Mi espacio utópico y catártico

Entradas etiquetadas como “Vida cotidiana

El buen samaritano – todavía existe

El día de ayer acudí a las oficinas de un amigo para revisar algunos pendientes que teníamos. La zona es una mezcla rara entre oficinas y casas por lo que es algo difícil encontrar un lugar para estacionar el auto y más cuando éste mide más 4.5 metros de largo.

Finalmente encontré un lugar a unos metros de las oficinas y caminé entre calles. Terminada la cita, noté que la funda del Nextel se encontraba vacía, pensé que la había dejado en la primera cita que tuve ya que ahí contesté una llamada. Llamé por el iPhone – qué conveniente resulta a veces contar con varios medios de telecomunicación – pero me dijeron que no estaba ahí. La tensión ya era evidente; imaginé lo que tendría que hacer: 1. Cancelar la línea, levantar el acta de robo para que el seguro lo repusiera, avisar a los clientes con proyectos corriendo en este mes y el siguiente que no iba a estar disponible (el iPhone es sólo para familia y amistades), hacer los trámites para el nuevo equipo, etc.

Ya algo molesto, llamé a mi propio número con la esperanza de escuchar una voz conocida del otro lado. Sin embargo, contestó alguien desconocido – sentí como una descarga de adrenalina recorrió mi cuerpo y pensé para mí: “ya valió” 😦 – pero no fue así.

“Encontré un radio tirado en la calle de Sacramento, traté de marcarle a alguien en él pero no pude” – dijo el señor al otro lado del teléfono.

“Gracias señor efectivamente, es uno color azul, ¿no es así?” – apuré a contestarle –

“Sí es azul. Mire yo ya llegué a mi trabajo pero puede usted venir por él.” – dijo amablemente el señor. Mientras yo no cabía en mi de gusto. “Muchas gracias señor, en unos minutos llego con usted.” Le dí mi nombre, él el suyo y me dispuse a recoger el radio.

Al llegar a las “Memorables” cerca del WTC llamé nuevamente al Nextel y me indicó el señor dónde lo podía ver para entregarme el radio. Fue cuando conocí al buen Jesús Aguayo. Le quise dar una gratificación pero se negó y sólo me dio el teléfono y una sonrisa. De todos modos dejé mi tarjeta para que me llamara cuando tuviera alguna necesidad respecto a algo que tuviera que ver con tecnologías.

Actos como los de Don Jesús me devuelven la confianza de que todavía hay gente buena en esta ciudad. Es una frase trillada, sin embargo, así es. Suelo ser muy desconfiado en casi todos los aspectos de mi vida, me cuestiono de todo y casi siempre busco respuestas. Esta vez, no tuve que buscar los porqués, saltó ante mí la evidencia de una persona honrada 🙂

Saludos

Shortlink de esta entrada: http://wp.me/pc17m-hi

Anuncios

Ansiedad por Apple: iPhone y iPad

Es innegable que es una chulada de computadora: iPad. No estoy muy seguro aún si el nombre me hace “clic” pero es en verdad linda. Por el momento no me urge tener una – aunque sería muy feliz si Apple me concede alguna para poder probarla y compartir mi experiencia aquí –

¿Porqué no me urge? Bueno, igual que con el iPhone quise esperar a que se “asentara” la primera versión. Por más que los ingenieros en Apple le hayan puesto todo su esmero, el usuario encuentra siempre alguna necesidad que se les escapa a los que están en el proceso creativo. Lo mismo me pasaba cuando desarrollaba software; hacía un set de pruebas y QAs y al final, los usuarios me sacaban una lista de cosas a corregir y que mi equipo y yo habíamos pasado por alto.

Mi actual iPhone es la 3era generación que salió y en poco más de 1 año, agregó funcionalidades deseadas por los usuarios de las 1eras generaciones. Así que será lo mismo con la iPad.

