrevives al asalto de la dulcería y del boleto del cine con la incomodidad de la sala de proyección y todavía tienes que sufrir la salida del estacionamiento y el robo que también se comete ahí.

Luego entonces, si  esperáramos que saliera a la venta en cualquiera de sus formatos, las películas que quisiéramos ver, sería más cómodo y racional que acudir a cualquier sala comercial de cine. Tiene su encanto el ir por el paseo, el ver gente, pero en mi caso, antes de ir al cine, habrá que considerar más opciones o hacerlo en espacios de tiempo más separados.

Sólo en cines? … no gracias. Mejor me espero a que salga en DVD

Abur


Los contrastes en México

Esta semana visité algunos clientes por el área de Bosques de las Lomas que está a un cruce de cerro de Santa Fe; ambas zonas de alta plusvalía en la ciudad de México. Tomé una ruta que me evita, precisamente, el cruzar el cerro por debajo viniendo de Santa Fe y me encontré a mi izquierda con esta vista:

Contrastes

Un conjunto de colorido de casitas sin terminar edificadas en el cerro. Ropa tendida a la vista, maleza creciendo sin control a su alrededor y sin presencia de calles o medios de acceso, llamémosle “decentes”. A la derecha se ve un edificio nuevo emergiendo del fondo de la barranca. La entrada frontal al edificio, es la clásica con una caseta de seguridad, un pequeño lobby y su fuentecita coqueta que no sirve de nada más que de vista. No tomé la foto porque la gente de seguridad luego es algo paranoide a pesar de que mi look, creo yo, no es de secuestrador y mi coche no está tan jodido para la zona. Opté por evitarme momentos de discusiones futiles e innecesarias.

Ya en mi cita, algunos metros delante de esta escena, tuve a bien comenzar la rutina de análisis de los equipos de mi cliente. Cabe mencionar, es una delicia el otorgarles mis servicios. Fuera de la servidumbre que se creen los patrones de quien sirven, estas personas me reciben siempre con una sonrisa, me ofrecen literalmente lo que quiera: un sandwich, un café gourmet, galletas, etc. (: así da gusto atenderlos y procuro dar siempre más de mis servicios.

En fin, la vista desde ahí era completamente distinta a la realidad unos metros más abajo.

No tiene nada de malo. Hay gente que hereda el dinero que tiene. Otros lo hacen trabajando duro. Otros lo roban, pero lo tienen 😐 Es sólo una oportunidad para reflexionar al respecto. Yo no puedo imaginarme qué pueden pensar a cada lado de la barranca. Unos que tienen de vista unas casas destartaladas y feas. Haber pagado cifras groseras para tener un departamento en Bosques de las Lomas y tener de vista, no un bosque de árboles, sino un bosque de casuchas.

Por otro lado, alguien que vive en esas casas cuya vista es una serie de edificios y casas donde solamente el auto cuesta más dinero que 10 de esas mismas casas en donde vive. En algunos edificios se aprecia el roof garden con barandales de cristal que permiten ver qué sucede en ellos: las palmeras, asoleaderos, albercas, fiestas, etc. ¿Qué pudiera pasar por la cabeza de alguien que vive a pocos metros de esa opulencia? Yo no lo sé, ni me lo puedo imaginar. Sólo me queda compartirles los contrastes en México


Del jardín de Pita

Queriendo tomar la foto a la flor de un cactus, me encontré con alguien que no sintió mi presencia, aproveché antes de que volara.

Ésta fue la flor que cautivó mi atención. Lástima que un caracol la encontró primero mellando uno de sus pétalos 😦


El Efecto multiplicador

Este post se deriva de un correo que me envió un amigo. Es muy lineal, pero ejemplifica de una manera hilarante e irónica lo que NO sucede en México, desde la crisis de EEUU y después con las estúpidas, alarmistas, pueriles y poco profesionales decisiones respecto a la influenza tomadas por el Gobierno del D.F.

Ahh me desahogué 🙂 qué bien se siente.

En fin… ahí les va lo que recibí por correo

Efecto Multiplicador!!!!

No sé quien fue el genio que lo escribió … pero es excelente …

Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.

Hace rato que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.

