Mi espacio utópico y catártico

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Todo lo que ocurre en un mismo espacio, en un mismo tiempo…

Conduciendo mi coche por las calles por las calles de Jesús María – en el centro de la Ciudad de México – me encontré detenido por más de 30 minutos gracias a que – por alguna razón desconocida para mí – estaba cerrado el acceso a 20 de Noviembre para llegar a la Plaza de la Constitución. iPhone en mano me puse a leer Tweets, Facebook, noticias cuando a mi izquierda un señor llamó mi atención. Se pegó a una jardinera y volteaba rápidamente hacia todas partes, como esos niños que están a punto de hacer una travesura y se aseguran que sus padres no los vean. Con la mano derecha se detuvo de una barda y con la izquierda se dispuso a hacer lo que tenía que hacer.

Ya que tenía el teléfono en mano, dos clics en el “Home Button” ejecutan la App de la cámara y me dispuse a guardar el momento para la posteridad. Pasaba gente, algunos notaron al señor en “proceso” otros no. Espere unos segundos y tomé esta foto

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Interesante … gracias a que estuvimos detenidos tanto tiempo, pude captar el momento para siempre =)

El título de la entrada se lo debo a @catrielasoleri que hizo un RT en Twitter.

Feliz sábado por la noche

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Super Oxi Clean vs Las monjas superámicas

Después de un rico desayuno en Toks de Tlalpan en Huipulco con mis padres, dirigimos nuestro destino inmediato al Superama en el cruce de Periférico Sur y Calz. de Tlalpan para comprar el garrafón e-puro con los 10 litros del vital líquido que consumo cada semana.

Caminando por los pasillos me encontré con un par de monjas en sus uniformes oficiales conduciendo un carrito de súper vacío por la tienda. Dado que es una escena no muy común dispuse del iPhone para capturar el momento para la posteridad.

Ya con la experiencia del monito de seguridad en Soriana, opté la estrategia voyeur iphonera 1 (EV1): abrir la aplicación “Genius” y seleccionar la opción “Big button”. Colocar el iPhone en la oreja completamente vertical, buscar la horizontal y fingir estar en una conversación telefónica. Cada vez que quiero tomar una foto, acerco el iPhone a la oreja y éste toma una fotografía de lo que tengo a mi lado derecho.

Hice unas 10 posibles tomas – posibles porque la estrategia voyeur 1 no permite visualizar en tiempo real lo que se va a fotografiar – siguiendo al par de pingüinitos religiosos. Pensé que las tomas no iban a ser muy buenas; no podía concentrar en un sólo pasillo a las dos monjas. Una venía, la otra se detenía y cuando estaban a punto de juntarse, la del carrito se regresaba y así… en ese momento noté que mis padres ya habían salido y me dispuse a la salida.

Ya dentro de “Borita” me vino a la mente la escena que inconscientemente se registró en mi cerebro: una mujer disfrazada de súper heroína azul promocionando un producto para la limpieza. Hice una mueca por olvidar fotografiar a la excéntrica personaje y seguimos el camino que nos llevaría al hogar.

Para mi beneplácito, al descargar las fotos del iPhone me encuentro con una agraciada coincidencia que ignoré al no poder visualizar lo que estoy fotografiando al aplicar la EV1:

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¡Las dos monitas por un lado y súper Oxi Clean girl en una sola toma! Wow es como cuando tomo fotos y después, al haberlas descargado todas en la computadora me encuentro con “orbs”, “entidades”, “fantasmas” y sorpresas de varios tipos 🙂 Wow… ¡este iPhone rulea!

Ya no tardaré con la reseña del iPhone. Aquellos que me han preguntado por ella, les pido una disculpa pero no quiero copiar nada que ya exista en Internet. Quiero plasmar mi experiencia con él y hacerlo lo más detallado y simple de leer que pueda.

Me alegra que el Sur de la Ciudad se encuentre custiodada espiritualmente por heroínas anónimas – aunque el hábito no hace al monje, en este caso, a la monja – y que la limpieza de nuestras prendas tengan un nuevo ícono que tal vez se pueda observar en varias tiendas del área.