Soy muy feliz con mi iPhone y sigo afirmando que es una de las mejores compras que he hecho en mi vida. Sí, a ese nivel lo pongo. ¿Porqué? Bueno, enumeraré el uso que le doy, tal vez no en un sólo día, pero dramatizaré un poco para ejemplificarlo:

1. Despierto puntual y progresivamente al sonido de Robot con el que fue programada la alarma del iPhone.

2. Desactivo el Airplane Mode para que no caigan llamadas indeseadas o me duerma con emisiones de radiación por mi gadget.

3. Antes de salir de la cama, echo un vistazo a dos apps de clima para saber qué me depara el día respecto a temperatura y humedad.

4. Como todavía tengo tiempo, me incorporo y me dedico a leer algunos de los 8 e-diaros que tengo. Rápidamente dedico no más de 3 minutos a las apps de Zynga (Mafia Wars, Vampire Wars) y echo un vistazo al TwitBird para saber qué escribieron mis followeados durante la noche.

5. Reviso las citas del día en el iCal y escribo en una app para tareas un par de recordatorios para cuando esté por la zona Norte de la ciudad.

6. Desayuno deliciosamente y registro los alimentos para que la app de fitness calcule automáticamente las calorías y me indique el conteo para el día de hoy.

7. Subo a mi auto y reviso en Google Maps la dirección donde tengo la primera cita. Me doy una idea rápidamente y en la app del GPS marco con un pin el destino.

8. Antes de poner en marcha el motor, selecciono una playlist denominada #MetalTuesday que fue la seleccionada de ayer pero que seguiré escuchando.

9. Mientras escucho la canción “Peace sells” de Megadeth, suavemente se baja el volumen y comienza a sonar el teléfono. Activo el manos libres Bluetooth y acepto la llamada. Cuando ésta termina, la música vuelve automáticamente a su volumen original.

10. Reviso mi localización en el GPS y observo que puedo tomar un atajo ya que tengo un embotellamiento frente a mi.

11. Llego a tiempo a mi destino y en las notas del iCal de la cita en la que estoy, apunto las actividades que llevé a cabo con el cliente  y que posteriormente copiaré y agregaré a su factura.

12. La alarma suena recordándome el programa de Howard Stern. Abro la app de Sirius y sintonizo el canal para escucharlo.

13. Paso frente a un monumento y me detengo a tomarle fotos. Achico las mejores con el Photoshop Mobile App y las comparto con mis lectores a través de la app Twittelator.

14. Abro la app Gowalla y doy de alta la locación, hago check in y encuentro que me he encontrado un iPod virtual. Si el número en el sorteo es seleccionado, ganaría un iPod real.

15. Una vez dentro del auto, pasa frente a mi un Audi R8, dado que el sonido del motor es una sinfonía para mis oídos, tomo video del auto, edito unos segundos del mismo y lo subo a mi blog a través de la app de WordPress.

16. Llego a mi siguiente cita, tomo notas igual que en la cita anterior y tomo unas fotografías de los números de serie de los equipos que me enviarán para identificar y eliminar los virus que tienen.

17. Suena mi alarma y aprovechando la WLAN de mi cliente, me conecto a ella y abro la app de Skype para llamar a un amigo que vive en Puerto Rico y felicitarlo por el nacimiento de su hija. Dado que el también tiene Skype y que a esta hora llega a comer a su casa, la llamada no tiene ningún costo para ambos.

18. Comparto el video del Audi R8 con mi cliente y él me muestra uno que el hizo y que cargó a YouTube. Abro la app en el iPhone y lo visualizamos en el teléfono.

19. Llegando a un centro comercial, me doy cuenta que su WLAN no funciona por lo que uso la red 3G para revisar mi correo electrónico. Recibo uno de un amigo en Alemania, selecciono un texto que no entiendo y lo traduzco de manera automática con una app de traducción.

20. Leo algunos diarios electrónicos y echo un vistazo al Timeline en Twitter mientras como. Aprovecho para ingresar el sushi que comí en la app de fitness para el conteo de calorías.

21. Escucho una canción que me gusta y que desconozco su nombre. Grabo unos segundos en la app Shazam y en otros segundos me llega el nombre de la canción identificada. La registro y envío un Tweet feliz de mi hallazgo.

22. Escucho unas personas que mencionan algo respecto a Machu Pichu, entro entonces a Google Earth desde el iPhone y curiseo un rato.