Por fortuna, llega un ruso mafioso forrado de guita y entra en el único pequeño hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 dólares en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.

El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.

Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.

A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.

El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.

La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.

En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.

Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!!!

MORALEJA: SI EL DINERO CIRCULA SE ACABA LA CRISIS!!!

Abur

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Cómo me viví el mundial

Nunca he sido afecto a disfrutar los deportes en TV. Tal vez sea porque desde pequeño me gustó más jugarlos y el verlos en TV me parecía sin chiste ya que no era yo el que tenía control sobre los marcadores. Los juegos que disfruto son los finales sobre todo del Super Bowl porque ya sólo son dos equipos y casi siempre no le voy a alguno, sólo los veo por la convivencia.

Este mundial de soccer no fue la excepción, me emocionó un poco al ver un factor de unión para prácticamente cada persona que se denominara Mexicano. Sin embargo, me empecé a sentir invadido al ver soccer, literalmente, por todos lados, sentí que era demasiado. Después, la molestia aumentó porque se detenía el país cuando la selección mexicana jugaba. No me gustaba ya que lo poco que vi de los partidos era evidente una selección laxa que distaba mucho de los súper jugadores a los que los medios se empeñaban en idealizar.

Lo que fue colmando mi tolerancia hacia los “aficionados” y al mundial en general fueron varias cosas no tan positivas:

– Los borregos. Gente que nunca le había gustado el soccer, de repente ya era aficionada “de hueso colorado” Tenían que ver los partidos a como diera lugar, se sentían directores técnicos porque sabían la alineación ganadora y opinaban convencidos de que tenían la razón en la boca. ¿De cuándo a acá? Tal vez es el deseo de pertenecer a algo… y el mundial les dio esa oportunidad: patético.

– Los medios, empeñados en meter el mundial a los televidentes por todos lados. Santificando a unos jugadores, ignorando a los poco comerciales y satanizando a quién les convenía. Complacientes con el vulgo y seguramente con el gobierno que necesita proveer de circo a su nación ignorante, conformista y fácilmente manejable.

– El gobierno, que aprovechó para bombardear con sus nauseabundos comerciales proselitistas y mezclarlos con el ambiente del mundial para que la euforia fuera contagiada. Aprovechó para crear impuestos, subir precios y aprobar leyes sin importancia pero con un seguro valor personal para ellos.

– Los vándalos y parásitos que so pretexto de “festejar” se emborrachan, realizan actos vandálicos y molestan y atacan a todo aquél que use estar en desacuerdo con su equipo, su deporte o sólo por que sí. Lo peor es que los verdaderos aficionados los justifican pregonando que están contagiados por la emoción del mundial. O sea que todo se vale porque está el mundial.

– La intolerancia hacia los que no nos gusta celebrar al deporte. De plano tuve que tomarlo a broma y asentar mi posición “No mundialista” porque si no era tachado de antisocial, de sangrón, arrogante, intelectual (como si fuera un insulto) y tontería sin razón; sólo porque no comparto “la emoción del mundial”

– El que se les pague tan bien a un grupo de jugadores para que regresen perdedores, sin dar la satisfacción de haber jugado con todo. Más bien parece que van, juegan como pueden y al final saldrán con un “se hizo lo que se pudo pero al final ellos nos superaron” Me recuerdan a los juegos olímpicos donde la mayoría de los que no ganaron medalla o tronaron a medio camino salían diciendo que estaban SATISFECHOS con su actuación porque habían dado todo. AHHHH! Asqueroso porque si eso era todo para ellos quería decir que está el país en un hoyo muy por debajo de todos los otros países. Daban ganas de ahorcarlos.

En fin, los días con los juegos fueron pasando y este domingo jugó la selección mexicana con la selección Argentina. La gente confunde y dice “juega México contra Argentina” ¡NO PENDEJOS! juegan sólo un puñado de cabrones y no van en contra, no es guerra, no es política, no son naciones, son sólo jugadores. Y me dicen “Tú me entendiste. Así se dice. No seas mamón” Claro, como la mayoría se refiere así a los juegos entonces ya debe decirse así. Lo correcto está mal.