Abur

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Green Tea Frapuccino con un shot de vainilla – Voyeureando en Starbucks

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13:00 horas de un 7 de  agosto del 2009. Me acerco con case de laptop en el hombro al Starbucks más cercano de mi locación actual. Creo que omitiré la locación real para evitar que la gente mencionada en el mismo se sienta aludida 😛

Me acerco a la caja donde se encuentra una mujer con cara de “… qué chingaos?” Los dependientes la miran con cara de falsa paciencia mientras yo les busco la cara para que me atiendan a mi primero. Carraspeé discretamente para hacerme notar y después de unos segundos, me sonríe la mujer preguntándome qué quiero pedir. Le recito mi ya clásica letanía: Green Tea Frappuccino grande sin crema batida y con un shot de vainilla. Amén.

Localicé un sillón donde mi detector de corriente alterna fijó la mirada y me dispuse a abrir mi incase case 😉 para sacar mi laptop y adelantar los proyectos que tengo corriendo. Recogí mi bebida y noté que la mujer con cara de “… qué chingaos?” ahora tenía cara de “… para qué me metí aquí?” mientras le indicaban las combinaciones que podía pedir para su bebida. Cabe mencionar que el “chavo” que la atendía se veía amable y sinceramente interesado en ayudar. – Punto a favor de Starbucks –

Ya sentado y con laptop en pierna, esperaba que saliera de su estado de hibernación. Frente a mi, un par de mujeres de no más de 15 años compartía un clásico Cappuccino. me dio curiosidad cuando escuché que una dijo algo respecto a que nunca iba a volver a hablarle a “fulanito”. Chocaron palmas con un juego de manos parecido a los saludos entre bandas, se levantaron y se fueron. Inmeditamente me senté donde estaban ellas. El contacto de energía estaba más cerca y así podía poner la laptop conectada en mis piernas. La pila marcaba 25% y cargando.

Sorbía con placer del popote de mi bebida… me encanta este tecito. Es muy caro, tiene 380 calorías y 20gramos de grasa según el sitio oficial del café, pero me encanta. Es un pequeño vicio pero creo que lo valgo 😉 Observaba a mi alrededor y parecía como si hubiera seleccionado el mejor spot para observar a casi todo el lugar. Sólo me faltaba un área de 2 mesas donde se sentaban pseudojecutivos con sus laptops.

A mis 13 – según el argot aeronáutico – había 2 sillones individuales dándome la espalda. En ellos, un niño de unos 10 años en uno; sorbiendo un frappuccino de algo y regresándolo por el popote :s. En el otro, una señora que hablaba sin cesar ignorando por completo su bebida: un posible cappuccino. Frente a ellos un love seat con dos jóvenes: una delgada de bellísimos ojos verdes y seguramente consciente de su belleza; tomaba un frappuccino de forma demasiado insinuante para su edad; su expresión un tanto arrogante. Cuando mi mirada se cruzaba con la de ella, noté su expresión – ya estudiada varias veces en un espejo – de semi coqueteo indiferente. Me contuve para no arrojar una carcajada… oops vengo simple. Creo que es buen momento para escribir. La otra niña, un poco llenita y sumamente relajada y con mirada amigable, devoraba su frappuccino. Como experimento, también le busqué la mirada y me regaló una sonrisa de esas que te hacen el día 🙂

En los sillones más a mis 14, una señora que parecía estar esperando a su acompañante o simplemente le gustó el lugar para sentarse y descansar. Observaba por el vidrio, tal vez, de la misma manera voyeur que yo. Su mirada era triste. Parecía que estaba a nada de derramar una lágrima. La observé varios minutos mientras abrí el documento para el blog y apenas volteó un momento. Se acaba de dar cuenta que la observo y me mantiene la mirada. Por dentro dialogo con ella: “Hola. ¿No va a pedir un café señora? Están caros pero vale la pena la experiencia. No la vayan a correr por no consumir” Ya me quitó la mirada, se rasca la nariz y hace una expresión de perro Shar pei por las arrugas que salieron con la mueca. Una blusa roja ceñida al regordete cuerpo, una cola de caballo, unos pantalones de manta blancos y una chamarra “Preslow” amarrada a su cintura.

Me distrae una “pareja” que me pregunta si se pueden sentar en el love seat frente a mi. Les contesto con un amigable “adelante” Ella viste unos jeans deslavados y una blusa roja con un gran escote que permite asomarse a unos senos llenos de barros pobremente maquillados. Yikes! 😐

Él viste un traje azul marino con rayas de tela y corte baratos. Las costuras se notan y la caída de los hombros le crea unas alitas a la altura de los hombros. Su camisa a cuadros color rosa claro contrastaba con su corbata Scappino de hace unos 10 años, evidentes en el nudo acatornado y con la marca de mugre que indicaba las pocas o nulas veces que la lleva a la tintorería.