23. Suena una notificación Push de que es mi turno en un juego de Scrabble en línea denominado WordsWithFriends. Coloco las letras para formar una palabra y cedo el turno a mi contrincante que, por cierto, está jugando desde Escocia.

24. Entro en mi cuenta de eBay desde la app correspondiente y confirmo el envío de un par de pilas de laptop que pedí para unos clientes. Aprovecho para abrir la app bancaria y hacer el pago del radio.

25. Llego al Club y me encuentro con una amiga a la que fui a su casa con mi novia el fin de semana. Dado que también tiene iPhone, abrimos la app de transferencia de archivos por Bluetooth y le comienzo a pasar las fotos tomadas. Como son varias y las fotos son grandes (3Mpx) usamos ambos nos conectamos a la WLAN del club y utilizamos otra app que permite intercambiar archivos en una LAN.

26. Me dispongo a entrar al gimnasio y verifico la rutina del día en la app de fitness. Introduzco el iPhone en el case del Sport Band y programo en la app de iPod el playlist de workout.

27. Al terminar cada estación en la rituna de ejercicio, registro las calorías quemadas y el promedio del ritmo cardiaco registrados en el FT 80.

28. Reviso rápidamente mi cuenta en Facebook y comento algunas entradas en el “Muro”

29. Llegando a casa, ceno y registro la última comida del día.

30. Sincronizo el iPhone con la computadora y registro las citas para el siguiente día para que se queden en ambos dispositivos. La app de fitness calcula las calorías requeridas vs las consumidas, hace un calculo de la rutina de ejercicios y reporta que se cumplieron los objetivos del día. Publica de forma automática los resultados en mi perfil en línea.

31. Antes de dormir, reviso el TimeLine en Twitter y escribo unos posts de gente que tuvo a bien escribirme.

32. Ya en la cama abro una app con sonidos de la naturaleza para poder meditar antes de dormir.

Como es evidente, el gadget lo tengo conmigo tooodo el día y es un útil compañero. En este caso la iPad sería más bien para trabajar porque no es tan portátil como para estar llevando como el iPhone, sin embargo, estamos siendo testigos de un dispositivo más  que Apple nos facilita para aquellos que nos gusta estar siempre en línea.

Apple, no olvides que con gusto lo pruebo 😉

Gracias por leerme. Abur

Shortlink para esta entrada: http://tiny.cc/ipJDK


El despertar del diablo

He tenido la oportunidad de comprobar personalmente el poder inmenso que ejerce la sugestión sobre el plano físico. Anoche, después de haber visto la película Paranormal Activity salí desilusionado pero desperté sobresaltado dudando, si había sido sugestión o si en verdad estaba viviendo un evento paranormal en casa. No fue ni uno ni lo otro, fue algo completamente real.

Ayer durante la sobremesa del recalentado me aislé unos momentos para revisar mis vicios en la Matrix (Twitter, Facebook, e-news,..) y en eso leí que alguien había acudido al estreno para todos los mortales de la película “Paranormal Activity”

La había estado monitoreando desde que salió en EEUU e incluso publiqué el Trailer a principios de Octubre aquí; así que invité a la banda a verla. La película emula la receta de “The Blair Witch Project”. Pero si querían que el espectador pensara que estaba basado en el footage inédito de la pareja que estelariza la película, subestimaron la difusión de los medios electrónicos a través de las redes sociales. Los usuarios nos informamos y leemos reseñas dándonos cuenta de antemano que es ficción. Así el efecto deseado es el contrario del que posiblemente quieren causar – en mi caso –.