Mi hermano tuvo a bien reservar en un restaurante al sur de la ciudad de México. Confieso que la idea no me emocionó ya que hay que lidiar con los “aficionados”, el tráfico y además pagar para a veces sufrir pero bueno, hay que convivir y podría ser interesante.

A la entrada del restaurante estaba un señor vistiendo una playera con la leyenda “Argentina” no era deportiva, no era de su selección, era sólo una playera como la que se puede adquirir en el aeropuerto del país en cuestión. Me pareció loable ya que, a pesar de estar en un país hostil y retrógrado, arriesgándose a ser agredido, él la portaba orgulloso. Me quise tomar una foto con él, pero podría haber sido mal interpretada mi intención. Yo lo admiraba pero podría pensar que me burlaba.

Había ya familias donde sólo faltaba el perico. Casi todos con playera negra o verde, maquillaje, peluca, con todo, una combinación o alguna de todo. Desde niños de menos de 5 años hasta los abuelos. Todos con cara de ilusión y esperando que el sueño se cumpliera: la selección de México en la final. También llegaron unos sacerdotes que pudieron ser o no católicos pero eso sí, comieron, bebieron y se fueron… viva la austeridad de las iglesias.

Durante los primeros minutos todo fue emoción, gritos, mentadas de madre y uno que otro tocando su vuvuzuela. Me encantó estar ahí ya que actualizaba Twitter, Facebook, tomaba fotos, observaba a la gente y todo era un circo divertido con actos y caras de todo tipo. Había niños que compartían la emoción de los padres. Otros a punto de llanto al ver a su mamá gritando groserías o a su papá golpeando la mesa y tirando los vasos. Eso ya no me gustó.

El juego tuvo sus “detalles” igual que en el de Inglaterra que le robaron un gol. La gente intolerante mentaba madres e insultaba al por mayor: al árbitro, al director técnico mexicano, a Armando Maradona, a Heinze (que por cierto es un teatrero) y así. El timeline de Twitter se notaba cargado de emociones de todo tipo: esperanza, ánimo, desesperanza, ira, miedo, tristeza. Parecía una guerra entre naciones. Pensaba en aquel Argentino del otro lado del restaurante. ¿La gente lo respetaría? ¿Saldría vivo del restaurante?

Al terminar el juego salimos a pedir el auto al estacionamiento y ahí estaba el Argentino platicando con otra persona. Parece que había ido con la esperanza de encontrarse a un connacional o tal vez lo dejaron plantado ante el miedo de lo que podría pasar de ganar Argentina. Nadie le prestaba mucha atención, la mayoría mentado madres pero en voz baja y cuidando que él no los escuchara. Cabe mencionar que el Argentino tenía cara de pocos amigos y además se notaba de constitución fuerte. Cualquier altercado hubiera podido controlarlo con un puñetazo y para eso, en la cara nadie se le puso enfrente, todo a espaldas.

Ya en casa, sentado frente a mi computadora a eso de las 9PM, me puse a leer los estatus y comentarios de las redes sociales en las que estoy. Fue una desilusión terrible el leer amistades, familiares y colegas haciendo comentarios xenofóbicos y por demás estúpidos contra los argentinos. Pocos admiraban o felicitaban a la selección argentina por su desempeño, que por cierto, fue muy superior al de la selección mexicana. Otra razón por la que no me gustan estos eventos mundiales. La gente se lo toma mal y se deja llevar por las emociones y sacan lo peor de sí. Nadie piensa, se vuelve cavernícola y se lleva entre las patas a quién no esté de su lado. Una verdadera tristeza.

Los pocos que tenían el valor de discutir mi comentario – “Qué triste leer los comentarios xenofóbicos contra Argentina… Jugaron bien y son favoritos de siempre para ganar mundiales, ya supérenlo.” – se justificaban diciendo que ellos hacen lo mismo para con nosotros y que nosotros somos mejores por darles empleo cuando tuvieron problemas. Reverendas estupideces que hacen que dé vergüenza el saber que son directores de empresa, padres de familia o jóvenes futuro de México.

Tal vez algún día esos eventos mundiales sirvan para que la gente reflexione y se supere; para unir personas en vez de separarlas y para ejercitar la tolerancia. Acepto que hice varias cosas por molestar a los aficionados pero sirvió para que unos pocos quisieran preguntarme porqué lo hacía, y en vez de atacarme de ahí surgió un diálogo por más, positivo y enriquecedor.