Resulta ser una entrevista de trabajo. Escucho los clásicos ¿Cuánto tiempo tiene de experiencia?, ¿Cuál es su máximo nivel escolar? ¿Ha tenido gente a su cargo? Mientras tanto, pienso para mis adentros “Bueno mujer, ¿qué no pides un CV antes de hacer la entrevista?” el joven de 35 según dijo, contestaba con una teatralidad que era obscena. Fue más natural la ojiverde de hace rato al sorber su bebida que este individuo al responder. Usaba palabras que ni el podía pronunciar correctamente y su nerviosismo se notaba horriblemente en el exagerado mover de manos y su gesticular.

Me recordó los días en los que pasaba toda la gente de sistemas por mi oficina en el lugar donde trabajaba. Fueron buenos días, me divertí mucho, no sólo por el excelente e irrepetible ambiente de trabajo que generamos, sino porque las entrevistas eran un lugar donde podía jugar con la gente, sus expresiones, fortalezas y debilidades y además, nunca podía perder. Sip, soy un cabrón jajajaja (risa malévola) 😀

La señora de la blusa roja sigue absorta en su voyeurismo y vuelve la mirada hacia mi. Yo me volteo fingiendo ver al grupo de señoras que está a mis 14:30. Parece que se dedican a algo relacionado con la educación. Ha terminado la entrevista. Después de varias bromas de mal gusto que no hicieron ni reir al que las expresó, se levantan y se despiden mutuamente. La mujer se sienta en otra mesa al lado de la señora voyeur y le informa al que debe ser su jefe. La mirada burlona de él me dice que no necesitó decirle mucho su subordinada. No creo que lo contraten.

Una de las señoras educadoras llega al sillón ahora vacío y me sonríe mientras conecta su Toshiba al plug de corriente. Le digo “Justo y necesario, ¿cierto?”. “Sí así es”. Me responde sentándose junto con su colega. Noto 3 USB Flash drives – si suena mamón pero asi se llaman – 😉 conectados al equipo. Ojalá y no se les vaya de lado la lap con los drives dentro y se rompan. Saco una tarjeta de presentación para dársela cuando se vayan. Nunca se sabe cuándo pueden necesitar de un consultor en Tecnologías de Información.

Afuera del “estarbucs” como dijo la colega de la dueña de la laptop sucede un desfile de entidades digna de un zoológico. Parejas de jóvenes tomadas de la mano. Muchísimo oficinista de todos los niveles, predomina la camisa blanca y las corbatas oscuras. Por otro lado, pienso “¿Serán tal vez estudiantes de medicina?” aquellos que desfilan con su bata blanca y el cuello levantado jajaja parecen condecitos.

Acaba de salir la niña de la caja con un vaso con agua y un popote en mano. Al unísino noto varias cabezas de hombres en el local que se dirigen hacia sus bien torneadas nalgas. Mea culpa, a mi también me llamaron la atención; son demasiado fuera de lo común en esta ciudad de México. Regresando al desfile, las de moda más atrevida son las mujeres. Vestidos ceñidos al cuerpo que dejan ver sus curvas, tanto las que deben estar naturalmente ahí, como los excesos de tejido adiposo que se desparraman como una fila adicional de senos. Sin embargo, los de peor gusto son los hombres. Pantalones cuyo tiro llega casi a las rodillas dejando ver unos boxers tan viejos que algunos brillan con el sol. Playeras playeras de Acapulco o Cancún y uno con una donde se lee “Hard Rock Nuevo Vallarta” … ah chingá, ¿será nuevo ese jar roc?

Ya casi son las 15 horas por lo que que ha llegado mi momento para partir. El local casi se ha vaciado; sólo queda un ser humano bien vestido frente a mi y la señora voyeur con una expresión ya no tan triste. ¡Joder! Acabo de notar que las mujeres educadoras partieron y me quedé con mi tarjeta de presentación. En fin ya será para la próxima. Ooops se acerca nuevamente la mujer del pantalón blanco del mostrador botella con atomizador en mano. Está limpiando la mesa a mi derecha dejando frente a mi, ese bello atributo que mencioné líneas arriba. Me pregunto si los calzones se los comió o de plano no trae.

Antes de partir, noto que la señora de rojo se encuentra roncando ajena a todo el movimiento a su alrededor 🙂 Casi dos horas sentada, sin consumir, voyeureando. Me dejó pensativo la señora. Ojalá se encuentre bien.

Abur

Foto tomada de engadget.com