No quiero narrar un spoiler aquí, así que seré muy breve y cuidadoso. La película cumple al tenernos en tensión y ansiedad respecto a lo que va a suceder, sobre todo en las escenas donde la susodicha pareja está en su recámara durmiendo. Los voyeurs salimos decepcionados porque no hay tomas de sus momentos de intimidad o de sus costumbres de apareamiento 😉 sin embargo son más o menos 5 minutos entre todas las tomas, las que tienen momentos de expectación y suspenso (Thriller como cantara Michael Jackson)

Salimos más o menos decepcionados y en mi caso, también molesto por la gente estúpída que se la pasa mandando y recibiendo mensajes en sus mugrientos teléfonos móviles. Y más porque era una señora en sus cincuentas que acudió con su hija adolescente. Le pedí de forma cortés que apagara su teléfono y me ignoró olímpicamente. Un tanto agraviado porque era mi madre la que tenía semejante entidad a su lado, le dejé ir una dosis de mis frases malencaradas y directas a destrozar, atentando contra su falta de cortesía y civilidad. – cuando quiero puedo herir feo con las palabras – Lejos de disculparse, sólo volteó la pantalla del aparato hacia su hija, iluminándole la cara de pena que puso por su grosera madre.

Ya en mi cama, por la noche, me vinieron a la mente esas escenas de la recámara y me sugestioné con cualquier ruidito que se escucha de la calle. Vi un capítulo de Dr. House a eso de la 1:30AM y me dormí deliciosamente distraído por la serie del Dr. Gruñón.

Mientras dormía soñé que había velas encendidas en mi habitación y que una de ellas tomaba vida y se caía al piso. Como está alfombrado, se encendió inmediatamente con la mecha de la vela. En el sueño, estaba acostado en mi cama y cubría mi nariz con las sábanas para poder respirar. No me levantaba ni hacía nada por apagar el fuego. Pensaba en la vela moviéndose por sí misma o por alguna fuerza sobrenatural, pero el humo atravesaba las sábanas y las cobijas y empezaba a hacerme toser.

De un sobresalto desperté porque me dolía el pecho y me di cuenta que no estaba soñando. La habitación estaba cubierta por una leve neblina y donde se filtraba algún rayo furtivo de sol, se dibujaba una cortinilla delgada en el humo delatándolo. Me puse la bata de inmediato y los guantes que había dejado sobre el buró; siendo de tela, cubrí boca y nariz con ellos. En mi mente ya sabía lo que ocurría, pero medio dormido y sugestionado por el sueño, todavía estaba desorientado y no me “caía el veinte” aún.

Bajé a la sala y estaba también cubierta de humo – hubiera tomado foto pero literalmente me estaba ahogando – En la cocina se encontraba mi padre plácidamente leyendo el recién llegado periódico y le pregunté, más o menos, molesto: ¿Ya viste cómo están las cosas por acá? Se levantó de inmediato y me acompañó. Como las puertas que separan la cocina del resto de la casa estaban cerradas, no se había percatado del show que sucedía a unos metros de la cocina.

Todo esto se debió a que mi padre encendió la chimenea para “calentar” la casa, pero un tronco que dejó parado sobre una pared de la chimenea, se consumió y cayó en el canto provocando la humareda en toda la casa. La mente es una maravilla, ya que generó el contexto de un incendio y me puso como protagonista en él. Físicamente estaba percibiendo el humo y me estaba medio ahogando, pero mi mente generó el escenario de la vela y el incendio en mi sueño. Al principio pensé que había sido por la peliculita de anoche, pero no fue así. Me ha pasado otras veces cuando suena el despertador o el teléfono y en mi sueño también suenan haciendo difícil el despertar.

Finalmente, abrimos todas las ventanas de la casa, encerramos un momento a mi madre con el Hamish porque el pobre no dejaba de estornudar, y como ya está viejito, no queríamos una segunda tragedia adicional a la de la Isca –se encuentra malita – Mientras escribo estas líneas sigo escupiendo flemas color negro y gris y el pecho lo traigo silbando como si trajera una hoja de papel atorada en la faringe. – Ahora sé perfectamente bien lo que les pasa a los pulmones de los fumadores… guácala y más bien: pobres de ellos 😦

Después del susto, enojo y risa del final, nuevamente agradezco a mi padre. Porque, a pesar de que fueron minutos angustiantes, no hubo peligro real de incendio – sólo de asfixia ooops – y pude despertarme más o menos temprano después de mi desvelo, tomé fotos de la ciudad contaminada y pude compartir esta historia. Pero qué manera tan violenta de despertar… en sí, un despertar del diablo 😛