Tal vez estoy mal por no emocionarme lo suficiente. Sin embargo, estoy seguro que estoy en lo correcto al reconocer las diferencias, las fortalezas y debilidades de los equipos y el verlo como lo que es: un juego y no tomarlo personal y en contra de todo un país. Ok ok también soy intolerante, sobre todo ante la estupidez, pero no insulto y miento madres a toda una nación sólo porque le ganaron a 11 pendejos que jugaron soccer.

En fin… escribiendo aquí me ahorro el psicólogo 😛

Abur

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Cosa chocolatosa en Starbucks 2a parte

Nuevamente en el Starbucks. Esta vez porque estoy esperando traigan una batería que encargué para un cliente. El plan inicial era regresar temprano a casa y trabajar en los proyectos que tengo pendientes, entre ellos, algunos posts aquí en R@Utopia, pero dado que estaba más cerca de aquí que de casa, preferi quedarme a esperar y hacer tiempo por este lado de la ciudad.

He tenido oportunidad de visitar más 20 Starbucks  en la ciudad de México y cada uno tiene sus peculiaridades. Hay cosas que comparten entre todos y esas son las que hacen que sea adicto a estas cafeterías. Hay otras cosas que caracterizan a cada uno y hacen también interesante y divertido visitar.

¿Qué me gusta de Starbucks Coffee?

– La mayoría de las veces, vayas a la sucursal que vayas, el sabor de tu bebida es el mismo. A veces entre países cambia un poco dado que los ingredientes no pueden ser los mismos en su totalidad. Por ejemplo, la leche, si fuera importada, serían aún más caros los Cappuccinos.

– Cuentan con clima artificial que mantiene la temperatura entre 23 y 25° C y aunque haya bastante gente, se está en un ambiente agradable.

– Música ambiental que típicamente es jazz pero hay de todo. El volumen es el suficiente para mantener una conversación a volumen estándar sin tener que subir la voz.

– El trato es personalizado. Desde tu nombre en el vaso ya lo es. Los asientos y todo el local está enfocado a que hagas el espacio como tuyo; éste sí tómatelo personal jaja 😉 A veces, cuando eres cliente frecuente ya saben cómo te gusta tu bebida y la preparan de esa forma ya sin preguntarte.  Cualquier servicio personalizado y atento es lo que uno busca. Además de que te da chance de decir que te llamas Gumersindo pero que ponga Gumer en tu vaso 😉 y te la crean.

– La variedad de bebidas, aunada a la personalización de éstas, vuelven a Starbucks en “La cafetería” aquí en México y en los Estados Unidos.  Aquí tenemos cafés mexicano  pero a lo mucho, cuentan sólo con 30 o 40 tipos de bebidas y esto ya con sus combinaciones. En Starbucks, casi cualquier cliente exigente y no tanto, puede encontrar algo que le guste.  Desde frío o caliente, pasando por café, chocolate, tés, con leche, helados, con shots, jarabes, toppings, la forma de preparación y un largo etc. que los hace presumir que cuentan con miles de combinaciones, lo cual es real. Puedes pedir un “Venti Frappuccino latte Sumatra coffee con shot de menta sin crema batida con leche deslactosada light a temperatuda” What the fuck? si… y lo más curioso es que te entieden 😛

– Además de las bebidas, cuentan con bocadillos, sandwiches, fruta, bebidas embotelladas, pasteles, postres, en fin platillos de sólidos comestibles  que hacen se antoje alguna vez acompañar tu bebida con algo.

– Área especial para visitantes con equipos de cómputo portátil – Net bar – que en verdad funciona. Puedo conectar la lap si no traigo casi batería, la conexión tiene una velocidad aceptable para ser un lugar público y la iluminación es adecuada. Hay lugares que la conexión es terriblemente lenta, no hay donde conectar tu laptop o de plano no hay un lugar donde puedas estar cómodamente con tu equipo, en Starbucks el 99% de las veces, sí.