Abur

ShortLink para esta entrada: http://wp.me/pc17m-ev

Una disculpa a los primeros lectores. Volví a redactar todo porque en la mañana tenía todavía humo en la cabeza y al volver a leerlo, me di cuenta de la terrible redacción. Ya está un poquito mejor 😉


El Desayuno de Twitters 2

Finalmente decidí echar a un lado la flojera y acudir al que sería mi primer desayuno con personas que leo en el TimeLine de mi cuenta Twitter, así que echando las sábanas calientitas de franela a un lado, me levanté de la cama a las 7:00. Como no sabía si iba a estar fuera todo el día con las actividades que me deparaban, decidí cosechar las calabazas que había plantado anoche (FarmVille), acabé mi energía Mafiawarera y me dispuse a bañar.

Ya vestido y listo para salir encendí el auto y le eché las “altas” al Hamish sólo para que me hiciera “ojitos”. La calefacción en los asientos es una bendición cuando la temperatura exterior marca menos de 10°C. Ahora sí, con pompis calientitas, lentes de sol y teléfonos verificados – luego se me olvida el Nextel, nunca el iPhone 😉 – estaba listo para salir.

Tomé Calzada de Tlalpan para ver hasta donde podía llegar. No quise apurarme ya que no falta el sope que te ve conduciendo rápido y se empareja para echar “carreritas”. Llegué hasta la Av. 20 de Noviembre y todo sereno.
8:53 aproveché el semáforo de Izazaga para enviar un Warn Tweet y para ver si alguien ya había llegado.Todavía nadie esribiendo, es la hora y seguramente están en algún transporte.

Di vuelta en Lázaro Cárdenas… muy pocos autos y vi con alegría que estaba abierta la vuelta a la izquierda en la Plaza de Bellas Artes. El detalle fue, que hubo que rodearla por el montaje de una feria que bloqueaba esa entrada al estacionamiento. Di la vuelta por Balderas -creo – y por fin entré al subterráneo donde estacioné al Borita en un muy buen lugar. Fue ahí cuando recordé que había olvidado la cámara. ¡Fuck! Ni pecs, el iPhone trae su camarita y debe de ser suficiente.

La plaza con poca gente y el viento frío en la cara me recordaban cuando andaba turisteando del otro lado del Océano. Fotos, Tweets, hice check in en el Munal usando GoWalla y dispuse el andar hacia el Sanborns que había visto al dar vuelta en Bellas Artes.

Me pregunté, ¿porqué le dicen “de los azulejos” si es de piedra? En fin, pa’ dentro al delicioso calorcito que se sentía dentro. Me pareció pequeño por lo que mejor pregunté si estaba efectivamente azulejeando. La hostess platicaba con sus amigas y no pelaban a este cliente en busca de respuestas por lo que me acerqué y aclaré la garganta solicitando su atención. “Ahem. Buenos días. ¿Es éste el Sanborns de los azulejos?” Pareció que había contado un chiste en vez de formular una pregunta. Mi cara de “¡Joder!” 😐 se dibují en mi rostro con su reacción, pero con una gran sonrisa me dijo una de ellas: “Está a sólo dos calles de aquí, pero si te quedas aquí te atendemos mejor.” – “¡Hombre! gracias, sin embargo me esperan en el otro.” Mi cara de “¡Joder!” se tornó en cada de “¡Qué chingón!” 🙂

Verifiqué el TimeLine, apareció un estornudo de conejita al cual respondí para también verificar porqué no salían las fotos que había, según yo, enviado al TwitPic. Encontré una red WiFi abierta de la Ciudad 😛 me imagino que es la que andaba presumiendo Mr. Ebrard en sus discursos demagogos; algo lenta, por lo que cambié a 3G. Mucho mejor .

Tomé algunas fotos y me enojé conmigo por haber olvidado la otra cámara 😦 pero es pretexto para regresar.