– Área para fumadores, que aunque en la Cd. de México está prohibido fumar en lugares públicos, el hecho de separar las áreas hace que puedas estar feliz sin tener que oler el CO2 de otros comensales o sus apestosos y agrios alientos a nicotina 🙂

– Seguridad, no recuerdo si desde que llegaron las cafeterías de la sirena metalera a México, ya contaban con su policía en puerta. O si éstos fueron “institucionalizados” a partir de los brotes de inseguridad patentes en todo el país. Lo que sé es que puedo llegar y estar relativamente “tranquilo” voyeureando o trabajando en mi laptop o iPhone sin que alguna infeliz entidad busque robarme. En el Starbucks que estoy no sólo hay 1, sino 2 policías que, por cierto, me miran de forma insistente. O me confundieron con algún actor o con un capo, o son gays o estoy paranóico.

Sin embargo, como todo, también tiene cosas que no me gustan tanto o que de plano me desagradan.

¿Qué no me gusta de Starbucks Coffee?

– Hay algunos baristas que se creen paridos por Kratos. Esos que te atienden con un tono wannabe fresoide y que te miran como si ellos fueran los clientes y tú el pobre loser que no estudió y que tiene que trabajar a las 9PM en una cafetería.  Si me salen con ese tonito al preguntarme qué quiero, he tomado la actitud y les contesto “Ya nada, gracias.” y me salgo de ahí. Casi siempre no vuelvo a regresar a esa sucursal en particular.

– Algunas sucursales a ciertas horas se llenan de entidades menores de 18 años que no saben aún a dónde pertenecen. Algunos podrían estar jugando en el área infantil de McDonald’s y otros bien podrían estar con una identificación falsa buscando entrar en un bar. Como no pueden en uno ni en el otro entonces terminan en un Starbucks. Antes que nada, no respetan ni a su madre. Gritan, son wannabes del patético moreno que anuncia sus tonos y se autodenomina Nigga y parece que todo lo que hacen es para que la gente note su jodida presencia. Ahora evito ciertos Starbucks a ciretos horarios para poder  llegar sin  encontrarme con estas manadas de salvajes.

– Los Valet Fucking Parking. No sólo no soporto que alguien que no sea yo, maneje mi auto, sino que aunque cierre guantera y cajuela con llave y les dé la copia de valet, ellos esculcan y se roban y manosean lo que pueden. Mueven el asiento como si fueran a manejar medio día en tu auto y además, corres el peligro que lo golpeen o rayen y te eches un round con su jodida empresa de seguro – cuando tienen -. Busco ir a aquellos que tienen estacionamiento de autoservicio o los que puedo estacionar a los alrededores. Odio a los valet parking – se nota ¿verdad?

– Que desde que llegaron a México no han cambiado o al menos lavado sus muebles. Hay algunos sillones que no puedes deducir qué color tenían de nuevos. Se encuentran gastados, descoloridos y seguramente son hogar de millones de microorganismos que para gente sangrona como yo, son detestables. Los asientos de piel brillan de las múltiples capas de grasa humana, bloqueador solar, cremas humectantes y toda la porquería que muchas personas nos embarramos en la piel después de bañarnos. Ojalá tuvieran una política de renovación de mobiliario cada cierto tiempo porque de ver los sillones no dan ganas ni de pasar cerca por peligro a que en una de esas cobre vida y te coma.

Precisamente ahora que escribo esta entrada me encuentro en una Starbucks, así que soy fan y mientras mantengan su calidad y no suban tanto los precios, seguiré siendo su cliente. La pila llegó, mi cliente está feliz con su laptop y yo tuve que interrumpir el post pasando del Starbucks Irrigación al Strabucks Plaza Hacienda.

Mis bebidas favoritas:

  • Green Tea Frappuccino sin crema batida y con un shot de vainilla (muy dulce pero sabroso)
  • Helado Shaken Lemon Green Tea (Refrescante y no tan dulce)
  • Caramel Frappuccino light sin crema batida (Cafecito que no requiere extra azúcar)
  • Chocolate Chip Cream con Avellana sin crema batida (Una bomba mejor conocida como cosa chocolatosa)
  • Sandwich Nórdico de salmón y queso filadelfia
  • Sandwich español con salami, jamón serrano y queso manchego

Hasta el próximo Starbuckazo

Abur

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