Una hermosura de edificio, un calor terrible por la caminada y por la chamarra que vestía. Envié un Tweet clamando por la manifestación de alguno con el que hubiera platicado la noche anterior respecto al desayuno. Mi paranoia me hizo pensar que pudo haber sido un truco, que fue lo mismo que pensé cuando detecté el troyano en la página de la TwittPosada. Me quité mis locas ideas y decidí sentarme y pedir un café. “Ya llegarán” pensé sin esperanzas para mis adentros. Eran las 9:35.

Pedí un jugo de zanahoria, mismo que estaba d-e-l-i-c-i-o-s-o. La mesera risueña y amable me sirvió café y cuando me disponía a enviar mi ubicación con el GPS, apareció Mr. @macosta5811. Alto, amable, risueño y muy distinto de como se ve en su foto de perfil – algo pixelada por la app que agrega ribbons y motivos para causas en Web 😉 toda la esperanza volvió al verlo 🙂

Ya en TimeLine aparecía @Alletta en camino y que ya andaba también @AndyPolo1 con @JuanDeLobos. Ya parecía tomar forma. Ya sentados en el salón Jockey en una mesa que se extendía hacia el fondo, las pláticas fueron saltando con cantidad de temas: conciertos, política, museos, twitters, gadgets, etc. Faltó tiempo y definitivamente un espacio donde uno pudiera interactuar con todos. Me faltaron personas además de @Ross_Mar, @JavierSantoyo, @ArtaSanchez y los que ya he mencionado.

Más fotos en el Flicker de @artasanchez

Un placere y espero acudir a todas las que pueda 🙂

Abur

ShortLink para esta entrada: http://wp.me/pc17m-eg


La familia ardilla desayunando

Lo que se ve en el terreno frente a la casa. La familia ardilla comiendo en una mañana de jueves. Sólo se ven las chiquitas porque la mamá se metió en las rocas y no salió 😦

Tomada con Sony DSC-F820

Shortlink para esta entrada: http://wp.me/pc17m-d6


Oído en el Sushi Itto de parroquia

Tengo una pareja sentada frente a mi. Él se percibe sencillo, es bien parecido. Ella medio sope, luciéndose con él 😛

Después de casi 15 minutos de ver el menú y de discutir qué está rico y qué sabe a “jerga mojada” – según palabras de ella, llega la hora de pedir.

Ella: yo quiero un Yakimeshi de salmón.
Mesera: de salmón???
Ella: siiii. Ahh no. Perdón. Yakimeshi y tráigame un sushi de pepino y queso Filadelfia.
Mesera: mmmh sería un california sin cangrejo y sin alga.
Ella: ahhh si. Por eso.
Él: un teppanyaki de pollo, por favor – con cara de “que chinagos?”
Mesera: de tomar?
Ella: dos vasos con agua. Es que estamos a dieta.
Mesera: !!! ok

Yo: what the fuck!

Ella le está acariciando la entrepierna yeahhhhhh!!! A ver si no despierta el “amiguito” de él y me cae mal la comida por presenciarlo :S

Otro momento voyeur en R@Utopia


Green Tea Frapuccino con un shot de vainilla – Voyeureando en Starbucks

080909StarbucksFromEngadget

13:00 horas de un 7 de  agosto del 2009. Me acerco con case de laptop en el hombro al Starbucks más cercano de mi locación actual. Creo que omitiré la locación real para evitar que la gente mencionada en el mismo se sienta aludida 😛

Me acerco a la caja donde se encuentra una mujer con cara de “… qué chingaos?” Los dependientes la miran con cara de falsa paciencia mientras yo les busco la cara para que me atiendan a mi primero. Carraspeé discretamente para hacerme notar y después de unos segundos, me sonríe la mujer preguntándome qué quiero pedir. Le recito mi ya clásica letanía: Green Tea Frappuccino grande sin crema batida y con un shot de vainilla. Amén.

Localicé un sillón donde mi detector de corriente alterna fijó la mirada y me dispuse a abrir mi incase case 😉 para sacar mi laptop y adelantar los proyectos que tengo corriendo. Recogí mi bebida y noté que la mujer con cara de “… qué chingaos?” ahora tenía cara de “… para qué me metí aquí?” mientras le indicaban las combinaciones que podía pedir para su bebida. Cabe mencionar que el “chavo” que la atendía se veía amable y sinceramente interesado en ayudar. – Punto a favor de Starbucks –

Ya sentado y con laptop en pierna, esperaba que saliera de su estado de hibernación. Frente a mi, un par de mujeres de no más de 15 años compartía un clásico Cappuccino. me dio curiosidad cuando escuché que una dijo algo respecto a que nunca iba a volver a hablarle a “fulanito”. Chocaron palmas con un juego de manos parecido a los saludos entre bandas, se levantaron y se fueron. Inmeditamente me senté donde estaban ellas. El contacto de energía estaba más cerca y así podía poner la laptop conectada en mis piernas. La pila marcaba 25% y cargando.

Sorbía con placer del popote de mi bebida… me encanta este tecito. Es muy caro, tiene 380 calorías y 20gramos de grasa según el sitio oficial del café, pero me encanta. Es un pequeño vicio pero creo que lo valgo 😉 Observaba a mi alrededor y parecía como si hubiera seleccionado el mejor spot para observar a casi todo el lugar. Sólo me faltaba un área de 2 mesas donde se sentaban pseudojecutivos con sus laptops.

A mis 13 – según el argot aeronáutico – había 2 sillones individuales dándome la espalda. En ellos, un niño de unos 10 años en uno; sorbiendo un frappuccino de algo y regresándolo por el popote :s. En el otro, una señora que hablaba sin cesar ignorando por completo su bebida: un posible cappuccino. Frente a ellos un love seat con dos jóvenes: una delgada de bellísimos ojos verdes y seguramente consciente de su belleza; tomaba un frappuccino de forma demasiado insinuante para su edad; su expresión un tanto arrogante. Cuando mi mirada se cruzaba con la de ella, noté su expresión – ya estudiada varias veces en un espejo – de semi coqueteo indiferente. Me contuve para no arrojar una carcajada… oops vengo simple. Creo que es buen momento para escribir. La otra niña, un poco llenita y sumamente relajada y con mirada amigable, devoraba su frappuccino. Como experimento, también le busqué la mirada y me regaló una sonrisa de esas que te hacen el día 🙂

En los sillones más a mis 14, una señora que parecía estar esperando a su acompañante o simplemente le gustó el lugar para sentarse y descansar. Observaba por el vidrio, tal vez, de la misma manera voyeur que yo. Su mirada era triste. Parecía que estaba a nada de derramar una lágrima. La observé varios minutos mientras abrí el documento para el blog y apenas volteó un momento. Se acaba de dar cuenta que la observo y me mantiene la mirada. Por dentro dialogo con ella: “Hola. ¿No va a pedir un café señora? Están caros pero vale la pena la experiencia. No la vayan a correr por no consumir” Ya me quitó la mirada, se rasca la nariz y hace una expresión de perro Shar pei por las arrugas que salieron con la mueca. Una blusa roja ceñida al regordete cuerpo, una cola de caballo, unos pantalones de manta blancos y una chamarra “Preslow” amarrada a su cintura.

Me distrae una “pareja” que me pregunta si se pueden sentar en el love seat frente a mi. Les contesto con un amigable “adelante” Ella viste unos jeans deslavados y una blusa roja con un gran escote que permite asomarse a unos senos llenos de barros pobremente maquillados. Yikes! 😐

Él viste un traje azul marino con rayas de tela y corte baratos. Las costuras se notan y la caída de los hombros le crea unas alitas a la altura de los hombros. Su camisa a cuadros color rosa claro contrastaba con su corbata Scappino de hace unos 10 años, evidentes en el nudo acatornado y con la marca de mugre que indicaba las pocas o nulas veces que la lleva a la tintorería.

Resulta ser una entrevista de trabajo. Escucho los clásicos ¿Cuánto tiempo tiene de experiencia?, ¿Cuál es su máximo nivel escolar? ¿Ha tenido gente a su cargo? Mientras tanto, pienso para mis adentros “Bueno mujer, ¿qué no pides un CV antes de hacer la entrevista?” el joven de 35 según dijo, contestaba con una teatralidad que era obscena. Fue más natural la ojiverde de hace rato al sorber su bebida que este individuo al responder. Usaba palabras que ni el podía pronunciar correctamente y su nerviosismo se notaba horriblemente en el exagerado mover de manos y su gesticular.

Me recordó los días en los que pasaba toda la gente de sistemas por mi oficina en el lugar donde trabajaba. Fueron buenos días, me divertí mucho, no sólo por el excelente e irrepetible ambiente de trabajo que generamos, sino porque las entrevistas eran un lugar donde podía jugar con la gente, sus expresiones, fortalezas y debilidades y además, nunca podía perder. Sip, soy un cabrón jajajaja (risa malévola) 😀

La señora de la blusa roja sigue absorta en su voyeurismo y vuelve la mirada hacia mi. Yo me volteo fingiendo ver al grupo de señoras que está a mis 14:30. Parece que se dedican a algo relacionado con la educación. Ha terminado la entrevista. Después de varias bromas de mal gusto que no hicieron ni reir al que las expresó, se levantan y se despiden mutuamente. La mujer se sienta en otra mesa al lado de la señora voyeur y le informa al que debe ser su jefe. La mirada burlona de él me dice que no necesitó decirle mucho su subordinada. No creo que lo contraten.

Una de las señoras educadoras llega al sillón ahora vacío y me sonríe mientras conecta su Toshiba al plug de corriente. Le digo “Justo y necesario, ¿cierto?”. “Sí así es”. Me responde sentándose junto con su colega. Noto 3 USB Flash drives – si suena mamón pero asi se llaman – 😉 conectados al equipo. Ojalá y no se les vaya de lado la lap con los drives dentro y se rompan. Saco una tarjeta de presentación para dársela cuando se vayan. Nunca se sabe cuándo pueden necesitar de un consultor en Tecnologías de Información.

Afuera del “estarbucs” como dijo la colega de la dueña de la laptop sucede un desfile de entidades digna de un zoológico. Parejas de jóvenes tomadas de la mano. Muchísimo oficinista de todos los niveles, predomina la camisa blanca y las corbatas oscuras. Por otro lado, pienso “¿Serán tal vez estudiantes de medicina?” aquellos que desfilan con su bata blanca y el cuello levantado jajaja parecen condecitos.

Acaba de salir la niña de la caja con un vaso con agua y un popote en mano. Al unísino noto varias cabezas de hombres en el local que se dirigen hacia sus bien torneadas nalgas. Mea culpa, a mi también me llamaron la atención; son demasiado fuera de lo común en esta ciudad de México. Regresando al desfile, las de moda más atrevida son las mujeres. Vestidos ceñidos al cuerpo que dejan ver sus curvas, tanto las que deben estar naturalmente ahí, como los excesos de tejido adiposo que se desparraman como una fila adicional de senos. Sin embargo, los de peor gusto son los hombres. Pantalones cuyo tiro llega casi a las rodillas dejando ver unos boxers tan viejos que algunos brillan con el sol. Playeras playeras de Acapulco o Cancún y uno con una donde se lee “Hard Rock Nuevo Vallarta” … ah chingá, ¿será nuevo ese jar roc?

Ya casi son las 15 horas por lo que que ha llegado mi momento para partir. El local casi se ha vaciado; sólo queda un ser humano bien vestido frente a mi y la señora voyeur con una expresión ya no tan triste. ¡Joder! Acabo de notar que las mujeres educadoras partieron y me quedé con mi tarjeta de presentación. En fin ya será para la próxima. Ooops se acerca nuevamente la mujer del pantalón blanco del mostrador botella con atomizador en mano. Está limpiando la mesa a mi derecha dejando frente a mi, ese bello atributo que mencioné líneas arriba. Me pregunto si los calzones se los comió o de plano no trae.

Antes de partir, noto que la señora de rojo se encuentra roncando ajena a todo el movimiento a su alrededor 🙂 Casi dos horas sentada, sin consumir, voyeureando. Me dejó pensativo la señora. Ojalá se encuentre bien.

Abur

Foto tomada de engadget.com